Amor en construcción
Coral Herrera
Escritora
Coral Herrera

La amistad llena el amor

Por qué no olvidar a los amigos cuando se está en pareja

Las personas que viven experiencias bonitas y comparten los momentos duros con sus amigas y amigos no necesitan tan desesperadamente tener una pareja porque viven en una red afectiva que las hace sentirse siempre acompañadas por su gente querida.

no olvidar amigos cuando estas en pareja

Uno de los mayores dolores que sufrimos las mujeres cuando nuestra pareja no nos llena –o cuando rompemos con ella– es la soledad. Ocurre que en nuestra cultura patriarcal los hombres valoran mucho sus grupos de hombres y cuidan mucho su red de amistades, pero a nosotras las mujeres nos educan para establecer relaciones de rivalidad y no de compañerismo.

Sin embargo, las mujeres que logran conectar a un nivel profundo con sus amigas son más felices y no viven tan pendientes del amor romántico.

Porque cuando puedes desnudarte y mostrarte tal cual eres con tus amigas, cuando puedes abrirte sin miedo a ser juzgada o herida, cuando puedes reírte de ti misma con ellas, cuando puedes expresar en voz alta tus deseos, necesidades, recuerdos, sueños, pensamientos y sentimientos, cuando puedes abrazar y besarlas, y recibir muchos abrazos y besos, tienes un tesoro.

El elixir de la amistad

Francesc Miralles

El elixir de la amistad

En estos tiempos en los que las amistades se construyen desde el interés personal, tener gente en la que confías y con la que puedes contar es un regalo de la vida. Cuando tienes intimidad con tus amigos y amigas, cuando puedes charlar horas y horas con ellas sobre todo lo que te apasiona o te preocupa, cuando te sientes libre para ser tú misma, cuando te sientes aceptada tal y como eres, tu vida está más llena de amor.

Necesitamos conexiones profundas con los demás y esa conexión no es exclusiva del amor romántico.

Tener gente cercana con la que poder llorar, reír, vivir aventuras, compartir secretos, bailar y divertirte, desahogarte cuando lo necesitas, apoyaros mutuamente, es una de las mejores cosas que te pueden pasar en la vida, además de que es algo maravilloso para tu salud mental y emocional.

Por qué no debemos prescindir de la amistad

Como nuestras relaciones suelen ser muy superficiales y algunas están marcadas por la conveniencia, lo que ocurre generalmente es que solo intimamos con las parejas que tenemos, y esta es la razón por la cual mucha gente necesita desesperadamente vivir un romance: para poder conectar con alguien desde lo más profundo de nuestra alma, para poder contar con una compañía leal y fiel que dure para toda la vida.

Muchas tenemos grupos de amigas y amigos con los que nos reunimos a hablar del tiempo y de política una vez al mes, pero, ¿con cuántos de ellos nos sinceramos, con cuántos de ellos podemos contar en momentos difíciles, cuántos pueden contar realmente con nosotras cuando nos necesitan?

A las mujeres no nos enseñan a valorar la amistad, aunque llega una edad en la que nos damos cuenta de lo importante que es poder hablar desde lo más hondo de nuestro corazón, de lo maravilloso que es juntarse con otras mujeres para trabajar en proyectos en común, del poder con el que nos contagiamos las unas a las otras cuando nos juntamos a conspirar, a aprender cosas nuevas, a compartir nuestros sueños, a reír y a llorar.

Las mujeres nos contagiamos de la alegría de vivir de otras mujeres: cuando nos juntamos para luchar por nuestros derechos, para compartir nuestras aficiones y pasiones, para arreglar un problema común, o simplemente para divertirnos, no hay quien nos pare.

Con los hombres la amistad es un fenómeno más raro, sobre todo en los países con una fuerte cultura machista: hay hombres que se niegan a sostener una amistad con una mujer porque creen que las mujeres no son compañeras, sólo pasatiempos para compartir sexo y recibir cuidados.

La amistad es más amor para el amor

Las que hemos tenido la suerte de construir relaciones bonitas de amistad con hombres, heteros o gays, sabemos lo bien que nos hace poder contar con su presencia en nuestras vidas. Y es también un tesoro que tenemos que alimentar y cuidar: la amistad requiere de mucho tiempo y mucha energía, mucha generosidad y comunicación, igual que el amor.

Sin embargo, seguimos colocando al amor de pareja en lo alto de la pirámide de los afectos porque nos han contado que el amor romántico es el amor verdadero, el más sublime, el más auténtico: es el amor que nos dará la felicidad y nos hará sentir plenas. Y esto es lo que hace que no valoremos tanto a nuestras amigas y amigos: a veces creemos que estarán siempre ahí, que no hace falta cuidarlas porque forman parte de tu vida y podrás contar con ellas aunque no las dediques tiempo o aunque no les des el valor que tienen.

Y no: todos los afectos requieren de cuidados, amor, ternura, complicidad y demostraciones de cariño. Los amigos y las amigas no solo están ahí para cuando te quedes sin pareja: están ahí todo el tiempo, forman parte de tu vida, te necesitan tanto como tú a ellas y te querrán en la medida en que tú las quieras a ellas. La amistad ha de ser siempre correspondida, alimentada, cuidada, igual que tus relaciones románticas o tus relaciones familiares.

Cuando contamos con una red hermosa de afectos dependemos menos del amor de una sola persona.

Cuando vivimos rodeadas de cariño no necesitamos a nadie que venga a llenar el vacío. Cuando construimos redes de cooperación y apoyo mutuo no necesitamos a nadie que nos salve o que nos solucione los problemas. Cuando muestro corazón está lleno de amor no necesitamos que nadie venga a ocuparlo y a inundarlo por completo, ni nos lo deja vacío cuando se marcha.

Llenemos nuestra vida de amores diversos, seamos multimillonarias en afectos: así será más fácil disfrutar de la soltería y también de las parejas que van pasando por nuestra vida. Podremos empezar y terminar romances sin miedo a la soledad, sin miedo a que nadie nos quiera: nuestra vida amorosa es más bonita cuando es diversa y está llena de gente maravillosa.

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