La voz de Roy Galán

Lo que pasó, pasó

Hay cosas que no tienen una explicación. Simplemente, suceden. Aceptar esto es, quizás, de las cosas más complicadas que hay. Aceptar que no podías haber hecho nada. Y que si pudiste no lo hiciste y que así es como fue. Que no hay regreso al pasado posible.

Roy Galan
Roy Galán

Escritor

Aquí puedes escuchar y descargar el podcast de Roy Galán.

Nos pasamos la vida buscando un porqué.
Analizando una y otra vez aquello que pasó.
Preguntándonos qué hubise ocurrido si no hubiéramos hecho esto.
Qué hubiese pasado si lo hubiéramos hecho.

Nos pasamos la vida preguntándonos por qué a nosotros.
O por qué no a nosotros.
Envidiando lo de este o lo de aquel.
Repasando mentalmente cada acto para ver en qué nos equivocamos.
Buscando culpables.

Artículo relacionado

Lo importante déjalo para hoy

Lo importante déjalo para hoy

Responsabilizándonos de cuestiones que son simples accidentes.
Igual que cae una rama la gente desaparece del mundo.
Y podemos patalear lo que queramos.
Podemos desentrañar el sentido.
Buscar los motivos.
Poner el grito en el cielo y enfadarnos.
Enfadarnos mucho.
Pero no sirve de nada.

Hay cosas que no tienen una explicación.
Simplemente, suceden.
Aceptar esto es, quizás, de las cosas más complicadas que hay.
Aceptar que no podías haber hecho nada.
Y que si pudiste no lo hiciste y que así es como fue.
Que no hay regreso al pasado posible.
Que eso no se puede cambiar.
Que el pasado es una roca.
Aceptar el suceso.
Tal y como es.
Aceptar que no puede ser modificado.
Que lo único que podemos hacer es coger las pequeñas cosas que quedan ahora.
Y hacer algo con ellas.

Artículo relacionado

nada volverá a ser como antes

Nada volverá a ser como antes

Eso es lo único que podemos hacer con lo que sucedió.
Prometernos que no será en vano.
Que lo haremos mejor.
Contemplar lo que nos rodea.
La marea que hace regresar la ola hasta la orilla.
El árbol que se parte.
El viento que mueve las copas de los árboles.
Las nubes atravesando el azul.
El charco en el que se refleja la casa.
Y entender que formamos parte de ese todo.
Que estamos hechos de la misma materia de la que está hecha el mundo.
Asumir que la tristeza es posible.
Porque cuando las cosas nos importan.
A veces nos duelen.

Nos pasamos la vida buscando un porqué.
Y tal vez lo único que necesitemos sea saber cuál es la pregunta.
Nadie sabe por qué o para qué estamos aquí.
Juntos.
Pero ya que estamos.
Vivamos.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?