Bullying cibernético

5 propuestas feministas ante los flames en las redes sociales

Las redes sociales son la nueva jauría, el bullying contemporáneo. En ellas el patio del colegio se vuelve exponencial y ni siquiera tienen que mirar a los ojos cuando atacan. ¿Qué podemos hacer ante esto?

Mentes insanas

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Brigitte Vasallo

Queridas Mentes Insanas:

Ya sabemos que esto de las redes sociales es el nuevo circo romano con los leones saliendo por doquier hambrientos de sangre y esas cosas. Lo sabemos.

Todas hemos vivido en propia piel eso que se llama “flame”, que viene a ser cuando a miles de personas les da por insultarte al unísono, porque para cada una de ellas es solo un insulto pero para quién lo recibe es un insulto más. Otro insulto a añadir por el simple hecho de que se ha puesto de moda, durante unos días, insultarte.

La jauría. Una forma de bullying contemporánea, donde el patio del colegio se vuelve exponencial y ni siquiera tienes que mirar a los ojos a la otra persona cuando la atacas.

Un chollo, vamos.

Cuidar nuestra salud emocional es importante en esos momentos, porque estas cosas afectan. Puedes decir que no, que solo es twitter, pero verte en el centro de tanto odio deja marcas que no hacen ninguna gracia.

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Una de ellas es el miedo y la autocensura, aquello de pensarte cincuenta veces qué precio pagarás por dar tu opinión y acabar no dándola por si acaso te cae lo que no está escrito. Y así te vas callando y la violencia va ganando terreno.

Por eso lanzo unas propuestas-reflexiones sobre cómo podría ser una manera de actuar feminista cuando una compañera está recibiendo un flame en las redes sociales:

  • 1. Cuando hay un montón de personas insultando a una compañera, por favor, no insultes tú también, por muchas ganas que tengas de hacerlo. Recuerda la sororidad, que no va de no criticar, sino que va de pensar si tu necesidad de crítica pasa por encima de la salud emocional de la compañera en el centro del huracán.
  • 2. Por mucho que tengas un comentario super interesante que hacerle, no lo hagas ahora. Es como si hubiese un montón de gente pegando a alguien y, en lugar de intentar parar la paliza, te pusieses en el corrillo a explicarle nosequé. No es el momento, y solo servirá para alimentar el flame.
  • 3. Si eres del entorno de la compañera que recibe el “flame”, protégela de los comentarios. Consigue que ella se aparte de las redes, por su propia salud emocional, y no le hagas llegar comentarios.

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  • 4. Atrévete a dar la cara: por mucho que no estés de acuerdo con ella, nadie merece un flame. Y sabemos perfectamente que en esas dinámicas hay mucho de género incrustado.
  • 5. Ofrécele tu apoyo también en privado. Cuando hay violencia, las diferencias ideológicas pasan a segundo plano. Y no hay nada que agradezca más un corazoncito feminista en situación de violencia que una compañera con la que tienes discrepancias pero que en el momento de la verdad te tiende una mano. Eso es sororidad. Lo demás se llama amistad, y mola mucho, pero es otra cosa.

Si estáis en esta situación, dale y date tiempo y distancia. No sirve de nada estar pendiente de los comentarios, porque ni podrás responder a todos: ni te dará la vida, ni hay respuesta alguna que pueda frenar el mecanismo: solo lo alentarás.

Los tiempos en las redes sociales son muy cortos, y todo pasa.

En unos días el ruido se habrá desplazado hacia otro lugar, hacia otro perfil que está recibiendo lo mismo, porque las redes funcionan así. Y tú podrás volver.

Pero la manera en la que vuelvas y la manera en que esto se te quede enganchado a la piel dependerá del cuidado que te des a ti misma en estos momentos y del cuidado que te de tu entorno.

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Es difícil no responder porque los ataques nos interpelan y porque pensamos que explicándonos la cosa se entenderá. Creemos que un flame es un malentendido, pero no lo es, es otra cosa.

Es violencia, es la violencia del grupo contra una y no podrás solucionarla digas lo que digas.

Solo puedes exponerte o protegerte. Y eso, además, y afortunadamente, se entrena. Y aprendes que puedes dejarlo pasar y ya vendrán días mejores.

¡Feliz semana, Mentes!

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