Aprender a escucharse

Más intuición, mejores decisiones

Cuando se tienen dudas, atender a las sensaciones corporales ayudan a elegir el mejor camino.

Hay días en que, tras razonar los pros y contras de una situación, tomamos la decisión que nos parece más adecuada. Luego, al irnos a dormir, no paramos de dar vueltas inquietos y nerviosos, hasta que de repente sentimos que estamos dispuestos a tomar la decisión contraria, y nos entra un sueño plácido y reparador. Mi sensación es que la decisión que me lleva al sueño es la mejor posible.

Podemos observar las situaciones desde el punto de vista físico, emocional, mental, intuitivo o espiritual, pero en la práctica todos esos planos se dan al unísono y el cuerpo se sirve de todos ellos para tomar decisiones, sobre todo las importantes.

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La decisión que se toma por intuición suele ser la mejor posible

Muchas decisiones son rápidas: obedecen a reflejos casi innatos que permiten evitar el dolor, el frío, o a emociones como el miedo, que previenen del peligro. Más del 90% de las decisiones se toman de forma inconsciente y así se salvaguarda nuestra supervivencia. Solo unas pocas se razonan y se adoptan conscientemente.

La decisión que se toma por intuición suele ser la mejor posible. Incluso en nuestro razonamiento consciente influye el inconsciente. Podemos consultar a expertos, en bibliotecas o en internet, pero la clave es ponerlo todo en la balanza y consultarlo con la almohada: sentir que al decidir nuestro inconsciente intuitivo queda satisfecho.

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Sentirlo en el cuerpo

La intuición, aunque puede parecer algo alocado, se basa y se apoya en la experiencia acumulada con los años, y es esta, en un momento dado, la que nos empuja a tomar una decisión.

La razón es una conversación en la que se intentan seguir las reglas de la lógica, un tipo de pensamiento dual en el que continuamente se ha de elegir entre dos opciones, hasta llegar a una conclusión. La consideramos el rasgo distintivo de la especie humana, lo que nos permite elegir y obrar con inteligencia.

Pero es bien sabido que muchos de nuestros actos y decisiones son inmediatos; están determinados por causas desconocidas y responden a motivos más poderosos que los que pueda dictar nuestro intelecto.

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Las posibilidades de éxito son mucho mayores cuando se atiende a la intuición que con el mejor de los razonamientos. Se tiene la sensación física, emocional, mental e intuitiva de que se ha elegido la mejor opción. El cuerpo se relaja, se siente a salvo.

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