Cocina raw

9 formas deliciosas de tomar almendras que desconocías

Chef Javier Medvedovsky

En crudo, este nutritivo fruto seco te transmite toda su sabiduría. En la cocina sus posibilidades son infinitas.

La almendra es un fruto seco muy versátil que podemos usar tanto en preparaciones saladas como dulces. A continuación, te voy a dar ideas para aprovecharlas de formas soprendentes pero, antes de empezar a usarlas, te recomiendo activarlas. Se trata de un proceso que, entre otras cosas, permite que resulten más digestivas.

  • ¿Qué hay que hacer para activar las almendras? Primero es esencial partir de almendras crudas y enteras, sin tostar ni freír.
  • Remójalas en agua tibia de 12 a 24 horas.
  • Transcurrido ese tiempo, cuélelas y lávalas bien para después comerlas (aunque lo ideal sería pelarlas una hora antes).

Estas almendras activadas puedes tomarlas al momento o guardarlas en la nevera hasta 3 días. Una vez activadas, es el momento de degustarlas en todo tipo de preparaciones. Te damos originales propuestas para incluirlas en tus recetas.

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9 formas originales de tomar almendras activadas

Si tienes un deshidratador o cuentas con bastantes horas de sol en tu lugar de residencia, puedes secar las almendras una vez realizado el proceso de activado. Te quedarán crujientes y muy sabrosas.

  • Delicioso snack de almendra

Si las condimentas o rebozas en alguna crema antes de secar las almendras, tendrás un delicioso snack. A mí me gusta hacerlas con una crema de curry, sal y las almendras trituradas. También con pesto. Otra opción es hacerlas dulces: con canela, anís o cacao.

  • Cremas y salsas de almendra

La almendra tiene mucha grasa y eso favorece el proceso a la hora de preparar cremas y salsas. Además, la almendra puede darle ese aporte interesante de textura a sopas frescas o salsas que puedes usar para condimentar lo que quieras.

  • Patés a base de almendra

Puedes usar la almendra como ingrediente principal o secundario para crear unos deliciosos patés para untar. Puedes combinarlos con cualquier hortaliza, fruta u hoja. Lograrás resultados muy interesantes.

  • Queso de almendra

Tritura la almendra, idealmente pelada, junto con un probiótico y agua, o solo con un poco de rejuvelac, hasta que esté cremoso. Después deja fermentar de 5 horas a 2 días, condimenta al gusto y cómelo tal cual, untado o como relleno.

  • Leche vegetal de almendra

Remoja en agua las almendras para que se activen, luego cuélalas, lávalas y posteriormente tritúralas con agua. Por último, filtra el conjunto con una bolsa de tela.

Obtendrás una excelente bebida blanquecina que podrás tomarla tal cual o condimentada. Esta bebida la puedes hacer con cualquier fruto seco o semilla. Los resultados son increíblemente sorprendentes.

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  • Crackers de almendra

Añade las almendras activadas (o molidas) a tus galletas deshidratadas. A mí me gusta combinar a partes iguales almendra y lino dorado molido, con tomate, pimiento rojo y sal. Están tremendas.

  • Pasteles con base de almendra

La almendra es la base clásica para nuestros pasteles raw. Con tan solo triturar una parte de almendras activadas con otra parte de dátiles en rama, obtendrás una consistencia moldeable para hacer bases de pasteles y que podrás rellenar con una fruta de estación.

Esta base la puedes combinar con cualquier otro fruto dulce, como pasas, higos, ciruelas, albaricoques…

  • Pon almendra en la granola

Las almendras no pueden faltar en esta gran alquimia. Yo las activo y las mezclo troceadas junto a los demás ingredientes que elija como, por ejemplo, coco, canela, semillas de cacao, trigo sarraceno germinado y manzana.

Luego deshidrato la mezcla hasta que quede crujiente.

  • Chocolate con almendra

No puedo dejar de recomendar un clásico. A la hora de hacer tus propios chocolates, antes de llevarlos a moldear y enfriar, añade unas almendras activadas y deshidratadas troceadas.

El curioso proceso del almendro

El proceso del almendro es muy curioso. Su tronco y sus fuertes ramas desnudas al comienzo del invierno pasan casi desapercibidos. De repente, en solo unos días, se ve colmado de vida en forma de hermosas flores blancas.

El árbol se desprende de su desnudez para enfundarse en un bello manto blanco que no deja indiferente ni al más insensible.

Cada flor del almendro da vida a un fruto. En unas semanas, brotan unas hojitas verdes y el manto de flores se va transformando en almendras.

Al principio serán verdes, pero luego, con el calor del estío, irán madurando y secándose.

Por más que me esmere en explicarlo, vivenciar este proceso es único, pues en él están presentes los cuatro elementos de la naturaleza, los insectos, el canto de los pájaros, los amaneceres, los atardeceres, las tormentas...

Todo pasa a su alrededor, y el árbol y sus frutos lo absorben de manera que dentro de esa almendra hay más que nutrientes como el calcio, las grasas o las proteínas. Hay mucha otra información en forma de nutrientes sutiles, intangibles, imposibles de nominar.

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