Maltrato psicológico

No bajes la guardia, te está engañando

Cuando sienten que sus víctimas están escapando de ellos, los depredadores emocionales las intentan retener de todas las formas posibles. Aprender a descubrir sus engaños y alejarse de esta relación tóxica, las libera definitivamente de su influjo.

Los maltratadores psicológicos son camaleones. Frente a la sociedad, resultan encantadores. En casa, controladores y dominantes. Cuando sus víctimas intentan escapar de este control, sacan a relucir su versión más cautivadora: promesas, regalos, un comportamiento diferente durante unos pocos días.

Sin embargo, éstas no son más que diferentes estrategias de manipulación para seguir controlando a sus parejas. Aprender a detectar todos los engaños y manipulaciones, ayuda a estas mujeres a dar el siguiente paso, separarse de estos depredadores emocionales.

Alba vino a consulta porque se estaba plateando dejar a su pareja, se sentía insegura y le estaba costando dar el paso. Cuando la insultaba o la ridiculizaba en público, tenía claro que debía dejarle.

Sin embargo, en otras ocasiones, él se mostraba como una persona encantadora, un conquistador que volvía a tratarla como cuando se conocieron, haciéndola sentir amada y especial. En esos momentos, Alba dudaba y pensaba que era incapaz de abandonarle.

Este tipo de oscilaciones entre el acoso y la adulación, entre el “hacer llorar” y el “hacer reír” (palabras literales de Alba), resultan muy típicas en los maltratadores.

Son personas manipuladoras, carentes de empatía, que utilizan a los demás según sus propios intereses. No solamente hablamos de la pareja, también puede ser a un amigo o un familiar cercano.

Los depredadores emocionales conocen perfectamente las debilidades de su víctima y se aprovechan de ellas para manipularlas, controlarlas y sentirse seguras a través de el dominio que ejercen sobre ellas.

Una debilidad que arrastramos de por vida

Por norma general, las debilidades de las víctimas de los maltratadores psicológicos tienen su origen en carencias emocionales de la infancia.

Como hemos visto en otros artículos, las personas que no reciben de sus padres el amor, la protección y el sentimiento de seguridad que todo niño necesita, crecen arrastrando un vacío en su interior.

Estas carencias, a muchas de ellas, las convierte en vulnerables frente a la más mínima muestra de atención.

Los depredadores emocionales son especialistas en detectar este vacío y lo aprovechan para engañar y someter a sus víctimas. Conocen perfectamente esas debilidades y las aprovechan para manipularlas, controlarlas y sentirse seguras a través de el dominio que ejercen sobre ellas.

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Cuando la pareja de Alba se excedía en el trato con ella, con gritos, insultos o con amenazas físicas, ella se convencía de que debía romper esa relación.

En estas ocasiones, según me contó la joven, de alguna forma, él podía leer en los ojos de ella su rechazo y determinación a separarse y, entonces, se transformaba en otro hombre.

Durante los días siguientes, se mostraba mucho más amable y encantador. Actuaba como si nada hubiera sucedido y volvía a ser el hombre romántico y atento que la conquistó cuando se conocieron.

Por no haber tenido un acompañamiento amoroso en su infancia que le enseñara la diferencia entre el respeto y el maltrato, y también, por el miedo a romper con él y volver a sentirse sola, ella siempre acababa cediendo.

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Romper con el círculo vicioso

Un punto fundamental en la terapia de Alba fue el de buscar un recordatorio mental, una palabra que, en todo momento, la ayudara a recordar cómo era ese hombre en realidad, una persona que llevaba años engañándola y manipulándola.

Alba sabía que no debía bajar la guardia, necesitaba encontrar un resorte que la ayudara a recordar la verdad y a poner los pies en el suelo. Tras barajar varias opciones, le pareció muy poderosa y significativa la expresión “te está engañando”.

La tomó como un lema, como una especie de mantra que se repetía a sí misma cuando su pareja intentaba aparentar normalidad y le hablaba con tono amable.

A partir de entonces, Alba puso en práctica su truco mental cada vez que surgía una ocasión parecida. En unos pocos meses, consiguió romper el círculo de maltrato y ya no se dejaba engañar por la “actuación” de su pareja. Sabía quién era él en realidad y lo recordaba, incluso, cuando le hacía regalos y promesas de amor eterno. Había aprendido a no bajar la guardia y a mantenerse firme.

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Colmar el vacío para dejar de ser vulnerables

Tras realizar un trabajo terapéutico muy profundo, Alba comprendió que todos los comportamientos de su pareja eran tóxicos. La joven se percató de que incluso cuando se mostraba encantador, la estaba manipulando y maltratando.

Ramón, me dijo, “me he dado cuenta de que Germán es como un encantador de serpientes. Me hace sentir mal o bien para seguir controlándome y que siempre esté pendiente de él y sus caprichos.”

Finalmente, reunió fuerzas para dejarlo. Fue capaz de resistir ante la insistencia y los esfuerzos de su ex para mantener la relación.

Alba trabajó para colmar ella misma su vacío interior y sus carencias. También, aprendió a detectar a los depredadores emocionales. Ya no era una niña vulnerable, se había convertido en una mujer segura de sí misma.

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