Amor en construcción
Coral Herrera
Escritora
Coral Herrera

"Ventajas" del patriarcado

¿Por qué para los hombres estar en pareja es una ganga?

A las mujeres nos han enseñado a amar de rodillas, mirando hacia arriba, entregándonos en cuerpo y alma al amado. Si el amor romántico fuese una monarquía, ellos serían los reyes absolutos, y nosotras las sirvientas.

porque hombres con mujer viven mejor ventajas patriarcado

¿Por qué se ha perpetrado a lo largo de los siglos el modelo de amor patriarcal? Una de las principales razones es que los hombres que son amados por una o varias mujeres viven muy bien.

Las estadísticas muestran que los solteros viven menos años, enferman más, y se cuidan peor. Y es que los beneficios de ser un hombre amado por una o varias mujeres son muchos.

  • En primer lugar, el amor les garantiza tener sexo estable y seguro cuando lo necesiten. A las mujeres en el patriarcado nos educan para estar siempre disponibles para satisfacer al macho.
  • El amor de una mujer devota les hace sentirse importantes, les infla el Ego, les da poder, les da prestigio frente a los demás machos. Así su autoestima está siempre bien alta: todo el tiempo los ojos de su amada le devuelven una imagen grandiosa de sí mismo.
  • Necesitan mucha admiración y deseo de las mujeres, porque es lo que les define como machos: su capacidad para conquistar y para preñar mujeres.
  • El amor les proporciona una criada que trabaje gratis y desempeñe varias tareas: que traiga ingresos a casa, que sea a la vez secretaria, cocinera, enfermera, educadora, psicóloga, técnica de limpieza, nutricionista, sastre y diseñadora, administradora, cuidadora, y animadora sociocultural.

Entregadas a cambio de migajas

Lo que obtienen los hombres del amor de una mujer en el patriarcado es una esposa complaciente con apenas tiempo para sí misma, con doble jornada laboral y una perpetua sonrisa.

Las mujeres amamos con generosidad ilimitada y devoción desmedida

El amor romántico les ofrece a las que serán las madres o la madre de sus hijos, si quieren tenerlos. Ellas serán las encargadas de la crianza y la educación de los hijos, a los que amará con igual devoción que al pater familias.

El amor romántico les regala toneladas de cuidados: las mujeres empleamos mucho tiempo y mucha energía en cuidar a nuestras parejas, en demostrarles amor, en ayudarles en sus crisis, en apoyarles en sus proyectos...

Las mujeres gastamos energía en escucharles cuando necesitan desahogarse, en animarles cuando se deprimen, en buscarles soluciones cuando tienen problemas, en cuidar su vestimenta, su salud emocional y física.

Muchos hombres se benefician de estos cuidados sin necesidad de tener que corresponder en la misma medida, pues su papel siempre se ha limitado a ser protector cuando la familia está en peligro.

A los hombres no les educan para que aprendan a cuidarse, les convencen de que siempre habrá una mujer que se encargue de ellos (la mamá, o la esposa)

Por qué nos prefieren sumisas

El amor romántico les regala muchas mujeres diferentes para satisfacer sus necesidades sexuales, pero solo a una le darán el trono del matrimonio, y procuran escoger bien para que la mujer elegida sea leal, sincera, confiable, generosa, entregada al amor, y sumisa.

Los hombres que son amados creen que cuanto peor se porten con la mujer que les ama, más intenso será su amor.

Saben que las mujeres que sufren son más vulnerables y manipulables, y saben que cuanto más se hagan desear, más ardemos en deseo las mujeres enamoradas.

Por eso se pueden permitir el lujo de hacernos sufrir: para que nos quede claro quién manda, quién tiene el poder, quién está arriba y quién está abajo.

Los hombres pueden sentirse inferiores en sus puestos de trabajo, en sus grupos de hombres, o en la calle frente a hombres más poderosos, pero en casa se sienten como reyes.

A los hombres patriarcales les encanta sentirse respetados, temidos, obedecidos.

Los hombres se benefician también económicamente de las mujeres cuando se emparejan, porque no tienen que pagar asistentas domésticas, ni cocineras, ni prostitutas: lo tienen todo en casa, y al alcance de su mano.

Los hombres no tienen que obligar a las mujeres a ser sumisas y complacientes: cuando nos enamoramos locamente y tenemos la autoestima muy baja, muchas nos sometemos voluntariamente.

Somos comprensivas, aguantamos, cedemos, facilitamos la vida al otro para que todo marche bien: nos anulamos sin darnos cuenta porque atendemos más las necesidades del otro que las nuestras.

Los nuevos hombres nos quieren mejor

Los hombres están empezando a darse cuenta de los privilegios de los que gozan en sus relaciones sexuales y amorosas.

Algunos están empezando a trabajarse por dentro para aprender a tratar como compañeras a sus parejas, para no abusar de ellas ni dominarlas, para portarse bien durante toda la relación, para separarse sin montar guerras y sin usar la violencia, para aprender a respetar la libertad y autonomía de sus compañeras.

Muchos se están cuestionando estos privilegios, pero aún son muy pocos: hacen falta más hombres con ganas de trabajarse el amor para poder vivirlo desde la igualdad y el compañerismo.

¿Y qué podemos hacer nosotras mientras ellos se ponen manos a la obra?

Seguir trabajando para relacionarnos en un plano de igualdad, fortalecer nuestra autoestima, tener claro lo que queremos y lo que no, amar con los pies en la tierra, tomar decisiones, diseñar un plan de vida lleno de amor del bueno, y alejarnos de los hombres que no nos quieren bien.

Ya no más reyes absolutistas a los que adorar: queremos compañeros con los que poder construir una relación hermosa. Y no vamos a conformarnos con menos.

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