Amor en construcción
Coral Herrera
Escritora
Coral Herrera

Todas tus pasiones

Hay vida más allá del amor: recupera tus pasiones y cultiva la amistad

Una de las pocas formas que tenemos de escapar a la dependencia emocional es saber lo que nos gusta y nos da placer, dedicar tiempo a nuestras pasiones, y sobre todo, cultivar y cuidar nuestra red de afectos.

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Uno de los consejos que recibimos cuando nos separamos o cuando estamos mucho tiempo sin pareja, es que disfrutemos de nuestras cosas, que nos volquemos en nuestros proyectos, que dediquemos tiempo y energía a nuestros hobbys, que nos entreguemos a la tarea de cumplir nuestros sueños.

Y es cierto que cuando tienes una pasión o varias pasiones en la vida muy intensas, no eres tan dependiente emocionalmente de los demás, ni de una pareja, porque tu vida está llena y dedicas mucho tiempo a disfrutar con algo que no depende nadie, que es tuyo y que te hace muy feliz.

Así que tener varias pasiones sería el antídoto perfecto para curar la obsesión de tener pareja y el deseo de vivir un romance.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando no tenemos ninguna pasión?, o peor, ¿cuando nuestra única pasión es el amor romántico? A las mujeres nos han criado para que pongamos el amor en el centro de nuestras vidas, para que nuestro objetivo sea encontrar a nuestra media naranja, para que tener pareja sea nuestro gran sueño.

¿Por qué íbamos a tener otras pasiones? ¿Por qué íbamos a dedicarnos con entrega a ellas? ¿Cuándo nos han preguntado, cuándo nos hemos preguntado qué es lo que nos da placer, lo que nos gusta o lo que nos apetece hacer?

Algunas mujeres son afortunadas porque tienen grandes pasiones: bailar, estudiar, aprender idiomas, participar en las luchas sociales y políticas, defender los derechos de los animales, viajar por su país o por el mundo, practicar deportes, aprender artes marciales, cultivar un huerto, visitar museos, aprender diseño, hacer yoga y meditación, cocinar rico, hacer montañismo, coleccionar objetos extraños, escribir libros o hacer documentales.

Dedican mucho tiempo de su vida en artes como la fotografía, la música, la pintura, la literatura, la escultura, el canto, la danza, la artesanía, la confección de ropa, el Patchwork, el cine, el teatro, el dibujo, la poesía, la botánica... Algunas son apasionadas de la informática, los paseos por la naturaleza, la moda, los cómics, la construcción de maquetas, el paracaidismo, y a otras les encanta salir de fiesta.

Y a pesar de que disfrutan mucho con sus pasiones, no todas están libres del mito: algunas también sufren porque la gran pasión de sus vidas es el amor, y las demás no llenan el gran vacío de la soledad romántica.

A otras mujeres les pasa que no tienen pasiones y en su tiempo libre se aburren como ostras, y necesitan llenarlo desesperadamente con un romance que de sentido a sus vidas. Algunas se adaptan a las pasiones de su pareja, otras se adaptan a las pasiones de otros para encontrar pareja, en general la gran pasión femenina sigue siendo el amor romántico.

Hay mujeres cuyas pasiones están impregnadas de romanticismo, como por ejemplo ver películas y leer novelas de amor, juntarse con las amigas para hablar del amor, escribir en el diario sobre los problemas amorosos, ver el atardecer en plan romántico, salir de bares para encontrar pareja o meterse en redes de ligue solo para conocer al amor de sus vidas.

Deja algo de pasión para tus otras relaciones

Si nuestras pasiones están ligadas al amor de pareja somos más vulnerables al mito romántico que coloca en la cúspide del amor a la relación sexual y sentimental, y pone a todos los demás afectos por debajo, y los sitúa en un plano secundario.

A veces cuando buscamos el amor verdadero no valoramos ni cuidamos a los demás, y esto nos aísla y nos hace todavía más dependientes.

Una de las pocas formas que tenemos de escapar a la dependencia emocional es saber lo que nos gusta y nos da placer, dedicar tiempo a nuestras propias pasiones, y sobre todo, cultivar y cuidar nuestra red de afectos. Si dedicamos nuestro tiempo y energía a la red afectiva estaremos siempre rodeadas de amor y de cariño, y podremos dar y recibir a manos llenas cuanto más nos dediquemos a ellas.

El amor está en construcción permanente: todos los días hay que alimentar nuestras redes de amor, hacer la vida más fácil y más bonita a nuestra gente, disfrutar de la vida en buenas compañías, ofrecernos para ayudar y recibir ayuda cuando la necesitemos.

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El amor va creciendo en la medida en que somos generosas y ponemos el corazón en todas nuestras relaciones: con o sin pareja, de lo que se trata es de disfrutar el presente.

Y es imposible disfrutar del presente si nos falta algo y si nuestro único deseo en el mundo es encontrar a alguien que nos quiera y con quien compartir la vida en pareja. Es imposible, de hecho, estar en el presente si nuestro objetivo es alcanzar un tipo de relación de pareja que tenemos completamente idealizada y mitificada: soñar con el amor total y absoluto nos frustra mucho.

Estar siempre en el ciclo de ilusión y decepción con el amor romántico nos agota y nos quita energías.

Por eso es tan importante que tomemos conciencia sobre la forma en que queremos vivir nuestras vidas, si nos merece la pena vivir en función de una droga que nos hace felices, pero que también nos hace sufrir mucho, si compensa el estar siempre soñando con el paraíso que no llega, y si es seguro para nosotras vivir soñando sin poner los pies en la tierra.

También es importante que pongamos en el centro el gozo y el disfrute: disfrutar de la gente, de ti misma y de las cosas que hacemos solas y acompañadas. Hay pasiones que se practican en soledad: escribir o leer, por ejemplo. Hay pasiones que necesitan mucha más gente, como los deportes, o el activismo. Y en cualquiera de los dos casos, no necesitas una pareja: solo necesitas ganas de divertirte, de aprender, y de compartir con los demás.

Se trata de que en tu centro de vida estés tú, tu bienestar, tu placer, y no el amor romántico. Si tu gran pasión es disfrutar de la vida, podrás disfrutar del amor en su más amplia concepción: todo lo que haces, toda la gente con la que te relacionas, todo lo que aprendes puedes hacerlo desde el amor, llena de amor, recibiendo y compartiendo amor, tengas o no pareja.

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