Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo

Un derecho en femenino

Cáncer, mastectomía y nuestros cuerpos anónimos

Las violencias que recibimos no deben ni merecen permanecer en el anonimato. Tenemos que transmitir nuestras historias porque solo nosotras las transmitiremos. Para que no queden en el olvido.

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Queridas Mentes Insanas:

Hace unos días estuve en Ferrol dando una conferencia con motivo del Orgullo Crítico, que están las compañeras allá en plena ebullición y os recomiendo con fuerza que sigáis las cosas que están haciendo los colectivos por allá, que solo nos fijamos en las grandes ciudades y así acabamos, viviendo de puro refrito del refrito del refrito.

Después de la charla se me acercó una compañera y me contó que una había querido extirparse los pechos por riesgo de cáncer de mama pero que “la medicina”, así, en abstracto, no la había dejado.

Patriarcado somos todas

Mira hacia dentro

Patriarcado somos todas

Me dijo que te puedes aumentar las mamas o reconstruírtelas pero que no te dejan extirpártelas así como así. Y venía a contármelo para que yo os lo contase a vosotras, Mentes, y hablásemos del tema. Porque su amiga había muerto de cáncer de mama y ella se había quedado con esa angustia dentro.

Escribo este Mentes Insanas, por lo tanto, por ellas, por el encargo que me han y nos han hecho, a mí y a todas nosotras. El encargo de que sepamos, de que hablemos, de que trasmitamos la información, de que estemos vigilantes y de que hagamos red entre todas. Un montón de cosas tan importantes que estaban inscritas en su gesto de acercarse y contarnos un trocito de su vida.

Justo me he traído de Galiza un libro que me tiene fascinada y que es de lo mejorcito que he leído, así en general. De lo mejorcito. Es de Susana Sánchez Arins y en galego se titula “Seique” y si tenéis la suerte de poder leer en ese idioma, a por él en formato original, que es una maravilla. Está traducido también al castellano bajo el título de “Dicen”.

El acoso cotidiano

Maltrato impune

El acoso cotidiano

Tiene un fragmento maravilloso en el que habla del anonimato. Vivimos época y un mundo en el que consideramos la visibilidad como un bien superior, como un bien en sí mismo y, por supuesto, como un derecho.

La Sánchez Arins le da la vuelta a esa lógica y propone el anonimato como un derecho también. Que lo es, también, efectivamente. Y dice que hay cosas que no son dignas de anonimato, que no merecen el anonimato, precisamente por su dureza Mustafa Shaimi habla del derecho a la diferencia, sí, y del derecho también a la indiferencia. Tenemos que transmitir nuestras historias porque solo nosotras las transmitiremos.

Porque solo nosotras podemos hacernos cargo de todo ello y darle la importancia y la trascendencia que tienen, y porque todas merecemos esa transmisión de conocimiento, incluso desde el dolor, o especialmente desde el dolor.

Porque las violencias que recibimos no merecen el anonimato. Precisamente no lo merecen para que nosotras podamos tenerlo. Para poder tener nosotras vidas tranquilas, vidas cualquiera, vidas sin necesidad de grandes gestos heroicos.

Para que nuestras vidas merezcan el anonimato pero las violencias que las atraviesan no queden en el olvido tenemos que hacernos un cuerpo entre todas. Y encargarnos, entre todas, de transmitirnos.

¡Feliz semana, Mentes!

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