A voz alzada
Amanda Romero
Activista por los animales
Amanda Romero
La ONU advierte contra llevar a los niños a los toros

Infancia sin violencia

La ONU advierte: menores en los toros no, gracias

Parece mentira que en pleno 2018 la ONU tenga que advertir que un espectáculo que gira entorno al maltrato animal no es apto para niños.

El Comité de los Derechos del Niño se pronunció la pasada semana en contra de que España continúe permitiendo que los menores acudan a eventos taurinos.

En base al informe de CoPPA (Coordinadora de Profesionales para la Prevención de Abusos) presentado por la Fundación Franz Weber (FFW) dentro de su campaña Infancia Sin Violencia, el órgano internacional insta a España a proteger a la infancia frente a la violencia de la tauromaquia.

"A fin de prevenir los efectos dañinos de la tauromaquia en niños, el Comité recomienda que el Estado parte prohíba la participación de niños menores de 18 años como toreros y espectadores en corridas de toros", apuntan las conclusiones.

Hasta la fecha, la infancia en España sigue asistiendo y participando en actividades taurinas donde los menores son expuestos a situaciones de extrema violencia y de peligro para su integridad no solo psicológica sino también física, como ocurre en el más de medio centenar de escuelas taurinas en activo, tal como denuncia FFW en su informe.

Maltrato animal en horario de máxima audiencia

Son animales, no ingredientes

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Así, El caballo de Nietzsche, blog de derechos animales de eldiario.es, ha publicado un vídeo recabando la opinión de Gehad Madi y Velma Todorova, miembros del Comité de los derechos del Niño de la ONU, así como de expertos y personalidades del mundo de la cultura española pronunciándose contra la exposición de menores a la tauromaquia.

La tauromaquia supone una extrema violencia para la infancia. Debería prohibirse para todos los menores de 18 años. No solo los niños toreros, sino también aquellos que asisten como espectadores. En el Comité estamos muy preocupados por proteger a los niños de estar expuestos a dicha violencia. Y esperamos que el Gobierno de España y de sus diferentes comunidades prohiban su participación en actividades taurinas”, afirma Gehad Madi.

Este posicionamiento de la ONU reafirma lo que desde el movimiento de defensa de los animales se lleva años planteando: que la tauromaquia es una práctica violenta y, como tal, fomenta la violencia.

Tanto las corridas de toros como los festejos taurinos en general, son actividades donde el maltrato animal es el protagonista pues la celebración gira, precisamente, en torno a la idea de que infligir dolor, perseguir y acosar a un animal es algo divertido y placentero.

Transmitir a los niños, niñas y jóvenes que las tradiciones están por encima de los valores legitima otras formas de violencia y abuso que como sociedad tratamos de erradicar.

Que desde un organismo como el Comité de Derechos del Niño se inste a España a proteger a su infancia de los efectos dañinos de la exposición a la tauromaquia supone un destacado avance y lanza un poderoso mensaje que empuja a esta actividad anacrónica un paso más cerca de su desaparición.

Y es que el 84% de jóvenes de 16 a 24 años rechazan los toros, según la encuesta realizada por World Animal Protection en 2016. Es decir, las nuevas generaciones no solo no tienen interés alguno en la tauromaquia sino que se posicionan en contra de esta tradición cultural. De ahí que el sector taurino se eche a temblar cada vez que encuentra trabas en su acceso a la infancia y su empeño en fomentar actividades diseñadas para menores; es su último intento desesperado por sobrevivir.

Esta llamada de atención que desde la ONU solicita al Gobierno que incluya la tauromaquia entre las prácticas que ponen en riesgo la adecuada protección de los derechos de la infancia ha obtenido por el momento una tibia respuesta por parte del ejecutivo, apelando a las distintas sensibilidades de las Comunidades Autónomas y tratando de apoyarse en la legislación vigente.

Sin embargo, ya no es posible acallar el clamor social que lleva años demandando una cultura capaz de expresarse sin crueldad, sin maltrato y sin violencia.

Porque queremos dejar un planeta mejor para nuestros hijos, pero también unos mejores hijos para nuestro planeta.

Etiquetas:  Derechos Animales

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