pistacho

Alimentos naturales

Pistachos: protectores del corazón, el cerebro y los ojos

La composición del pistacho justifica los efectos beneficiosos sobre distintos órganos y sistemas corporales. Los frutos secos como el pistacho son una fuente de grasas, antioxidantes y proteínas saludables en el marco de la dieta mediterránea.

Gema Salgado

Tomar un puñado de pistachos cada día, preferiblemente como tentempié a media mañana o a media tarde, puede reducir hasta un 30% el riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares mayores, como infarto de miocardio, accidente vascular cerebral o muerte por causa cardiovascular, la primera causa de muerte en España.

Así lo afirma Ramón Estruch, director del estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) y miembro del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínico de Barcelona.

Endibias al horno con pistachos

Digestivas y ligeras

Endibias al horno con pistachos

Los pistachos fortalecen el corazón

El consumo regular de estos frutos secos reduce la presión arterial, al facilitar la síntesis de óxido nítrico, un potente vasodilatador; facilita la función endotelial y reduce la rigidez arterial, así como el colesterol perjudicial, LDL y la incidencia de diabetes, dado su bajo índice glucémico.

También promueve el crecimiento de bacterias saludables en la microbiota intestinal gracias a su alto contenido en fibra, que al fermentar se convierte en ácidos grasos de cadena corta, como el butirato, con múltiples efectos beneficiosos.

Mejora el funcionamiento del cerebro

Por otra parte, un estudio de la Universidad de Loma Linda (Estados Unidos), que midió las ondas cerebrales tras la ingesta de nueces y pistachos, demostró que estos últimos generaron la mayor respuesta de ondas gamma, fundamentales para mejorar el procesamiento cognitivo, retener información y aprender.

En este sentido, este fruto seco puede ser un picoteo saludable a la vez que potencia la concentración durante las horas de trabajo.

El pistachio: un alimento "diseñado" para los ojos

Ramón Estruch destaca que, "comparado con otros frutos secos, el pistacho tiene una menor cantidad de grasa, junto a una alta proporción de fibra (tanto soluble como insoluble), potasio, vitaminas E y K, fitosteroles y determinados carotenoides, como la luteína y la zeaxantina, de gran importancia en la prevención de enfermedades oculares, como la degeneración macular, relacionada con la edad, que es la principal causa de ceguera en los ancianos".

El pistacho en el marco de la dieta mediterránea

El estudio de Prevención con Dieta Mediterránea, Predimed, que dirige Ramon Estruch, es un ensayo multicéntrico que se puso en marcha entre los años 2002-2003 en la Universidad Carlos III, con financiación pública, y que tuvo un seguimiento de cinco años, con el objetivo de verificar si la dieta mediterránea podía prevenir el desarrollo de enfermedades cardiovasculares severas en personas con predisposición.

A un total de 7.447 personas, el 57% mujeres, se les asignó aleatoriamente una de estas tres dietas: dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra; dieta mediterránea suplementada con frutos secos o una dieta de control para reducir grasa.

Los participantes en el estudio no tenían enfermedad cardiovascular al inicio pero sí diabetes mellitus tipo 2 y algunos hipertensión, colesterol LDL alto y HDL bajo, sobrepeso u obesidad o una historia familiar de enfermedad coronaria.

Tras los cinco años de seguimiento, el estudio concluyó que entre las personas con alto riesgo cardiovascular, una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos reduce la incidencia de eventos cardiovasculares graves en un 30%.

Previene el cáncer, las enfermedades neurológicas y la diabetes

Estruch afirma que "actualmente la dieta mediterránea es considerada como una de las más saludables, tanto por la Organziación Mundial de la Salud, como por la mayoría de sociedades científicas". "Este patrón de alimentación saludable se basa en un elevado consumo de aceite de oliva virgen extra, fruta, verdura, legumbres, pescado, cereales integrales y frutos secos (pistachos, nueces, almendras, avellanas)", describe.

Este experto señala además que estudios recientes han demostrado que el seguimiento de la Dieta Mediterránea alarga la vida y reduce la incidencia de diabetes, enfermedades neurodegenerativas y diferentes tipos de cáncer.

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