Mejora tu inmunidad

El exceso de sal perjudica las defensas

Claudina Navarro

Una cucharadita de sal de más y nuestra capacidad para luchar contra bacterias patógenas se ve disminuida. ¿Estás seguro de que no consumes demasiado?

Sabemos que un consumo excesivo de sal puede favorecer la hipertensión arterial, pero hay otro motivo para mantenerla a raya: demasiada sal puede debilitar el sistema inmunitario y hacernos más vulnerables a las infecciones. El primer estudio que dio una pista sobre la acción contra la inmunidad de la sal se realizó con animales de laboratorio. Los investigadores del Hospital Universitario de Bonn (Alemania), dirigidos por la doctora Katarzyna Jobin, descubrieron que los ratones alimentados con una dieta alta en sal padecían infecciones bacterianas mucho más graves.

Una cucharadita de sal puede bajar tus defensas

Los científicos han podido determinar el mecanismo que perjudica la inmunidad. Al consumir un exceso de sal, los riñones deben eliminarla por la orina y en el proceso aumenta la concentración de glucocorticoides, que inhiben la función de los granulocitos, el tipo de célula inmunitaria más abundante en la sangre y que se encarga de destruir bacterias patógenas.

El efecto se ha podido comprobar en seres humanos. Cuando un pequeño grupo de voluntarios consumió 6 g adicionales de sal por día (aproximadamente una cucharadita), mostraron deficiencias en los marcadores de inmunidad.

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Se necesitan más estudios para determinar el alcance de este efecto, pero por precaución es una buena idea controlar la cantidad de sodio que se consume.

La Organización Mundial de la Salud recomienda una ingesta máxima de 5 g de sal al día, pero la mayoría de personas ingieren el doble.

Evita los alimentos ultraprocesados para reducir sal

Ten en cuenta que la mayor parte de la sal se consume a través de productos procesados, sobre todo en embutidos y otros alimentos de charcutería, encurtidos, conservas, patatas fritas y otros snacks, y productos ultraprocesados en general. A modo de ejemplo, dos menús de comida rápida (una hamburguesa y una ración de patatas fritas) aportan 6-7 g de sal.

Para reducir el consumo, conviene cocinar en casa y reducir la sal que añadimos a las preparaciones, sustituyéndola en parte por especias, hierbas frescas, limón o vinagre.

El estudio ha sido publicado en la revista Science Translational Medicine.

Referencias científicas:

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