Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo

Amor autosugestionado

Desromantizar el sexo

La primera noche de sexo con otra persona suele ser regulera pero mentimos y decimos que todo ha sido maravillo. Y así es como nos autoconvencemos del mito del amor romántico.

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Queridas Mentes Insanas:

Ayer estaba con unas amigas y una de ellas lanzó el suspiro habitual sobre la cerveza habitual. Que ya sabemos que el amor disney es un desastre y tal, pero que cómo se hace. Y ese cómo no era una pregunta, era una resignación. Era decir, la vida es así, no la he inventado yo.

A ver, queridas, el amor romántico y los romanticismos tóxicos del amor son autosugestionados también. ¡Chas! No son un destino inmutable, son algo que nos construyen pero que también madre mía cómo le damos al pico y la pala para construirlos también.

Un ejemplo así sencillito que podéis considerar deberes que os pongo para la próxima semana. Vuestra primera noche de sexo con esa persona que os gusta tanto. Bueno, bueno, bueno... A la mañana siguiente el whatsapp está echando humo para poner al día a todas tus amigas de cómo ha ido la cosa.

Y la cosa siempre siempre siempre ha ido: "buaaaa super bien, todo maravilloso, qué conexión de los cuerpos, qué pasada, qué bonito, cuántos orgasmos múltiples y encadenados durante nosecuántas horas y qué bien nos entendemos".

En fin.

Ahora volved sobre la realidad, por favor. Las primeras noches con alguien acostumbran a ser reguleras. No conoces a la otra persona y además quieres gustarle porque aún no lo tienes muy claro, estás nerviosa, quién sabe si medio borracha por aquello de darte valor… Bueno, que lo dicho, regulero.

Pero como todo el mundo hace una narración superlativa de esa primera noche porque el amor romántico rige que la cosa sea así, pues nos subimos al carro para no ser las fracasadas de la vida y del amor y nos ponemos también a contar fantasías.

Con esto pasan dos cosas: por un lado contribuimos a la fantasía de que esto sucede así, y cada una se queda pensando que debe de tener un problema específico y vergonzoso que no le puede contar a nadie. O peor aún, que su gran amor-pasión no es para tanto.

Que una mala noche no te fastidie una gran romantización, se podría llamar la cosa.

También pasa con eso que nos vamos autosugestionando y metiéndonos en el lío solitas. Porque el espíritu crítico se va al garete, porque disney nos enseñó que la otra persona tiene que ser perfecta y lo nuestro tiene que ser divino.

Y aunque sabemos que eso es imposible queremos creer por un rato que sí lo es, porque nos da un subidón que creo que solo se puede lograr así o con sustancias ilegales.

Todo bien, viva el subidón.

Lo malo es que después del subidón viene la bajona o que en el subidón arrasas con todo a tu paso, o que si la otra persona no está por la labor de ser tu droga dura, pues a veces se nos va la pinza y empiezan las violencias así serias.

Y ahora que lo estoy escribiendo, pienso si el amor disney es una forma de cosificación de la otra persona para tu autodifrute. Porque no ver a esa persona en su realidad, no querer verla, también es un problemón.

Porque pedirle a alguien que esté a la altura de tus fantasías tiene tela.

O pedirte a ti estar a la altura de las fantasías de otra persona, que vete tú a saber qué tiene esa persona en la cabeza, también tiene tela.

¡Feliz semana, Mentes!

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