El rincón de Roy

Nueva mamá: no escuches a nadie, solo a tu intuición

La gente cuestiona promiscuamente tu vínculo. Y es tu vínculo, el que tienes con la vida que has dado, con la vida que has adoptado, con la vida que cuidas. No hay una forma de hacerlo "bien". Todas y todos nos equivocamos. Solo te queda amar y respetar.

Todo el mundo tiene algo que opinar en tu vida.
En tu modo o tu forma.
En cómo lo haces.

Deja que llore.
No duermas con él.
Dale el pecho.
No se te ocurra darle el pecho.

Quítale la chupa.
No le cojas.
Cría con apego.
Crían sin apego.

Estás demasiado pendiente.
¿Le vas a dejar ya en la guardería? ¿No es muy pronto?
Y siempre a la mujeres porque al hombre, al padre, no se le dice nada.
Aquí las únicas malas son las madres, las que no hacen las cosas "bien", a las que vuelven locas con cargas, responsabilidades y miedos infundados.

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¿Para cuándo una corresponsabilidad real?
Padres del mundo no se trata de ayudar, son vuestros hijos e hijas.
La paternidad es, como la maternidad, a tiempo completo.

La gente cuestiona promiscuamente tu vínculo.
Y es tu vínculo, el que tienes con la vida que has dado, con la vida que has adoptado, con la vida que cuidas.
No hay una forma de hacerlo "bien".

Todas y todos nos equivocamos.
Solo te queda amar y respetar.
Escuchar a tu intuición.

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Decir te quiero, mostrar cariño, afecto, dar siempre la libertad para que el otro sea, que sepa que estás pero que nadie te debe nada, perdonarte y perdonar y alegrarte por las alegrías del otro aunque no estés de acuerdo, preguntar quién es, qué necesita para ser, sentir orgullo no solo porque cumpla con tus deseos sino por seguir los suyos.

Sacrificar el tiempo propio para que otro ser humano pueda ser y estar es lo más generoso que se puede hacer.
Es partir la existencia en dos para compartirla.
También es lo más difícil.

Pero recuerda que los hijos e hijas nos hacemos mayores.
Y podemos valorar.

Si nuestros padres y madres hicieron cosas por el qué dirían.
O las hicieron porque nos querían. Si nos mintieron o fueron honestos.
Si solo pensaban en ellos o pensaron en nosotros.

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Y lo más importante es habernos sentido queridos y queridas.
A pesar de las discusiones o los errores.
Saber que nos querían.

Porque pudimos elegir y nos cuidaron mientras elegíamos.
Porque estamos gracias a ellos y ellas.
Porque tal vez las cosas son distintas a como todos las pensamos.

Pero aquí estamos.
Dentro de esta vida.
Y dando las gracias.
Que nos ha dado tanto.

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