Miedos bloqueados

Cómo enfrentar un recuerdo traumático oculto

Algunos de nuestros grandes traumas pueden quedar enterramos profundamente en nuestro inconsciente. No debemos tener miedo a recuperarlos pero, antes de afrontarlos y poder asumirlos, tenemos que realizar un trabajo terapéutico de preparación psicológica y emocional.

Cuando Alejandra acudió a nuestra primera cita informativa en mi consulta, en la que explico cómo funciona la terapia, me confesó que apenas tenía recuerdos de su infancia y que uno de sus mayores temores al comenzar a trabajar conmigo era el descubrir que su inconsciente había ocultado algún recuerdo terriblemente traumático.

Este miedo había sido el que la había empujado a posponer durante años, una y otra vez, la búsqueda de un psicólogo. Sin embargo, la joven ya había llegado al punto en el que su malestar emocional era tan insoportable que, al fin, se había atrevido a descolgar el teléfono para llamarme. A pesar de haber dado este paso, Alejandra me comentó que se sentía terriblemente preocupada por lo que pudiera descubrir en sus sesiones.

Temor a indagar en nuestros recuerdos

Este miedo a lo que podemos encontrar resulta muy habitual cuando se comienza una terapia de sanación emocional. Muchas personas temen descubrir algún terrible recuerdo oculto del pasado que suponga un gran shock para ellas. Les angustia la idea de que recuperar estos recuerdos, a la larga, les haga sentir peor de lo que estaban antes de iniciar la terapia.

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A estas personas, para tranquilizarlas, siempre les explico lo mismo que le comenté a Alejandra en su primer día, que cada recuerdo llega justo en el momento en el que tiene que llegar. No deben temer descubrir algo que les supere y no sean capaces de afrontar porque la información a la que accedemos en cada sesión se va dosificando poco a poco.

También les explico que, si bien es cierto que para sanar completamente deben limpiar su historia poniendo encima de la mesa todas las situaciones traumáticas (para poder trabajarlas y sanarlas), también lo es el hecho de que el trabajo terapéutico que realizamos, lo vamos haciendo de forma paulatina. De esta manera, la información va llegando progresivamente, sin grandes choques y siempre en la medida que la persona la puede asumir y procesar.

Si nuestro inconsciente bloqueó algunas escenas dolorosas para no sufrir constantemente recordándolas, cuando éste se encuentra en una situación favorable para sanar, como es el marco de una terapia, los recuerdos comienzan a brotar, poco a poco. Esta cadencia le permite a la persona ir adquiriendo cada vez más fuerza y confianza. Su sanación es progresiva y va realizando su trabajo terapéutico al ritmo que puede asumir.

Llegar a la raíz del trauma poco a poco

En el caso de Alejandra, la información también le fue llegando progresivamente, por lo que terminaba cada sesión mucho más empoderada y preparada para afrontar la siguiente.

En diferentes etapas de su vida, Alejandra había sufrido malos tratos y abusos sexuales por parte de varios hombres. La situación más dolorosa y traumática, para ella, fueron los abusos repetidos, por parte de su abuelo, cuando apenas tenía 9 años. Sin embargo, no llegamos a trabajar esta situación hasta que la terapia de Alejandra se encontraba muy avanzada. De hecho, al comienzo de su terapia, los recuerdos de esta época eran muy escasos y difusos. La joven me contaba que su abuelo siempre le había provocado repulsión y miedo, pero no lograba explicar el motivo.

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"Hay personas traumatizadas que no son conscientes de ello"

Antes de llegar a ese episodio traumático, Alejandra fue resolviendo otras situaciones de abuso que había sufrido en la adolescencia y en su etapa adulta. Se enfrentó y venció a un antiguo novio que la presionaba y la forzaba a tener sexo aunque ella no quisiera, y también, a un profesor del colegio que intentó manosearla en su despacho.

Poco a poco, Alejandra fue cogiendo fuerza, convenciéndose de que era capaz de plantar cara a los abusadores que se había encontrado en su vida. Finalmente, los recuerdos de los abusos por parte de su abuelo, comenzaron a aparecer.

Enfrentarnos a ese recuerdo para avanzar

A lo largo de varias sesiones, Alejandra fue procesando todas las emociones negativas acumuladas por esta experiencia tan traumática, sirviéndose de la fuerza que había logrado en sesiones anteriores, trabajando con las escenas de su exnovio y su profesor del colegio.

Como vemos, durante la terapia, el inconsciente de Alejandra fue dosificándole la información que necesitaba en cada sesión para ganar confianza y fuerza, para poder, finalmente, enfrentarse al peor de los monstruos que había sufrido en su vida.

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¿Cuál es tu primer recuerdo?

Si el recuerdo de los abusos de su abuelo hubiera aparecido en sus primera sesiones, probablemente, hubiese supuesto tal impacto para Alejandra que habría corrido el riesgo de abandonar su terapia, perdiendo la posibilidad de sanar su historia.

Sin embargo, como su trabajo terapéutico fue paulatino y progresivo, Alejandra logró la fortaleza suficiente para afrontar su pasado, también, para asimilarlo, trabajarlo y superarlo.

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