La voz de Roy Galán

Adiós 2020: no te olvidaremos

2020 ha sido un año que se estudiará en los libros de Historia. En cuyas páginas (o píxeles) estarán fotografiados nuestros actos. Cómo tratamos a los demás. Cuando más nos necesitamos. Porque si algo nos ha enseñado este 2020. Es que las personas necesitamos a las personas.

Roy Galan
Roy Galán

Escritor


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2020 ha sido un año temblor.
Un año quiebra.
Un año en el que los cimientos de la realidad se han movido.
En el que nos hemos tenido que acostumbrar a no tocar.
A guardar las distancias y a aguantarnos las ganas.
Un año en el que nos han cortado la vida y nos han mandado a casa.
Quédate en casa. Resitiré. Aplausos.

2020 ha sido un año en el que la desigualdad se ha hecho aún más evidente.
En el que la crisis de los cuidados no se ha podido ocultar más.
Un año en el que mucha gente se ha ido de la vida sin poderse despedir.
Sin más.
Después de tantos días aquí, de tanta memoria y tantos vínculos.
Sin un adiós.

2020 ha sido un año del que decíamos que saldríamos mejor.
Y eso aún está por ver, ¿no?
En el que todo lo que dábamos por sentado.
Por seguro.
Se ha esfumado.

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2020 ha sido un año plagado de incertidumbres.
Un año en el que los afectos se han visto confinados.
En el que cambiamos abrazos y besos por codos.
En el que nos ha faltado bailar tanto.

2020 ha sido un año en el que hemos vivido lo mismo.
A la misma vez.
Algo completamente inaudito.
Un año en el que se ha producido una escalada de rabia, odio y frustración.
En el que el encuentro ha sido casi imposible.
En el que nos hemos convertido en policías de balcón.

2020 ha sido un año que se estudiará en los libros de Historia.
En cuyas páginas (o píxeles) estarán fotografiados nuestros actos.
Cómo tratamos a los demás.
Cuando más nos necesitamos.

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Porque si algo nos ha enseñado este 2020.
Es que las personas necesitamos a las personas.
Que entre este clima de agobiante individualidad.
Lo único que nos salva es tener a alguien.
Una videollamada. Un vecino que te pregunta si tienes de todo. Un mensaje de ánimo.
Lo único que nos hace humanos es nuestra capacidad de acoger.
De sostener para intentar evitar la caída.

2020 ha sido un año que jamás vamos a olvidar.
Y a pesar del dolor, de las ausencias, del miedo.
Lo que recordaremos es que a pesar de todo lo que cada uno haya vivido en este año.
Nos tenemos los unos a las otras.
Para siempre.

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