Personas tóxicas

Hasta nunca: me cansé de tus desaires

Adiós. Alejemos a toda persona que no nos respeta, que nos humilla, que nos quiere mal. Que ignora nuestras necesidades. Que no nos aporta absolutamente nada.

La gente que no te aporte.

Lejos.

Y da igual quién sea.

Si tu madre o una vecina.

Adiós a toda persona que no te respete y te juzgue por tu libertad.

Que te utilice o abuse de tu generosidad.

Que se alegre de tus desgracias o que no se alegre de tu alegría porque te envidia.

Las personas que te quieran mal.

Hasta nunca.

Y qué más da si es tu amigo de siempre o alguien que acabas de conocer.

No le debes absolutamente nada a nadie que no te cuide.

Que no te haga las cosas más sencillas.

No tienes que aguantar a gente que cree que eres un cubo de basura.

En el que vomitar todo.

Y que nunca te ve o te pregunta qué tal estás.

No tienes que quedarte con personas que demuestran con sus hechos que no les importas lo más mínimo.

Que te tienen como accesorio para no salir de marcha solas.

Como gancho para conseguir lo que quieren.

Segundo plato cuando otros y otras les rechazan.

Paño de lágrimas una y otra vez.

Y desaparecidas cuando todo les va bien.

Haz ya esa criba porque no necesitas a esas personas en tu vida.

Para nada.

Que nadie te haga creer lo contrario.

Y aunque sea difícil.

Aunque se pongan en pie de guerra los apegos.

Aunque te digan que no te entienden.

Aunque pataleen porque ya no les bailas el agua.

No te preocupes.

Porque irte entra dentro del estado de necesidad.

Para intentar encontrar.

Aquello que es tu propio bienestar.

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