Red de afectos

La amistad es un tesoro: no la dejes escapar

Las vivencias y los recuerdos con tu familia y tu gente querida son lo único que te vas a llevar a la tumba, la red de afectos que has tejido en tu vida es tu único tesoro. Es una red maravillosa que te sostiene, que te acompaña, que te permite ser mejor persona.

¿Te han pedido alguna vez que dejes a tus amigos de lado para enfocarte en una relación? ¿Te ha pasado alguna vez que tu pareja te ha ido aislando poco a poco hasta dejarte lejos de tu círculo de personas habitual? No es casualidad: aisladas somos más dependientes.

Porque cuanto más solas estamos, más vulnerables somos frente a la trampa del amor romántico y más sumisas nos ponemos cuando empezamos una relación. El miedo a la soledad y al abandono es uno de los miedos que más nos llevan a la dependencia emocional y paradójicamente puede ser el que más nos separe de la gente que nos quiere.

El patriarcado nos quiere solas y aisladas, el capitalismo es cada vez más individualista: por eso hacernos compañía y juntarnos en grupos es tan revolucionario.

Es por esto que es tan importante cuidar tu red de afectos: cuando te sientes querida y arropada por los tuyos es más fácil elegir una pareja desde la libertad y no desde la necesidad. La pareja tiene que ser una relación más que venga a sumar, nunca a restar, ni a ponerse en el centro para ocupar todo el espacio.

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Tengas o no pareja, tus amigos y amigas son tu gran patrimonio. Las vivencias y los recuerdos con tu familia y tu gente querida son lo único que te vas a llevar a la tumba, la red de afectos que has tejido en tu vida es tu único tesoro. Es una red maravillosa que te sostiene, que te acompaña, que te permite ser mejor persona.

Con amigas aprendes todo el tiempo, te cuestionas a ti misma, te ríes de ti misma, obtienes consejos valiosos, compartes conocimientos, te prestan ayuda, les prestas ayuda, te escuchan y les escuchas, bromeas y te partes de la risa, conversas miles de horas tratando de arreglar el mundo, sales a divertirte con ellas, celebras las etapas de la vida, imaginas el futuro, recuerdas tu pasado…

Para cuidarnos mutuamente, tenemos que dedicarnos tiempo, atención plena y escucha amorosa. Todas las relaciones están en permanente construcción, así que necesitan ser regadas y mimadas como las plantas. Las relaciones que no se alimentan y no se cuidan, se deterioran y mueren.

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Construir nuevas redes

En esa red de afectos hay gente que entra y gente que sale: amigas de la infancia, del colegio, del barrio, de la universidad, compañeras de estudios y de trabajo, amigas y amigos de las pandillas a las que perteneces, parejas que duran dos meses o diez años, gente de tu vecindario y de tus grupos sociales…

Hay que abrir espacio también para conocer gente nueva y generar nuevas amistades, nuevas alianzas, nuevas formas de relacionarnos que nos permitan tener una vida llena de afectos, y nos podamos sentir parte de una red de gente que se cuida y se apoya mutuamente.

¡Cuida siempre a tus amigas y amigos, cuida tus afectos, déjate cuidar y cuídate a ti misma!

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