Otras maneras de amar

Hay vida (mucha vida) más allá de la pareja

Nos sentimos desgraciados y desgraciadas cuando no tenemos pareja. Como si absolutamente todo tuviera que girar sobre este tipo de amor. Y no. Tenemos muchas otras buenas cosas en la vida.

Roy Galán

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Mitificamos el amor romántico.

Ese que llamamos de pareja.

Lo colocamos en el centro.

Como si absolutamente todo tuviera que girar sobre este tipo de amor.

Lo buscamos y lo anhelamos.

Usamos así a las personas mientras lo encontramos.

Haciendo de ellas simples taxis que nos llevan al “amor verdadero”.

Para que nos acompañen en las discotecas o en las noches.

Utilizamos a las personas para no sentirnos solas.

Y luego cuando nos hallamos en pareja, si te he visto no me acuerdo.

Idealizamos el amor romántico.

Nos sentimos desgraciados y desgraciadas si no está en nuestras vidas.

Nos frustramos terriblemente.

A pesar de tener muchas cosas.

De tener una familia.

Amistades.

Pulmones para respirar.

Un libro que nos hace reír.

La posibilidad de observar un árbol.

Aquella película que nos emociona.

Las croquetas.

El placer provocado por tocarnos.

Un viaje a un lugar que no hemos pisado jamás.

Y todo esto es bastante.

De hecho es muchísimo más de lo que tienen los muertos.

Pero nos hacen creer que no es suficiente.

Nos hacen creer que todo lo que conlleva existir es un simple consuelo ante la imposibilidad de tener ese amor romántico de los cuentos.

Y así tratamos con desdén al resto de amores.

Obviamos todo lo que sí para fijarnos solo en lo que no.

Dejemos de darle esa importancia desmedida al hecho de tener pareja.

Dejemos de lamentarnos diciendo que nadie nos quiere.

Porque es ofensivo decir que nadie nos quiere cuando hay gente próxima a nosotros y nosotras que por supuesto que nos quiere.

Pero no “de esa manera”, dices.

Empecemos a darle valor y cuidar también las otras maneras.

Porque sin ellas.

No somos nada.

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