HUELGA 8M

El legado feminista

¿Qué legado vamos a dejar a las futuras generaciones? Nuestro legado, el legado del nosotras presente, son esas migas de pan que dan vueltas, que van en zig zag, que tantean, pero que están.

Mentes insanas

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Brigitte Vasallo

Queridas Mentes Insanas:

Un año más llegamos inexorablemente al 8 de marzo, con la lengua fuera, el cuerpo magullado y las energías justitas, justitas. Pero, de nuevo, cierre de ciclo y apertura del siguiente. Ya sé que esto de cerrar y abrir parece una tontería pero ya escribí en su día a favor de los rituales así que no pidáis peras a este olmo que soy.

Cada vez me emociona más la cuestión del legado. Tal vez porque ya he aprendido que presente, pasado y futuro no son tres espacios distintos sino que son el mismo, y en momentos como el 8 de marzo aparecen claramente comprimidos en uno.

El presente que formamos todas, sin duda, un todas cada vez más amplio.

El pasado, con las compañeras que nos hicieron llegar hasta aquí, porque cuando las cosas vienen de cara tenemos la tentación de olvidar a las que abrieron el camino, las que picaron piedra las que se comieron todas las violencias del mundo cuando decir que eras feminista era poco menos que un agravio, las que se plantaron y dijeron “por aquí no paso” para que hoy podamos pasar nosotras.

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El pasado-presente también de las compañeras que se quedaron por el camino las asesinadas, las violentadas, las traumatizadas, las heridas… por todas ellas también celebramos que estamos aquí, que seguimos aquí.

Y el futuro son las que vienen y vendrán.

Hace unos días me contaban que Bombo Ndir, activista y pensadora barcelonesa y una de las madres del feminismo de la ciudad, por mucho que no esté lo suficientemente reconocida, reflexionaba sobre el legado que íbamos a dejar a las futuras generaciones, si iba a ser un legado de confrontaciones y rupturas o un legado de alianzas.

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No sé en qué contexto lo decía, pero la idea de base me conmueve en un mundo obsesionado por los legados materiales, por los legados en forma de leyes, normativas, cifras y cosas así.

El feminismo es una vivencia, muchas vivencias.

Es una manera múltiple y poliédrica de estar en el mundo, mucho más allá de un corpus teórico, unas camisetas con consignas, y no sé cuántas pamplinas. Una manera diferente de estar en el mundo que estamos ensayando, que vamos construyendo, y que tiene que ser diferente a lo que hemos aprendido, tiene que nacer de otro tipo de dinámicas.

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Nuestro legado, el legado del nosotras presente, son esas migas de pan que dan vueltas, que van en zig zag, que tantean, pero que están. Migas de pan en las formas distintas de hacer, el legado inmaterial de un presente basado en la materialidad y en la inmediatez.

Y este 8M, claro, haré huelga.

Como autónoma haré huelga raruna porque lo nuestro no funciona por días, pero la haré, como la haré de consumo y de redes sociales. Porque hay un montón de compañeras montando la Huelga Feminista y dedicándole mucho tiempo y esfuerzo, porque nos han convocado colectivos a los que quiero y respeto, y porque si ellas consideran que será una herramienta útil, pues vayamos hacia allá.

Y sí, parece que hoy esté reconciliada con el universo. En fin. El próximo jueves ya volveré a estar de mala leche, no os asustéis.

¡Feliz semana, Mentes!

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