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Quiérete, quiere y déjate querer

Muchas veces nos encontramos con personas a las que les han arrancado la confianza. Y ahora andan siempre con pies de plomo. Perdiéndose todo lo bonito que tiene el coraje de dejarse vivir. Poniendo límites, cadenas, distancia y frialdad. Dando la espalda al amor.


La voz de Roy es un podcast del escritor Roy Galán para la revista Mentesana. Escúchalo y compártelo 

Muchas veces nos quedamos en lugares en los que no se nos quiere.
Nos quedamos por confirmar que es así.
Que no merecemos el amor.

Porque no nos queremos y necesitamos que otra persona nos dé la razón en eso.
Siempre nos dicen que nos queramos a nosotros mismos.
Y, claro, sería genial poder hacerlo.

Pero todo, absolutamente todo, confabula para que no lo hagas.
Desde la educación competitiva a la que nos someten hasta el imaginario de perfección que nos vende la publicidad.
Nos dicen que seamos nosotros mismos.
Pero cuando lo somos, cuando actuamos con honestidad, se nos increpa.

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¿En qué quedamos: soy o no soy yo mismo?
Porque al final parece que lo que necesitan los demás es que seas la persona que ellos necesitan que seas.
No la que tú eres.
Y todo esto complica profundamente valorarse a uno mismo.

Porque nuestra imagen está distorsionada.
Porque las personas necesitamos de la aceptación de las personas.
De la certeza de su afecto.
Para poder sobrevivir.

Las personas necesitamos el reconocimiento para poder construir una vida.
Y esto no consiste en existir por y para los demás, no.
Esto no va de complacer para que los demás te quieran.
Esto va de la interdependencia.

De esa red invisible que los seres humanos tejemos y que nos ayuda a comprobar que nuestras emociones, demandas, miedos y anhelos no son hechos aislados.
Esto va de unir los puntos.
De hacer un mapa sentimental.
Para no perdernos.

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Muchas veces nos equivocamos, sí.
Volvemos a tropezar con la misma piedra.
Y no tenemos que juzgarnos tan duramente.
Sí, aquí estamos otra vez a pesar de que nos prometimos que jamás volveríamos a vernos ahí.

Bueno.
Si estás ahí otra vez es porque te abriste.
Porque a pesar de todo el daño y de aquel fracaso.
Volviste a confiar.

Muchas veces nos encontramos con personas a las que les han arrancado la confianza.
Y ahora andan siempre con pies de plomo.
Perdiéndose todo lo bonito que tiene el coraje de dejarse vivir.
Poniendo límites, cadenas, distancia y frialdad.
Dando la espalda al amor.

Y aunque sea complicado.
Aunque dé miedo.
Querer y dejarse querer.
Es hoy en día.
Lo más revolucionario.

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