Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo

Patriarcado en el cine

Cómo ver películas y enfadarte mucho en 3 sencillos pasos

El cine legitima el liderazgo masculino. Hacer el Test de Bechdel al ver una película es una "tontería" que te abre los ojos: hay tres sencillas cosas que casi nunca ocurre en ellas y resulta increíble.

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Queridas Mentes Insanas:

Existe una cosa muy divertida que se llama Test de Bechdel que parece una tontería y, en realidad, lo es. Una tontería. Son tres sencillitos pasos para ver una película y ponerte de mal humor hasta acabar con un cabreo que ni te cuento porque no puede ser que esto esté pasando. Pero está pasando, está.

La cosa es sencilla. Se trata de tener un papel y un boli cuando ves una peli e ir poniendo check check check en tres cositas que antes de empezar tienes claro que se darán en los 5 primeros minutos como máximo, pero que luego resulta que no se dan, no se dan.

Patriarcado somos todas

Mira hacia dentro

Patriarcado somos todas

Se trata de comprobar que (apuntad):

  1. Hay más de un personaje femenino con nombre.
  2. Hablan entre ellas al menos una vez en toda la peli.
  3. La conversación no va sobre un hombre.

No tengo aquí los datos oficiales ni los voy a buscar para no enfadarme así de buena mañana, pero la cosa ronda el 80% de películas que no pasan el test.

Que no… habéis leído bien.

Incluso películas de animación donde no hay personajes humanos. Incluso en películas donde los personajes son coches. Esas, incluso esas.

Las películas no son un reflejo de la realidad, claro, sino que crean realidad, ahí está lo grave. Y este tipo de cosas, repetidas hasta el 80% de las películas que vemos, van calando, van legitimando el liderazgo masculino en todo lo que pasa.

Este tipo de cosas van reforzando la idea de que no hablar de hombres, no incluirlos en lo que sea, es como una cosa muy grave, un agravio muy gordo, aunque no incluirlo sea, no sé, una cena de amigas, en las que tal vez no hay hombres pero la conversación va de ellos todo el rato, especialmente si las amigas se relacionan sexo-afectivamente con hombres, diosas.

Los hombres ocupan todo el espacio incluso cuando no están.

No pasa nada por hablar de hombre, claro. Lo que pasa en cuando no se puede no hablar de ellos, ahí algo está mal, muy mal.

¿Os imagináis la cosa a la inversa? Una peli solo con mujeres y que el único hombre que salga sea un camarero así de refilón. O que salgan dos ahí cogidos por los pelos y solo se hablen una vez y que sea para hablar de sus novias durante dos frase. Bueno, pues una peli así ni siquiera encontraría producción para hacerse.

Pero si es a la inversa, pues no pasa nada.

Y sí pasa, sí. Necesitamos desnaturalizar esa representación que se hace de nosotras, volverla extraña, verla venir de lejos, que nos salten las alarmas y que, directamente, nos neguemos a ver películas en las que está sucediendo esto. Y necesitamos revisar también nuestras obras, porque este tipo de cosas se nos cuela debajo de la piel y las reproducimos incluso nosotras.

Que conste que este test es una tontería. No es ni un test feminista, ni un test ideal, ni nada de nada. Es una chorrada. Por eso es tan brutalmente revelador, tan súmamente útil.
Así que os propongo que toméis apuntes en la próxima película y en la próxima cena de amigas. Y al final reviséis cuántas veces la conversación, o la película se nos ha ido de las manos.

¡Feliz semana, Mentes!

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