Sin mí, eres

Te quiero siendo tú

No te quiero si cambias por mí. No te quiero soportando gente a la que detestas. No te quiero con inseguridad por si te dejo de querer. Porque yo no te quiero de ningún modo en el que tú no te quieras.

No te quiero.

No te quiero pendiente de dónde estoy o de lo que hago.

No te quiero reprimiendo tus deseos.

No te quiero mintiendo sobre lo que sientes.

No te quiero montando en cólera si necesito espacio y tiempo.

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No te quiero pensando qué harás sin mí.

Porque harás muchas cosas sin mí.

Sin mí, eres.

No te quiero triste por mi tristeza.

No te quiero en un lugar en el que no quieres estar.

No te quiero prescindiendo de aquello que te hace feliz.

No te quiero si cambias por mí.

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No te quiero soportando gente a la que detestas.

No te quiero con preocupación por tu calvicie, tus caderas, tu barriga o cualquier tipo de belleza.

No te quiero con inseguridad por si te dejo de querer.

Porque yo no te quiero de ningún modo en el que tú no te quieras.

No te quiero haciendo un trabajo en el que no haya nada de ti.

No te quiero rico pero sin tiempo.

No te quiero con tiempo pero sin ilusión.

No te quiero con ropa bonita.

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No te quiero de la manera que no eres.

Porque yo te quiero.

Te quiero libre.

Te quiero igual que la raíz quiere al agua.

Que el cabello a la piel.

Que el dedo a la uña.

Que los sueños a los párpados.

Que la abeja al panal.

Que la sombra a la luz.

Así te acepto yo.

Como la vida a la muerte.

Como las plumas de un gorrión.

Al sol.

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