Amor en construccion
Coral Herrera
Escritora
Coral Herrera

Contradicciones

Feminismo: por qué nos cuesta llevar la teoría a la práctica

Muchas de nosotras vivimos en permanente contradicción entre nuestras ideas y nuestras emociones. Eso nos hace sentirnos divididas por dentro y en batalla permanente contra nosotras mismas. Ocurre porque las ideas evolucionan más rápido que las emociones.

contradicciones feminismo amor romantico porque cuesta ser feminista

Aprendemos a amar patriarcalmente, nuestras emociones son patriarcales, y son aún muy primitivas, porque no hemos aprendido a gestionarlas para convivir con ellas de manera que no nos arrasen, y que no hagan daño a nadie.

Aprendemos a sentir emociones patriarcales a través de los cuentos, las novelas, las películas, las canciones: nuestra cultura nos ofrece todo el repertorio emocional para que lo interioricemos, y luego tenemos que pasar años deconstruyendo y desaprendiendo todo lo anterior.

Una vez que te pones las gafas violetas, ya no hay vuelta atrás: el feminismo te hace ver en las demás cómo el amor romántico nos anula, nos somete, nos oprime, nos hace adictas de unas promesas falsas como cualquier religión.

Y también a través del feminismo es como empezamos a imaginar otras formas de amar que no estén basadas en el sufrimiento, la desigualdad, la dominación.

Por qué nos cuesta ser fieles a nuestros ideales

De alguna manera, cada una tenemos nuestra propia utopía amorosa, y soñamos con relaciones en las que podamos ser felices y sentirnos libres, relaciones sin patriarcado, relaciones sanas y bonitas en las que podamos ser nosotras mismas y disfrutar sin miedos.

Porque lo que nos tiene atadas al amor romántico no es sólo el paraíso con el que nos seducen, sino también el miedo a quedarnos solas, el miedo a que nadie nos quiera, el miedo al rechazo, el miedo al fracaso y a la exclusión, el miedo al qué dirán, el miedo a tener que vivir sin amor el resto de nuestras vidas.

Una vez que empiezas a trabajarte lo romántico, intentas no poner el amor romántico en el centro de tu vida para poder enfocar tus energías y tu tiempo en ti misma, y en todas tus redes sociales y afectivas.

Queremos amar en libertad y en igualdad, pero nuestras emociones siguen siendo patriarcales: sentimos celos, nos ponemos posesivas, nos sentimos controladoras, nos ponemos sumisas para que nos quieran más, nos ponemos victimistas para conseguir lo que queremos, nos sentimos insaciables en nuestro deseo de poseer al otro, nos come el miedo al abandono, nos dejamos tratar mal, aguantamos y nos sacrificamos por amor…

Nos pasa a todas en algún momento de nuestras vidas: queremos vivir el amor de una forma más feminista, pero nos cuesta llevar la utopía a la realidad, porque nos sentimos atrapadas en emociones súper intensas que apenas sabemos controlar.

Y por eso desde el feminismo hablamos de lo importante que es la educación emocional.

Necesitamos herramientas para poder trabajarnos por dentro, para manejar nuestras emociones, para calmar nuestro miedo, para confiar en nosotras mismas, para tratarnos bien y cuidarnos mucho, para tratar bien a los demás…

Un trabajo de transformación que dura toda la vida

Gracias al feminismo estamos desmitificando el amor romántico, y estamos identificando las claves de por qué las mujeres nos sometemos y nos sacrificamos por amor, y ha llegado un momento en que hemos decidido dejar de sufrir.

Pero la pregunta es: ¿cómo hacemos para transformar nuestras emociones después de siglos y siglos de patriarcado?

Y es obvio que no se requieren semanas, ni meses, sino toda una vida sembrando y trabajando para liberarnos del patriarcado, para desmitificar y desmontar el romanticismo, para aprender a cuidarnos mucho, para disfrutar de nuestras relaciones sexuales y sentimentales, para cortar a tiempo cuando no den más de sí.

Feminismos fermentados

A fuego lento

Feminismos fermentados

Es un trabajo que dura mientras estamos vivas, y que va dando sus frutos en todas nosotras: de pronto nos damos cuenta de que queremos romper una relación que no nos hace felices sin tener que aguantar meses de dolor. O puede suceder que sintamos que no nos apetece esperar al milagro romántico, y cortamos por lo sano.

De pronto puede pasar que no nos apetezca conformarnos con migajas, o que nos aburramos de tanta pelea, o que nos cansemos del control y los celos de nuestra pareja.

Con el feminismo aprendemos a valorar y a defender nuestra libertad y la autonomía, y a cuidar y nutrir nuestras redes de afecto.

Aprendemos a distinguir los buenos y los malos tratos, aprendemos a relacionarnos en horizontal sin someternos o dominar, aprendemos a reivindicar nuestro derecho al placer y al disfrute, aprendemos que el amor no es una guerra, y que es bonito quererse bien.

Debemos mantenernos siempre alerta

Aunque no siempre podamos poner en práctica esta filosofía, al menos es el faro que guía nuestro camino hacia la utopía amorosa y feminista.

Es muy importante que en este camino nos apoyemos mucho a nosotras mismas, que nos cuidemos mucho, que estemos despiertas y con capacidad de autocrítica, y que tengamos toda la energía puesta en disfrutar del proceso.

Es importante que seamos comprensivas y pacientes porque lo importante no es tanto la meta, sino el camino hacia la transformación de nuestras formas de relacionarnos, de cuidarnos, y de organizarnos.

Artículos relacionados

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de Cuerpomente?