LGTBI

Nos habíamos dormido en los laureles

Las personas LGTBI nos hemos acomodado porque parece que hemos logrado un poquito de calma. No acabamos de entender que las cosas nunca estarán bien mientras siga habiendo gente y colectivos perseguidos.

Mentes insanas

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Brigitte Vasallo

Queridas Mentes Insanas:

Hace nadita, como quien dice, de hecho, no hace ni tres semanas, en Barcelona se inauguró el primer centro LGTBI de la ciudad, un equipamiento de referencia y etc…

Que también os digo que nos ha quedado un poco lleno de señores en todos los puestos de responsabilidad, pero eso ya lo hablamos otro día si eso, que tampoco es nada nuevo bajo el sol.

Total, que ni una semana había pasado desde la inauguración del equipamiento que ya ha sido bandalizado.

Pintadas con amenazas de muerte, piedras contra los cristales y “cositas” así. Vaya, vaya, vaya. Al día siguiente, de manera espontánea, las puertas del centro se llenaron de post-its de apoyo al centro y al colectivo.

Total, que tenemos el centro de la discordia aquí en marcha.

Personalmente me han sorprendido poco los ataques, lo que me sorprende más es la sorpresa ante los mismos.

Lo que me sorprende, también, es que el movimiento se haya llenado de capitalismo rosa, consumismo, glamur de cuerpos normativos y mucha más fiesta que reivindicación de todo lo que nos queda por hacer.

Que viva la fiesta, quede claro, pero no como sustituta de lo otro.

Nos dormimos rápido en los laureles, en general, y las personas LGTBI no somos la excepción en términos de hedonismo, solo faltaba que, encima, tuviésemos que ser mejores que cualquier otra persona.

Sí se podría esperar de nosotras un poco más de consciencia y memoria histórica, más que nada porque hemos vivido lo que hemos vivido, pero esto es más un deseo que una realidad.

Nos dormimos en los laureles a la primera de cambio.

Pensamos que ya todo está bien porque nosotras en concreto, nuestro colectivo, nuestra especificidad, parece que ha logrado un ratito de calma, un par de leyes aquí y allá que se pueden desmontar en un pis pas y un centro donde poder hacer cosas si nos dejan los que mandan en el centro.

No acabamos de entender que las cosas nunca estarán bien mientras siga habiendo gente y colectivos perseguidos.

Que la persecución es la misma, que nace de la misma dinámica, de la misma forma de pensamiento, aunque suceda con formas distintas.

Así que no basta con solucionar “lo mío”, porque lo mío nunca es solo lo estrictamente mío.

Hace unas semanas moderé un diálogo con representantes de varias ciudades. Hablábamos, o hablaban, sobre el auge de la extrema derecha y de cómo hacerle frente.

Entre el público, Ismael Cortés levantó la mano y nos dijo: “nosotros, el pueblo gitano, llevamos siglos sobreviviendo en esas condiciones. Y os lo estamos diciendo, y no nos hacéis caso”.

Y sí, la cosa es así. Así que tendremos que hacer un pensamiento, como decimos en catalán, y ponernos las pilas pero de verdad.

Por lo propio, por lo ajeno, por lo común y por aprender las unas de las otras y arremangarnos y llenarnos las manos de barro si queremos girar este buque tan pesado.

Y lo tendremos que hacer entre todas las mentes insanas que andamos por ahí sobreviviendo, porque harán falta muchos, pero que muchos brazos.


¡Feliz semana, Mentes!

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