Buen despertar

¡Desperézate con gusto! Tiene ventajas

Este sencillo gesto matinal te permite afrontar el día con mejor ánimo y energía.

Yo recomiendo y practico desperezarme cada día, no solo al levantarme sino a veces entre clase y clase, tanto si las imparto como si las recibo. Aunque suene a paradoja, para poder desperezarse lo primero que hay que tener es pereza.

Viene bien hacerse el remolón en la cama, desperezarse poco a poco para salir con agrado del sueño, bostezar, frotarse los ojos y la piel, sentir cómo entre cada relajación y contracción el cuerpo distribuye la energía.

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Empieza el día con fuerza y plena capacidad física

En China se dice que existen tantos tipos de taichí como familias; alguien diría que tantos como animales, ya que cada animal lleva incorporada una forma de moverse despacio para desperezarse y poner su musculatura a punto para el día.

Como lo hemos olvidado, conviene a veces recordarlo y volver a sentirlo. Y es que recuperar el desperezarse es como recuperar nuestro chi (energía) particular de forma natural. De hecho, vemos a menudo desperezarse a los niños; parémonos a observarlos en lugar de cogerlos rápidamente si son pequeños o de gritarles para que se levanten si son mayores.

Los minutos posteriores al despertar determinan nuestra actitud física y humor durante la jornada. Hay que reparar en lo bien que sienta desperezarse y bostezar, tomar conciencia de nuestro bienestar, de nuestro cuerpo, de la musculatura y la respiración. Se puede hacer de forma sencilla con ejercicios incorporados instintivamente.

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Cómo debes levantarte

Desperezarse es como una rutina de calentamiento natural que evita calambres o lesiones. Mejora el sistema cardiovascular y activa la capacidad anticoagulante en el sistema cardiocirculatorio haciendo que los pequeños coágulos que se formaron durante la noche se disuelvan con naturalidad.

La rutina al levantarse debe ser:

  1. Al despertarte, no corras para levantarte: cambia de posición 2 o 3 veces y permanece unos segundos en cada una de ellas, retozando, reactivando el organismo.
  2. Luego, sentado en la cama y después levantado, sigue desperezándote a gusto. Comienza estirando los brazos, tensando la columna y estirándola desde la punta de los dedos de los pies; la respiración se hace profunda y el bostezo sale espontáneo, con una sensación de placidez y relajación que levanta el ánimo y genera optimismo. Es un entrenamiento idóneo para comenzar el día con energía y plena capacidad física.

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El efecto terapéutico de desperezarse

Se ha visto que un despertar brusco que corte el sueño y obligue a levantarse produce un dolor de tipo fibromiálgico que mejora al recuperar el despertar natural, el retozar y el desperezarse.

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