Evitar el sobrediagnóstico

Ventajas y límites de los análisis clínicos

Aunque un análisis clínico puede ser un libro abierto sobre nuestro estado de salud, es aconsejable tomarlo como una prueba complementaria o una referencia más del historial clínico y del diagnóstico médico.

España es uno de los países europeos donde la población acude más al médico, una media de 7,5 visitas por habitante y año. Esta hiperfrecuentación supone también someterse a numerosas pruebas, como los análisis clínicos. En nuestro país también se da la circunstancia de que está plenamente aceptado a nivel social el control periódico de la salud a través de analíticas y pruebas médicas.

Esta actitud frente a la salud nos ha creado una dependencia a veces ilusoria, pues se dan a menudo como resultados interpretaciones erróneas del valor de la analítica en el diagnóstico médico, y lo que es peor, se crean en muchos casos problemas de salud donde realmente no existían.

Una ayuda para el diagnóstico, pero no la base

Los resultados de los análisis médicos pueden ser representativos y reflejar nuestro estado de salud, pero siempre deben ser interpretados desde la perspectiva del paciente, del médico y del analista. Ante un análisis siempre hay que considerar la posibilidad de falsos positivos y negativos, errores en la interpretación de los datos, etc.

Y siempre es más importante el propio historial clínico y el estado del enfermo que los datos analíticos en sí mismos. En todos los casos se ha de valorar la utilidad y la importancia de cada prueba.

Artículo relacionado

medicamentos

La salud no depende de los medicamentos

Relativizar los resultados

Es importante no olvidar que una analítica médica cumple la función de ser solo una herramienta complementaria del diagnóstico y una referencia en lo que es un buen historial clínico. Hay que delimitar los resultados, relativizándolos y observando el lado positivo para médico y enfermo.

A veces, después de un examen y múltiples análisis y radiografías, se le dice al paciente: "todo ha salido negativo, no tiene usted nada", pero esto de poco le sirve a una persona que se siente o se cree enferma.

Para un buen diagnóstico es lógico seguir un sistema y un método; ahora bien nunca se debe olvidar la intuición, el ojo clínico, que no llega por ciencia infusa, sino a través de la praxis médica con los enfermos. La historia clínica es el propio relato de la enfermedad. Si sabemos preguntar, el enfermo nos contará sus trastornos, nos dará él mismo, sin quererlo, síntomas para un diagnóstico.

Todo lo demás, incluidas las analíticas, son un referente para valorar. Además, no hay que olvidar que los síntomas y los signos producen pruebas de hipótesis diagnósticas mucho más poderosas que las que se pueden derivar de las pruebas diagnósticas. Por tanto, no hay que asociar a priori un mayor uso de pruebas diagnósticas con una mayor calidad asistencial o una mejor salud.

Artículo relacionado

entrevista-Joanna-Moncrieff

"La psicoterapia puede ser más útil que un fármaco"

Técnicas automatizadas y controles de calidad

Las pruebas de laboratorio son los exámenes diagnósticos más comúnmente usados. Dicha utilización no está exenta de controversia, lo que viene facilitado por dos factores: en primer lugar el desarrollo tecnológico del campo de los análisis clínicos, que con la introducción de nuevas pruebas y de técnicas automatizadas ha "democratizado" su acceso, poniéndolas no solo al alcance de los médicos sino también del paciente.

Un fenómeno importante ya que ha llevado a una utilización a menudo excesiva de estas pruebas en nuestro país. El segundo es la capacidad de hacer miles de análisis automáticamente en los laboratorios, cada cual con su tecnología, por lo que se debieran exigir controles de calidad.

Artículo relacionado

medicamentos microbiota

1 de cada 4 medicamentos altera tu microbiota

Cuándo es realmente útil realizar una analítica

Además, la utilidad y aplicabilidad práctica de estas pruebas de laboratorio varía de acuerdo con el marco en que se utilicen y la finalidad de las mismas. No es igual una prueba como una forma de detección en población asintomática que para confirmar o descartar una sospecha diagnóstica o controlar la evolución de un problema de salud diagnosticado previamente.

Es importante matizar muy bien si la prueba nos va a ser útil para tratar mejor al enfermo, para ayudarle en su problema, o le vamos a complicar la vida. Se pueden distinguir tres tipos de pruebas: como sistema de detección, como sistema de confirmación de una sospecha diagnóstica y como un sistema de control rutinaria.

En el primer caso, la detección se refiere a la aplicación de la prueba a una población que se supone que está sana. La aplicación del perfil bioquímico como sistema de detección en este caso ha sido ampliamente cuestionada. La recomendación es que no se utilice la detección mediante perfiles bioquímicos para encontrar una enfermedad oculta mientras el laboratorio que acaba de sacar el último test para, por ejemplo, localizar un tumor esté realizando ya la publicidad para recomendarlo a toda la población.

La segunda es una prueba que se usa como sistema de confirmación de una sospecha diagnóstica. Al contrario que el paciente sano sometido a detección por un problema en concreto, el paciente sintomático con frecuencia necesita más de una prueba para diferenciar las posibles causas y establecer el diagnóstico. La tercera, por último, es una prueba utilizada como un mero sistema de control periódico.

Se trata del control evolutivo de un problema de salud ya diagnosticado y la valoración de la respuesta al tratamiento. Constituye una de las aplicaciones más importantes de las pruebas de laboratorio.

Artículo relacionado

Peter-C.-Gotzsche

"Los fármacos son hoy la tercera causa de muerte"

Evitar el sobrediagnóstico y el sobretratamiento

Realizar todo tipo de pruebas y análisis con la intención de buscar problemas ha resultado ser un problema médico y social frecuente en nuestro sistema de saludmy ha dado lugar a un movimiento médico denominado de prevención cuaternaria, que tiene por finalidad evitar el sobrediagnóstico y el sobretratamiento en los pacientes.

Con este tipo de prevención también se evitan o atenúan las consecuencias de la actividad y el uso innecesario o excesivo del sistema sanitario. La prevención cuaternaria identifica a aquellos pacientes bajo riesgo de sobremedicalización para protegerlos de nuevas prácticas médicas. Las acciones se llevan a cabo para identificar a los pacientes en riesgo de sobretratamiento.

Algunos medicamentos o el ejercicio físico son factores que pueden alterar los análisis médicos.

En su esencia es ni más ni menos que poner en práctica la antigua recomendación hipocrática primum non nocere. Esta expresión latina se traduce por "lo primero es no hacer daño" y se trata de una máxima aplicada en el campo de la medicina, atribuida al médico griego Hipócrates.

La mayoría de las veces, cuando se prescriben medicamentos o se aplican medidas terapéuticas, existe la posibilidad de que surjan efectos secundarios o daños al paciente. La intervención cuaternaria actúa para protegerlos de nuevas intervenciones médicas y sugerirles alternativas éticamente aceptables.

La prevención cuaternaria lleva a la prestación de cuidados necesarios con la menor intervención posible (con cuidados de baja intensidad y gran calidad terapéutica).

Artículo relacionado

homeopatía

Los homeópatas piden "respeto, libertad y rigor"

Cuando de las pruebas se sacan conclusiones inciertas

Un ejemplo de este abuso de sobrediagnóstico y sobretratamiento desde la perspectiva de los análisis de genética que hoy en día abundan sería el cribado de la hemocromatosis, una enfermedad genética frecuente.

En las poblaciones europeas el 10% es portador heterocigótico, y hasta el cinco por mil homocigótico. ¿De qué les sirve a los homocigóticos saber a priori sobre su enfermedad si no se puede predecir quién desarrollará la enfermedad entre cada cien diagnosticados?

Asimismo, la determinación de genes supresores relacionados con el cáncer de mama lleva a tomar decisiones como la mastectomía y ovarectomía bilateral radical preventiva. En general, el valor predictivo de las pruebas genéticas es bajo por la expresión variable de los genes y su distinto y cambiante grado de penetración e impronta.

Por su impacto en la salud habría que exigir un máximo rigor a las pruebas diagnósticas genéticas y a todo el resto. En caso contrario, los pacientes pueden verse expuestos a actividades diagnósticas de dudosa utilidad.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?