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Palabras sobre los celos. Ay, los celos...

Los celos se educan igual que todo. Siempre se puede aprender a ser mejor. Y no será diciéndote que te quieras porque eso es un mensaje vacío y falso. Claro que sería ideal que te quisieras, pero a veces no es solo que tú quieres. Lo importante será que te llenes de muchas cosas.

El rincón de Roy Galán es un podcast del escritor Roy Galán para la revista Mentesana. Escúchalo y compártelo.

Los seres humanos necesitamos certezas en los demás.
Es imposible vivir en la incertidumbre constante.
No se puede dar un paso si no sabes dónde va a estar el suelo en el siguiente instante.
Porque siempre hay un terremoto que lo descoloca todo.

Los celos son un sentimiento natural.
Porque no podemos elegir sentir solo lo bueno.
El dolor, la tristeza, la rabia, el miedo o los propios celos forman parte del espectro de las emociones humanas.
Negarlo es negar lo que somos, es evitar transitar nuestras sombras que nos conforman igual que lo hacen la alegría, los deseos o el amor.

Los celos no son algo estático.
No salen sus valores en una analítica.
Dependen de tu historia y también del momento que atravieses.
Lo que sí son es comunes porque todas las personas convivimos con la sensación de abandono.
Y algunas lo gestionan mejor que otras.

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Pero en algún punto sentimos que no van a volver a por nosotros.
O que se van a ir.
Porque en el fondo no creemos que nadie quiera de verdad quedarse o regresar.
Porque no somos capaces de vernos con los ojos del otro.

Y solo nos vemos con los nuestros que muchas veces por desgracia no son los mejores.
Sí, nos observamos con los peores ojos como si fuéramos nuestros propios enemigos.
Comparándonos, desconfiando y atrapando toda la inseguridad del mundo en nuestros cuerpecitos.
Se suele decir erróneamente que los celos son una demostración de amor porque son la constatación de que algo te importa.

Cuando en realidad lo que vienen a demostrar es que el otro no te importa.
Que lo único que te importa eres tú mismo y la posibilidad de perder eso que te hace tanto bien.
Por eso los celos son la cristalización del egoísmo.
Porque no eres capaz de ponerte en el lugar de la otra persona y solo puedes pensar en lo que tú necesitas.

Sentir celos enfermizos por alguien no es quererle más: es quererte menos a ti.
Porque es reducir tu mundo a una única cosa.
Porque es empobrecer tu realidad.
Es no ver todo lo que sí tienes.
Es no entender que sí que puede que eso se acabe pero es que todo lo hará.
Que aceptar la finitud de las cosas nos hace más libres.

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Los celos se educan igual que todo.
Siempre se puede aprender a ser mejor.
Y no será diciéndote que te quieras porque eso es un mensaje vacío y falso.
Claro que sería ideal que te quisieras, pero a veces no es solo que tú quieres.
Lo importante será que te llenes de muchas cosas.

Que pienses qué te gusta a ti.
Quién eres sin los demás.
Y que te empieces a construir con una multitud de matices.
Para que el otro.
Tan solo sea algo bonito entre esa multitud que habita en ti.

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