A voz alzada
Amanda Romero
Activista por los animales
Amanda Romero
Los motivos para no comer cordero

No te los comas

6 trapos sucios que la industria del cordero oculta

La campaña Meet the Lamb pretende promover el consumo de carne de cordero. Irónicamente, cuanto más conocemos a las ovejas, menos nos las queremos comer.

Meet the Lamb es la campaña puesta en marcha por la Organización Nacional Interprofesional Cárnica (EDOK) de Grecia y se va a desarrollar en este país, así como en España e Italia para fomentar el consumo de carne de cordero.

Parece que asistiremos a toda una serie de catas y degustaciones con las que la campaña busca convencer al gran público y estimular así la industria ovina y caprina en dichos países.

Es curioso que hayan elegido un nombre como “conoce al cordero” con el objetivo de incrementar el consumo de este tipo de carne cuando lo cierto es que cuanto más conocemos a estos sensibles animales, más probablemente dejemos de consumirla.

Y es que las ovejas son animales de los que sabemos muy poco y sobre las que hay montones de creencias populares muy alejadas de la realidad.

Por ejemplo, según un estudio del profesor John Webster de la Universidad de Bristol, expresan emociones de manera visible, como los seres humanos, mostrando señales de estrés o depresión similares a las nuestras.

Según otro estudio publicado en la revista Nature por Keith Kendrick, profesor de la universidad de Greshman de Londres, las ovejas pueden detectar cambios de expresión en los rostros, reconociendo y distinguiendo entre al menos 50 individuos diferentes y teniendo, además, una memoria que les permite recordar acontecimientos e imágenes durante más de dos años. Esto hace que puedan recordar y revivir experiencias durante mucho tiempo, por lo que son tremendamente sensibles a las situaciones traumáticas.

Según Kendrick, existen importantes similitudes entre el cerebro humano y el ovino, encontrándose que las ovejas pueden experimentar emociones como el enamoramiento o como la tristeza cuando son separadas de sus grupos y cuando ven a otros individuos partir hacia el matadero u otras explotaciones.

Lo que la campaña Meet The Lamb no nos contará

A continuación vamos a ver 6 realidades que la campaña Meet the Lamb no nos contará, pero que nos ayudarán a conocer lo que realmente viven los corderos.

1. Amputaciones de cola

Los corderos suelen nacer con una cola larga que es amputada en las granjas con el fin de evitar la suciedad y reducir el riesgo de miasis, enfermedad causada por picadura de moscas. No obstante, la evidencia científica acerca de la eficacia del corte de cola en la prevención de las miasis es escasa.

Todos los métodos de corte de cola implican dolor agudo para los corderos, que muestran posteriormente dificultades para caminar y mantenerse en pie con normalidad.

Cuando los corderos son menores de 6 meses este procedimiento puede ser realizado sin anestesia ni analgésicos.

2. Castración sin anestesia

Otra de las prácticas habituales en la ganadería ovina consiste en castrar a los corderos lo más temprana posible para evitar que las hormonas masculinas proporcionen un “mal sabor” a la carne.

Así, existen distintos métodos para castrar a los corderos y varían desde castraciones quirúrgicas a la castración con anillo de goma, una de las más habituales.

En este caso, el escroto se pasa a través del anillo de goma y este se libera quedando sujeto al cuello del escroto. La presión ejercida por el anillo impide el riego sanguíneo haciendo que el tejido se seque y se caiga.

Este método de castración es muy utilizado en animales jóvenes de 0 a 3 meses y se ha comprobado que los corderos sometidos a esta técnica muestran comportamientos de dolor durante días y sus niveles de estrés se disparan.

3. Ciclos de reproducción alterados

Normalmente, las ovejas se reproducen una vez al año y tienen uno o dos corderos. La oveja entra de forma natural en celo durante el otoño o el invierno y el embarazo de 5 meses asegura que los corderos puedan nacer en condiciones climatológicas favorables, con la calidez de la primavera, época en la que también hay una mayor abundancia de alimentos.

Sin embargo, dado el incremento de la demanda de carne de cordero en Navidad, los ganaderos modifican este ciclo natural de reproducción mediante el manejo de la cantidad de luz que reciben. Así consiguen que los corderos nazcan antes y pueden ofrecer a los mercados ese “manjar” llamado “cordero lechal”, es decir, cachorros de apenas unos días de vida.

4. Brutalmente separados de sus madres

Las ovejas son animales muy sensibles como hemos comprobado anteriormente, capaces de experimentar profundos estados de tristeza y depresión cuando un miembro de su grupo desaparece.

Así, la separación de las ovejas de sus corderos supone un estrés elevadísimo y un enorme sufrimiento psicológico para estos animales, que desarrollan un fuerte vínculo maternofilial y que son sometidas una y otra vez a estas separaciones forzosas de sus crías.

5. La pesadilla hacia el matadero

Hacinados durante horas, recorriendo cientos de kilómetros sin comida ni agua, amontonados sobre sus propios excrementos... El primer y último viaje de millones de corderos es una verdadera pesadilla.

Extenuados y aterrorizados llegan a los mataderos donde son bajados violentamente de los camiones, ya que se encuentran paralizados por el miedo y no quieren caminar, por lo que sus últimas horas de vida son un sufrimiento constante que viven aterrorizados y en la más absoluta indefensión.

6. Electrocutados y degollados

Una vez en el matadero, muchos de ellos pasan horas a la espera viendo cómo mueren el resto de sus compañeros. Cuando llega su turno, los corderos huyen desesperadamente tratando, inútilmente, de salvarse del matarife.

Uno a uno todos los corderos serán colgados de una de sus patas traseras de los enormes ganchos donde, una vez boca abajo, recibirán una fuerte descarga eléctrica en la cabeza. Muchos de ellos quedan aturdidos pero otros muchos no, ya que el peso y el tamaño de cada individuo varía y la misma potencia no hace que todos queden inconscientes, por lo que muchos de ellos siguen plenamente conscientes cuando son acuchillados y desangrados, muriendo con una lenta agonía.

Casi 19 millones de animales sufren cada año esta realidad en nuestro país, en el que se consume, según la media estatal, casi 2 kg de este tipo de carne por persona cada año.

Sin duda, podemos hacer mucho por ellos eligiendo opciones vegetales en nuestro menú y diciéndole a campañas como Meet the Lamb que gracias por invitarnos a conocer a los corderos, porque ahora que los conocemos, los vamos a respetar.

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