La voz de Roy Galán

No ganar no es fracasar

Querer ganar siempre es agotador. Es dedicar todo tu esfuerzo, todo tu tiempo, todo de ti. Toda tu vida. A quedar por encima de los demás. A no perder. Nos enseñan a querer ganar, sí. Nos adiestran para ello. Pero al hacerlo lo que consiguen es que sintamos que todo lo que no sea ganar. Es un fracaso. Y nadie nos enseña a gestionar ese fracaso.

Roy Galan
Roy Galán

Escritor

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Querer ganar siempre es agotador.
Es dedicar todo tu esfuerzo, todo tu tiempo, todo de ti.
Toda tu vida.
A quedar por encima de los demás.
A no perder.

Nos enseñan a querer ganar, sí.
Nos adiestran para ello.
Pero al hacerlo lo que consiguen es que sintamos que todo lo que no sea ganar.
Es un fracaso.
Y nadie nos enseña a gestionar ese fracaso.

El sentimiento de fracaso constante, tenue, vital.
Ese que se instala como un peso sobre los hombros.
Ese que nos impide la alegría porque siempre hay algo que no conseguí.
Ese sentimiento se puede transformar en rabia o en ira.

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La frustración genera mucha violencia.
Sobre nosotros mismos y sobre los demás.
Porque tras esa frustración se esconde la envidia.
¿Por qué otros ganaron sin son peores que yo?
¿Por que no yo?
¿No soy lo suficientemente bueno?

La exigencia se convierte así en una especie de látigo infinito.
Una meta inalcanzable.
Porque siempre habrá alguien más guapo.
Que tenga más que tú.
Que le vaya mejor.

Propiciar un mundo así, mantenerlo, no cuestionarlo.
Es construir un futuro profundamente infeliz.
En el que los seres humanos estemos siempre pensando qué nos falta.
Y no en qué conservamos.

Conservamos, de momento, la existencia.
Y eso es muchísimo.
Sobre todo comparado con las personas que ya no están.
Que no pueden ser.

Irte de este mundo queriendo quedarte.
Eso sí que es perder.
Todo lo demás es aprender.
Es vivir.
Es asumir que este viaje estará cubierto de cosas buenas y otras no tan buenas.

Por eso deberíamos ser más indulgentes con nosotros mismos y con los demás.
Deberíamos reconocer lo que sí en vez de centrarnos tanto en lo que no.
Deberíamos luchar porque todo el mundo pudiera partir de un sitio similiar.
Para poder decir que sí o no con más libertad.
Porque al fin y al cabo quién quiere ganar.
Cuando lo que puedes.
Es amar.

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