Amor en construccion
Coral Herrera
Escritora
Coral Herrera

Amor indeciso

El perro del hortelano, que ni come ni deja comer

Cuando vemos claramente cómo nos afecta el egoísmo y el egocentrismo del que no se va pero tampoco se queda, es cuando decidimos liberarnos y tirar para delante.

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Hay personas a las que les cuesta mucho cerrar una historia de amor, incluso aunque hayan sido ellas las que decidan terminar la relación.

Les cuesta porque aunque no quieren estar en pareja, si quieren disfrutar de lo mejor que tiene la pareja, pero sin estar comprometidos emocionalmente en ella.

Es un “ni contigo ni sin ti”: la otra persona te deja, pero vuelve una y otra vez, o nunca se va del todo.

Hay muchas canciones de enamorados que se lamentan por no poder dejar una relación en las que se victimizan para poder gozar con la otra persona después de romperles el corazón.

Suena extraño que se lamenten porque quieren dejar a su amada pero no pueden. Prefieren mantenerla presa esperando al milagro romántico, y para eso a veces emplean técnicas de manual para que ellas crean que en el fondo, él si quiere estar con ellas, y que ya se les pasará la crisis, y volverá a ellas.

¿Por qué nos mantienen en vilo?

El principal motivo por el que alguien ni come, ni deja comer, es el Ego, que necesita siempre ser el centro de atención, y que está encantado cuando una o varias personas centran sus vidas en ellos.

Al Ego le encanta sentirse admirado, querido, amado e idolatrado: necesita despertar emociones fuertes en los demás para sentirse poderoso. Y en esto, los hombres suelen dejarse llevar por el Ego y su necesidad de reafirmar su virilidad teniendo a muchas mujeres de rodillas mendigando amor.

Les hace sentir muy poderosos tener a varias mujeres a su alrededor compitiendo entre sí por el macho alfa, y por eso no dejan las relaciones del todo.

No se quedan, no se van, y todo el tiempo hacen demostraciones sobre cuanto les hace sufrir su indecisión para que la otra persona sienta compasión por el sufrimiento en el que el perro del hortelano vive.

Egoísmo y falta de empatía

Es todo una pantomima para seguir ejerciendo su poder. Es tan egoísta que en realidad el único que goza de libertad para ir y venir es él: la otra persona se queda esperando a que él llegue.

O intenta hacer su vida, pero inevitablemente le tiene muy presente, y casi siempre, o siempre, vuelve a caer cuando él aparece.

Y a veces, no se va nunca del todo.

Reparte una de cal y otra de arena, levanta falsas esperanzas en la otra persona, y apenas siente empatía por su pareja o ex pareja. No actúan pensando en cómo se siente, sino en lo que ellos necesitan.

No le importa que la otra persona sufra, ni que se quede en el lodo tratando de liberarse de él mismo sin conseguirlo: a ellos les da poder sentir que otra persona sufre por ellos.

Esto sucede porque el machismo les hace creer a los hombres que estamos ahí disponibles para su disfrute hasta que aparezca alguien mejor.

O que pueden disfrutar de todas las que estén disponibles, sin tener que renunciar a ninguna: si no es pareja, entonces no tiene por qué ser fiel, ni tiene por qué dar explicaciones.

¿Cómo liberarnos del perro del hortelano?

Entender por qué hay gente que se comporta como el perro del hortelano puede ayudarnos a romper definitivamente la relación. Hay varias cosas que puedes hacer para dejar en el pasado al ex que no se decide.

  • Lo primero eres tú, tu bienestar, tu salud mental, emocional y física. Lo primero es cuidarte: si una relación con tu ex te hace infeliz, entonces debes alejarte para evitarte el sufrimiento.
  • Si estás enamorada de un ex que no se va y no se queda, lo mejor es ponerte una fecha para tener la última conversación en la que puedas cortar por lo sano y establecer el contacto cero.
  • Puedes hablarle de las bondades que tiene la desconexión total y absoluta durante unos meses, quizás un año, y de lo bien que os va a venir a los dos.
  • Puedes proponerle que en caso de una emergencia o una tragedia, sean los amigos y amigas los que nos pongan en contacto.

  • Puedes contarle que es importante para ti que respete tu decisión, se trata de pasar el duelo y desengancharse, y quizás retomar el contacto cuando hayas rehecho tu vida y te sientas fuere para convertir a tu ex en un amigo.
  • Mantente firme. Generalmente el perro del hortelano se resiste y protesta, porque siempre buscará una excusa para ponerse en contacto contigo, para intentar tener poder sobre ti, para alimentar el hilo que aún os une y no perderte del todo.
  • Si decide no colaborar, entonces tienes que hacer tú sola la desconexión total en redes, no contestar llamadas, no atender mensajes, y si insiste, bloquearle sin culpa y sin remordimiento.
  • Recuérdate lo importante que eres tú: hay que dejar las relaciones en las que no nos estamos divirtiendo, hay que aprender a ponerle límites a los deseos y necesidades de los demás, y priorizar lo que tú necesitas, y lo que tú deseas.
  • Ponte en el centro. Es fácil liberarse del perro del hortelano: solo tienes que sacarlo de ti para ponerte tú en el centro, y dejarlo atrás para que pronto forme parte del pasado.

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