La voz de Roy Galán

La gran traición: cuando todo lo que creías verdad era mentira

Cuando las palabras no van acompañadas de hechos. Cuando te dicen que te aman pero te tratan mal. Cuando te "hacen" creer en algo que no existe. Cuando tú te has abierto de par en par. Surge la verdadera traición.

Roy Galan
Roy Galán

Escritor

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Creer en la palabra del otro.
Siempre, sin fisuras, como una certeza que se extiende ante ti.
Creer en las palabras como si fueran una verdad.
Creer que cuando te decían te quiero, no mentían.
Que cuando dijeron confía en mí, pudiste confiar.

Poner la mano en el fuego.
Lanzarte a la piscina.
Quemarte.
Que estuviera vacía.

Cuando las palabras no van acompañadas de hechos.
Cuando te dicen que te aman pero te tratan mal.
Cuando te "hacen" creer en algo que no existe.
Cuando tú te has abierto de par en par.
Surge la verdadera traición.

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Ese lugar en el que tu mundo se desmorona.
Porque todo aquello que creías cierto era una farsa.
Porque lo conocido se vuelve desconocido.

Si alguien en quien tú confiabas.
Que era tu hogar, tu lugar, tu sitio alejado de toda la mierda.
Que era un espacio de confianza.
Que era en esencia tu familia.
Se esfuma.
Se desvanece.
Se encarna como otra cosa de la que no sabías nada.
Entonces es tan difícil volver a confiar.

Porque cómo vuelves a abrirte si todo se vuelve incertidumbre.
Si todo lo que creías verdad era mentira.
Si hay gente que vive dobles vidas.
Y tú pensando que solo existía esta.
Que solo había esto.

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Creer en la palabra del otro está bien.
Pero si esa palabra no trae actos.
Si esa palabra no conlleva honestidad.
Si no ves, lo que se dice.
Tal vez la otra persona esté hablando con el piloto automático.
Esté interpretando un papel.
Esté diciéndote lo que sabe que tiene que decir.
Lo que sabe que quieres y necesitas escuchar.

Que no nos regalen los oídos.
Que no nos regalen nada.
Que nos demuestren las cosas.
Ese es el mayor regalo que se puede hacer a alguien.
Cuidar de la confianza ajena que depositan en ti.
Como si fuera algo tuyo, porque lo es.

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