Ideas sencillas

¿Quieres innovar? Apunta estos 7 cambios en tus platos de siempre

Arroz por coliflor, nata por leche de coco... La cocina es muy versátil para utilizar siempre los mismos ingredientes.

A veces pasa que nos falta algún ingrediente o no nos apetece cocinarlo porque tarda tiempo, o estamos hartos/as de los mismos sabores o de preparar las cosas siempre igual… Con estas sustituciones tendrás alternativas para unos cuantos ingredientes e ideas para un montón de platos. ¿Por qué no innovar de vez en cuando?

1. Arroz por coliflor

¿Te apetece un plato que se suele hacer con arroz pero no tienes arroz o no quieres cocerlo, o no tienes ganas de un plato caliente? Cámbialo por coliflor.

Coge un buen trozo de coliflor, rállalo con un rallador de agujeros grandes y úsalo como arroz. No es necesario cocinarlo, solo condimentar y listo. También lo puedes saltear un par de minutos igual que si fuese arroz.

El "truco" del arroz de coliflor es la propia estructura de la coliflor. Al rallarla los trocitos no se deshacen, quedan enteros, y con una textura más bien crujiente, pero con una dureza similar a la del arroz hecho al dente.

Además son blancos y con poco sabor, lo que favorece su intercambio por el arroz u otros cereales en platos en los que usemos una buena cantidad de especias, hierbas y otras verduras.

Si no te convence cruda, siempre puedes pasar la coliflor rallada por la sartén, a fuego fuerte, con una pizca de aceite de oliva y dejar que se dore ligeramente. El sabor no se parece al de la coliflor hervida, es mucho más agradable.

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2. Mayonesa por yogur

Si para una receta necesitas mayonesa vegetal y no tienes los ingredientes necesarios, prueba con yogur natural vegetal (sin azucarar y sin sabores).

Sí, ya sé que no es lo mismo, pero para hacer aliños de ensalada, para unos toques en platos frescos o como acompañamiento siempre puedes batir un poco de yogur de soja con una pizca de ajo en polvo o un poquito de aceite de oliva y usarlo en su lugar. Te quedará mucho más ligero.

3. Nata por leche de coco

Cuando en una receta se necesita nata para cocinar puedes optar por usar cualquier nata vegetal líquida que venden, o una lata de leche de coco.

La leche de coco de lata no es como la que venden para beber. Es densa y con gran cantidad de sólidos. Agita la lata antes de abrirla y tendrás un sustituto perfecto de la nata líquida para cocinar. Eso sí, con sabor a coco, por lo que tus platos tendrán ese toque, muy parecido a muchos curries y platos asiáticos.

Con las latas de leche de coco también se puede sustituir la nata montada. Basta con dejarla unas horas en la nevera, abrirla, coger solo los sólidos y batirlos con el accesorio de varillas hasta que monte.

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4. Caldo por agua de shiitake

En muchas recetas, sobre todo aquellas que requieren que los ingredientes absorban agua o que sean de cuchara como guisos y potajes, te pedirán caldo casero o comprado. Si no tienes caldo de verduras o no te gusta mucho el sabor que da, prueba a hacer agua de shiitake para añadirlo.

Pon en remojo en agua caliente unas setas shiitake deshidratadas (3-4 setas por cada ½ litro de agua). Cuando se hayan hidratado escúrrelas bien en el propio agua, que estará de color marrón. Utiliza esa agua como caldo.

El agua de remojo de las shiitake puede ser un complemento exquisito para cualquier plato que requiera líquido. Puedes ajustar de sabor añadiendo más o menos setas y una pizca de sal.

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5. Pan rallado por avena en copos

Cuando necesites pan rallado pero no tengas, puedes usar copos de avena finos que venden para desayuno (para porridge). Si quieres que sean partículas más pequeñas, pásalos por la batidora primero para molerlos un poco.

Lo bueno de la avena es que queda crujiente y no absorbe mucho aceite. Lo que sí absorbe son líquidos, uno de los motivos por los que se suele añadir pan rallado a las masas, para conseguir un resultado más tierno (por ejemplo al hacer seitán o albóndigas).

En estos casos procura no amasar demasiado para que la masa no quede pegajosa.

6. Lechuga por espinacas

No todas las ensaladas tienen por qué tener una base de lechuga. En su lugar, utiliza brotes tiernos de espinacas y combínalos con los ingredientes que suelas usar para tus ensaladas. Quedarán más gustosas y saciantes, con un sabor diferente y sin aportar mucho amargor o pungencia como pueden dar otros vegetales (es el caso de la rúcula).

Elige también aliños más densos, por ejemplo con tahini, para que, aunque te salga una ensalada pequeña, sea completa y muy saciante. Si lo prefieres puedes hacer tu ensalada templada salteando ligeramente las espinacas o usando espinacas congeladas (descongélalas en la nevera o directamente a la sartén o al vapor).

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7. Patatas por champiñones

Sí, sé que no son lo mismo, pero en muchos platos podemos cambiar las patatas por champiñones, o al menos cambiar la mitad, así tendremos una preparación más variada en cuanto a ingredientes y sabores.

En todo lo que sean guisos y potajes sustituye al menos la mitad de las patatas por champiñones blancos o portobellos cortados en trozos medianos-grandes. Aportarán textura y sabor al caldo.

Si te gusta añadir patata como espesante, siempre puedes poner un par cortadas en trozos medianos o añadir una cucharada o dos de puré de patatas a tu guiso y removerlo bien.

También sirve para espesar la avena en copos y la harina integral, pero disuélvela en agua fría antes de añadirla para evitar grumos.

Cuanto mejor estén tus champiñones, mejor quedará tu plato. Elige champiñones que se vean frescos y de tamaño mediano. Puedes dejarlos enteros si quieres. No olvides lavarlos siempre antes de cortarlos y usarlos.

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