Astenia invernal

Por qué nos cansamos en invierno y cómo convivir con la astenia

Cuando llega el invierno muchas personas se sienten cansadas, apáticas y desbordadas. Se trata de la astenia invernal. Te cuento qué es y cómo suavizar los síntomas de esta reacción fisiológica y emocional, al cambio de estación.

Ramón Soler
Ramón Soler

Psicólogo

Durante el invierno todo se ralentiza. Hay menos horas de luz, baja la temperatura y la vida natural se desarrolla a un ritmo mucho más pausado. El cuerpo humano también ha evolucionado para adaptarse a estos cambios. Al igual que muchos animales, en el invierno, nosotros también sentimos la necesidad de bajar nuestra actividad física. Cuando esta bajón de energía se acompaña de cierto decaimiento, somnolencia y apatía, estamos sintiendo la llamada astenia invernal.

Qué es la astenia invernal y cómo afecta

La astenia invernal no es ninguna enfermedad (no debemos confundirla con el trastorno afectivo estacional), sino una reacción fisiológica y emocional normal a los cambios que se producen en el medio ambiente en el que vivimos: bajan las temperaturas, disminuyen las horas de luz, recibimos menos sol. Eso produce una alteración en la segregación de las hormonas de nuestro cuerpo.

Aunque los humanos no llegamos al estado de hibernación de otros mamíferos, sí que, con la llegada del invierno y el descenso de las horas de exposición al sol, sentimos la necesidad de bajar el número de horas de actividad y de aumentar las horas de descanso.

En invierno nuestro cuerpo nos pide descansar más tiempo que en otras estaciones.

Tanto en las plantas, como en los animales, este letargo invernal es necesario para no gastar tanta energía durante estos meses en los que el alimento no está tan disponible y, además, supone un descanso que sirve para recargar las pilas y poder reanudar la actividad en la primavera.

Esta necesidad biológica, desarrollada durante millones de años de evolución, choca con las demandas de la sociedad actual. Muchas personas que notan durante el invierno esta necesidad extra de descanso, son presionadas (o se presionan ellas mismas) para seguir manteniendo un alto ritmo de trabajo, y se sienten mal si no pueden lograrlo.

Se sienten débiles, desanimadas y, a la vez, frustradas por no poder rendir como lo hacen normalmente. Fuerzan su cuerpo y no se permiten descansar, lo que, a la larga, les carga de estrés y puede provocarles distintas enfermedades derivadas de la falta de descanso.

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Qué hacer para reducir el malestar que causala astenia

Introduciendo unos pequeños gestos en nuestra rutina diaria podemos equilibrar esta necesidad extra de descanso que tenemos, con nuestras obligaciones laborales. De esta forma, además de cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente, podremos rebajar nuestro nivel de estrés y asumir, con menor malestar, el cambio de estación.

  • Busca un rato de reposo absoluto

El cuerpo, además de las horas de sueño, necesita descansar durante el día, y más cuando llega el invierno. Dentro del tiempo de descanso diurno, tómate un mínimo de 30 minutos diarios para realizar un reposo absoluto. Busca un lugar en el que puedas aislarte del ruido (utiliza unos auriculares si no es posible). Siéntate cómodamente y no hagas nada, solo cerrar los ojos y descansar.

Puede que al principio te molesten tus pensamientos: déjalos pasar, relájate y vuelve a descansar. Si no te es posible dejar la mente en blanco, concéntrate en la idea de que estás hibernando, descansando, almacenando energía para pasar el largo invierno.

  • Sigue el ritmo del sol

En invierno, hay menos horas de luz al día, podemos adaptarnos a su ritmo, como siempre ha hecho el ser humano, para aprovechar todos sus beneficios. Por la mañana o al medio día, cuando aumenta la radiación solar, puede ser un buen momento para ir a pasear o caminar a ritmo tranquilo. Esto, además de reducir los síntomas de la apatía, te ayuda a evitar un déficit de vitamina D y a aumentar tus niveles de serotonina.

Por la tarde, cuando se esconde el sol, es hora de volver a la “cueva” y bajar la actividad. Aprovecha estos momentos para realizar actividades más pausadas, que no agoten tu energía.

  • Escucha tu cuerpo

Este consejo, aunque imprescindible en esta época, debes tenerlo presente durante todo el año. Si te sientes más cansada, no fuerces la máquina y te obligues a cargar con más trabajo o te sobrecargues de encuentros sociales. Descansa. Tú salud siempre es lo primero.

  • Aleja la culpa

No te sientas culpable por no poder seguir el ritmo de los demás. Abarca solo lo que puedas abarcar. No te fuerces o te sientas mal por sentirte cansada. Recuerda que esta astenia es normal y que desaparece pasadas una semanas.

  • Mímate

Cuida tu mente, cuida tu cuerpo, realiza actividades que te reconforten, date un baño relajante, come algún capricho que te levante el ánimo, ve esa película que tenías tantas ganas...

Ha llegado el invierno, necesitas descansar y recuperar tus fuerzas para afrontar la nueva estación, nuestros antepasados así lo hacían y no se sentían culpables, lo tomaban como algo natural, así que, no lo olvides, mímate y cuídate con cariño.

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