La voz de Roy

Hay días en los que todo cambia

De pronto algo se va. Algo se rompe, algo se transforma, algo se acaba. Algo se muere. Hay días en los que todo cambia y nada vuelve a ser igual. Días que nos sitúan de golpe en un lugar muy concreto.

La voz de Roy es un podcast del escritor Roy Galán para la revista Mentesana. Escúchalo y compártelo.

Creemos que todo es infinito.
Que nada cambiará.
Que los objetos seguirán ahí sin moverse para complacernos.
Creemos que disponemos de todo el tiempo.
Que las cosas se mantendrán por arte de magia.

Nos acostumbramos a los días en los que no hay sobresaltos.
Días iguales a otros días.
Noches iguales a otras noches.
Nos sucede que no sabemos cuándo comimos algo.
¿Fue el jueves o el martes?

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Porque la existencia es tranquila y común.
Discurre sin más.
Pero de pronto algo se va.
Algo se rompe, algo se transforma, algo se acaba.
Algo se muere.

Hay días en los que todo cambia y nada vuelve a ser igual.
Días que nos sitúan de golpe en un lugar muy concreto.
Que nos hacen pensar la suerte que tuvimos en esos días tranquilos.
En los que nada pasaba.
Pero en los que éramos felices sin saberlo.

Porque estaban todos y todas.
Porque no había dolor.
Porque había para comer.
Porque había trabajo.

Todos esos días en los que nos quejábamos.
En los que envidiábamos la fortuna de los demás.
En los que discutíamos con nuestra madre por tonterías.
Y ahora igual no tenemos madre.

Creemos que todo es infinito.
Pero no lo es.
Y pensar en ello.
Darnos cuenta.
No nos convierte en personas pesimistas.

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Nos convierte en personas que sabemos valorar el aquí y el ahora.
Que pueden relativizar.
Que pueden apropiarse del relato y cambiar el “no tengo” por la pregunta de qué es “lo que tengo”.
Porque si algo tenemos, de momento, es la vida.

Y aunque muchas veces sea terrible y esté atravesada por el miedo.
Aunque no sea nada fácil.
Aunque parezca que los planetas se han alineado para jodernos.
La vida es mucho.

Es demasiado.
Lo es todo.
De hecho la vida, cada respiración y cada segundo.
Es una oportunidad para mirarnos a la cara.

Para reconocernos.
Y para confirmar.
Que la suerte es poder todavía tocar.

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