La neurociencia, a veces, desvela comportamientos extraños de nuestro cerebro que se escapan de toda lógica. Por ejemplo, la resistencia a modificar nuestras creencias o cambiar de opinión, incluso, cuando estas pueden ser perjudiciales para nosotros mismos. 

En los últimos años, a través de las redes, todos hemos escuchado o leído afirmaciones muy extremas de personas que, a pesar de haberle dado datos científicos sobre calentamiento global (al negacionista), genética (al racista) o astrofísica (al terraplanista), lo niegan todo y siguen aferrados a sus creencias. 

A primera vista, podemos pensar que esta actitud puede ser propia de personas radicales, pero la realidad es que todos tenemos creencias que damos por supuestas y que nos resistimos a cambiar, aunque los datos nos demuestren que estamos equivocados. Seguro que, más de una vez, has escuchado, o, incluso, pensado, aquello de “siempre se ha hecho así y no puede ser de otra manera”, “no puedo cambiar”, “siempre he sido así y no puedo hacer nada”.  

Realmente, esta resistencia no es más que un mecanismo de adaptación de nuestro cerebro que nos ha servido durante miles de años, pero que, en nuestra sociedad actual, supone más un inconveniente que una ventaja. 

Pero ¿por qué ocurre esto y qué podemos hacer para minimizar su efecto y ser más flexibles?

Aferrarse a las creencias es una Cuestión de supervivencia

El cerebro tiene unas capacidades limitadas. No podemos estar atentos a todo en todo momento y, por ello, para ahorrar recursos, hemos evolucionado para reconocer ciertos patrones y confiar que se van a repetir en el futuro. 

Si nuestros antepasados veían merodear a un león por determinada zona, evitaban pasar por ahí, incluso, tiempo después de que el león se hubiera marchado. Si después de una lluvia, llegaba una fuerte riada, subían a un lugar elevado para evitar el peligro. El mundo era mucho más sencillo que ahora y resultaba mucho más fácil reconocer estos patrones vitales para nuestra supervivencia

El miedo a la incertidumbre favorece la inflexibilidad

El mundo actual es mucho más cambiante que el de nuestros antepasados, hay muchas más variables que no controlamos y esto puede crearnos ansiedad por el cambio. Muchas personas no están preparadas para esta incertidumbre y prefieren “cerrar los ojos” a lo que suponga un cuestionamiento de sus creencias. 

La mayor parte de las veces, estas creencias surgieron y se afianzaron en la infancia, por modelos familiares y/o por influencia de su entorno social. Se crearon en el pasado y, realmente, le proporcionaron a la persona cierta seguridad ante tanta inestabilidad. 

Pasado un tiempo, estas ideas se convirtieron en “mandatos” que, hoy en día, esta persona no es capaz de cuestionar. Aún sabiendo que no son reales, buscará cualquier excusa para justificar su opinión y quitarle valor a lo nuevo o diferente. 

Consejos para abrir la mente a otras perspectivas y opiniones

Si te han dicho alguna vez o has detectado en ti misma alguna de estas actitudes, te propongo darle más valor a la lógica y usar estas ideas provenientes del método científico para dejar los mandatos a un lado y ganar en flexibilidad mental. 

1. Cuestionar todo

Nunca des algo por sentado por el mero hecho de que ha sido así siempre. Toda creencia puede ser cuestionada. Unas veces cambiarás de opinión y otras mantendrás tu postura, pero siempre después de un cuestionamiento profundo. 

2. Buscar datos 

Nunca te quedes únicamente con la versión que te contaron tiempo atrás o con lo que opina la mayoría. En el mundo de las fake news, debes hacer un doble esfuerzo por buscar datos fiables y actualizados sobre cada tema.  

3. Contrastar opiniones

Investiga los motivos de otras personas para opinar diferente. Comprende cuáles son sus posiciones sobre ciertos temas y averigua sus motivos y razonamientos. Cuantas más posturas puedas contrastar, más se abrirá tu mente. 

4. Flexibilidad para el futuro

Igual que ocurre en el ámbito de la ciencia, lo que hoy es una idea ampliamente aceptada, mañana puede ser descartada si los datos demuestran que estábamos equivocados. Sé flexible y mantente siempre dispuesta al cambio.