Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo

¿Sexo o género?

¿Qué eres cuando te masturbas?

No es un hombre o una mujer quién nos pone calientes cuando nos masturbamos, somos nosotras, es nuestro cuerpo. Y luego, a partir de ahí, proyectamos las imágenes que sean.

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Queridas Mentes Insanas:

Ya os decía la semana pasada que ésta íbamos a hablar de masturbación que es de lo que intentaba hablar entonces hasta que se me cruzó un ataque de amor hacia mi alumnado y me salió pues lo que salió. Pero vamos, lo prometido es deuda así que vamos allá.

La cosa viene por el tema de la orientación sexual, que es una expresión que a mí personalmente me pone un poco mala porque es reduccionista que te mueres y no pone el dedo en el cogollo del asunto de todo esto. Cuando decimos “orientación sexual” parece que tú te levantas un buen día y ¡pluf! estás sexualmente orientada hacia un sitio.

Curiosamente ese sitio es el género, vaya vaya. No estás sexualmente orientada hacia, no sé, la gente simpática, o la gente alta, o la gente patizamba sino, cuidadín, hacia hombre o mujeres. Esa es la línea de corte. Vaya línea de corte más rara, ¿no? Es decir, que si estás orientada hacia los hombres preferirás el hombre que menos te guste del mundo ante la mujer que más te podría gustar, no sé si me explico. Por el hecho de ser hombre pasa a la categoría de potencialmente deseable y todas las mujeres pasan a la categoría de indeseables de raíz.

Por otro lado está el tema de lo sexual. Creo que ya lo he contado alguna vez: cuando doy clases y tengo que explicar el sistema sexo-género binario siempre digo que si esto fuese de sexo nos acostaríamos con X pero viviríamos con nuestras amigas, que es con quien se vive bien. Pero el tema es que la orientación sexual va de todo menos de sexo. ¿Y esto qué tiene que ver con la masturbación? Pues todo.

Porque cuando digo estas cosas saltan las alarmas y las compañeras heterosexuales me dicen: ¡pero es que a mí me gustan los hombres! ¡A mí me ponen los hombres!

Y no, caris, no te pone nosequién, te pones tú.

Seguimos convencidas de nuestra “orientación sexual” incluso cuando no hay nadie que nos guste especialmente en ese momento. Y seguimos convencidas de ello cuando nos masturbamos. No es un hombre o una mujer quién nos pone calientes cuando nos masturbamos, somos nosotras, es nuestro cuerpo, y luego proyectamos las imágenes que sean.

Que ya que entramos en materia y ahora que no nos ve nadie, juradme todas vosotras, queridas Mentes, que vuestras fantasías van siempre coordinadas con vuestra “orientación sexual”. Y si me contestáis que sí, aceptadme un reto: intentad alguna variación estando solas, masturbándoos, y contadme si el cuerpo responde o qué…

Aviso que el “contadme” es una forma de hablar. No me contéis que ya bastante tengo con lo mío…

Pues eso, que esto no va de orientación ni de sexual. Esto va de construcción de género, de cómo nos entendemos en tanto que hombre y mujeres, de qué rol relacional, ¡relacional!, adquirimos y aceptamos e incorporamos como propio.

Y me diréis: vaya vaya, solo hablas de la heterosexualidad…¿pues entonces ser lesbiana o bisexual?

Y yo os diré: estamos demasiado acostumbradas a analizar la diferencia. Vamos a poner el dedo en la llaga de la normalidad, y veréis cómo todo salta por los aires.

¡Feliz semana, Mentes!

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