Tú decides

Recupera las riendas de tu salud

Aprender a ser autónomo es clave para cuidar mejor de uno mismo y de los demás.

En el aparente caos de la naturaleza, de repente observamos el vuelo de una bandada de pájaros, el movimiento de un hormiguero o de un enjambre o la salida por carretera en coche de una ciudad para pasar el fin de semana. Vemos cómo animales y personas se organizan, se autogobiernan y se coordinan de forma natural.

Para vivir en armonía necesitamos que cada cual sepa gobernarse a sí mismo, y que desde ahí pueda aportar y ayudar a los demás. En cuanto establecemos relaciones aparece el gobierno, y para actuar cada uno debe saber qué lugar ocupa y dónde se desenvuelve mejor, en un grupo o en la sociedad.

Se dan jerarquías naturales: en la fila está delante quien llegó primero. Saber estar permite restablecer el orden natural en armonía, mientras que los abusos y los intentos de estar donde no te corresponde hacen que surja el conflicto.

¿Y quién gobierna en el cuerpo? ¿La cabeza, el corazón, la barriga, los genitales…?

Cada parte debe estar en su sitio: la cabeza se sitúa por encima cuando nos ponemos de pie, y a la altura de la barriga si estamos tumbados. Cada elemento es importante cuando responde en armonía a lo que la situación requiere, y esta suele ser cambiante. Lo que no se puede hacer es pensar con la barriga y digerir con la cabeza.

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Recuperar el control

Lo idóneo es ser autosuficiente y a partir de ahí implantar la ayuda mutua y el gobierno entre nuestro grupo social. Lo que no puede ser es que te gobierne alguien a quien no conoces y que por un sistema establecido te maneje o te explote.

Gobernarse a sí mismo es esencial para lograr la libertad y la felicidad, y aun la capacidad de ayudar a otros. Esto incluye autonomía en la toma de decisiones y autocontrol.

El autocontrol, la habilidad de integrar las propias emociones, comportamientos y deseos, es como un músculo: tras un uso sostenido, se agota y solo se recupera descansando, pero el entrenamiento lo mejora. Entrenar el autocontrol es hoy tan necesario como siempre para mantener la salud individual y social.

No podemos dejar la vida y la salud en manos de déspotas y tiranos; son responsabilidad de todos y cada uno de nosotros. Cuidar la higiene corporal, nuestra casa, procurarnos alimento con nuestras manos es parte de ese gobierno.

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Una decisión deliberada

El autocontrol no existe sin una verdadera autonomía, una decisión consciente y libre. De lo contrario, es solo sumisión o acatamiento; no nace de uno, sino del miedo o la debilidad.

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