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Para afrontar el coronavirus debemos volver a la solidaridad

Nuestros ancestros se enfrentaron a muchas crisis y las superaron unidos: nosotros también debemos apelar a la solidaridad de grupo para superar esta pandemia de coronavirus que nos ha tocado vivir.

Si algo debemos sacar de esta crisis, es el ejemplo de miles de personas que trabajan desde la cooperación y el altruismo para ayudar, cada uno a su manera, en la lucha contra el virus. Unos imprimiendo, en sus casas, máscaras de protección para los sanitarios, otros organizándose para hacer la compra y atender a los ancianos que viven solos, otros acudiendo a trabajar a puestos de trabajos indispensables (supermercados, sanidad, transporte...) a pesar del riesgo a contraer la enfermedad.

Sin embargo, durante este estado de crisis excepcional debido a la expansión del coronavirus, estamos viendo casos de falta de empatía y egoísmo. Por ejemplo, el acopio de productos, vecinos que se han auto nombrado policías de balcón o personas que critican a los padres que salen a la calle con sus hijos autistas y otros que, por miedo al contagio, quieren echar de sus edificios a los profesionales que están luchando o afrontando día a día la enfermedad.

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También entre países estamos viendo dolorosos ejemplos de egoísmo. Los ricos no quieren ayudar a los pobres y se blindan –pensando que el virus no les va a afectar de igual forma–, se ha confiscado material y algunos dirigentes han primado la economía por encima de sus ciudadanos.

Esta no es la forma adecuada de salir de la crisis. Quizá sea una forma de protegerse del virus de forma individual (aunque esto tampoco sea tan cierto), pero comportándonos así, perdemos la esencia de nuestros antepasados, perdemos nuestra humanidad.

¿Cómo sobrevivieron nuestros ancestros a este tipo de crisis?

Si un valor ha caracterizado la evolución del ser humano, desde nuestros primeros antepasados, este ha sido el de la solidaridad de grupo. Los registros fósiles nos han dejado pruebas sobradas de cómo el sentimiento de grupo y el cuidado de nuestros semejantes más indefensos ha sido una constante en las diversas especies de homínidos.

Al igual que nuestros ancestros se enfrentaron a muchas crisis de diversa índole y las superaron unidos, nosotros también debemos apelar a la solidaridad de grupo para superar esta pandemia de coronavirus que nos ha tocado vivir.

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Una de las primeras pruebas de este tipo de solidaridad grupal podemos hallarla en el Homo Georgicus (Dmasini, Georgia, al sur del Cáucaso) datado hace 600.000 años. Los investigadores encontraron el cráneo de un individuo que, tras perder todos los dientes, pudo sobrevivir más de dos años en estas circunstancias extremas.

En condiciones normales, este individuo no habría podido subsistir por sí mismo. La explicación más plausible para esta anomalía es que este sujeto pudo sobrevivir porque, durante varios años, fue cuidado y alimentado por su grupo.

En otras especies más cercanas en el tiempo a nosotros, también se han encontrado pruebas de cuidados colectivos a individuos con algún tipo de discapacidad que le impedía sobrevivir por sí mismo en el entorno hostil de su época. Un anciano Neanderthal, conocido como Shanidar-1, habría sido presa fácil de los depredadores, de no haber sido cuidado y protegido por su tribu a lo largo de varias décadas.

Este sujeto, desde su juventud, arrastraba varias lesiones muy graves e incapacitantes. Tenía la cara desfigurada, había perdido audición, había sufrido la amputación del antebrazo derecho y su pierna derecha mostraba graves heridas.

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Estos son, solamente, dos ejemplos, pero los investigadores conocen, en diferentes especies de homínidos, otros muchos. En todos los casos estudiados, la conclusión que se ha sacado es que estos individuos enfermos o débiles pudieron sobrevivir porque los miembros sanos del grupo cuidaron de ellos.

Probablemente, aunque estuvieran incapacitados para cazar o recolectar, estos sujetos tendrían alguna otra función dentro del grupo y, por supuesto, existía un fuerte vínculo de unión entre todos los miembros de la tribu, de forma que abandonar a sus enfermos o ancianos no era una opción.

Volvamos a nuestra esencia: la solidaridad y la cooperación

Este concepto de solidaridad y apoyo a los más débiles, es al que debemos apelar si queremos salir victoriosos de esta pandemia.

Desde la política internacional, hasta las comunidades de barrio o las familias, tenemos que potenciar la ayuda entre todos los seres humanos. Nuestra tribu actual ya no tiene 20 o 30 miembros, sino 7.500 millones de personas y todas las personas merecen la misma atención y respeto.

La base de nuestra sociedad ha de virar desde el individualismo hacia la solidaridad de grupo y el apoyo mutuo.

Empatizar, comprender, cooperar y recuperar nuestra ancestral solidaridad de grupo deben marcar nuestra hoja de ruta para superar la crisis actual que vive nuestra especie.

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