Ideas claras

Vivir contra corriente para ser uno mismo

¿Te da miedo desmarcarte de la mayoría? Hacer lo que tú quieres o pensar diferente requiere valor, pero también te libera.

Todos hemos experimentado, a las puertas de un cine o de un aula en que varias personas salen a la vez, lo divertido que puede resultar intentar entrar sin chocar con nadie. O lo que cuesta avanzar en contra del viento o de una corriente de agua.

Por creencia o ideología nos toca a veces navegar contra corriente y se puede llegar a pensar que todo el mundo está contra nosotros. Pero lo cierto es que la mayoría de personas simplemente se deja llevar por la corriente, lo que ahorra esfuerzos tanto físicos como mentales.

Y hay que estar atentos para no chocar porque estas personas acostumbran a estar menos alerta. A veces ir contra corriente se hace fácil, como cuando se viaja el fin de semana a la ciudad: mientras los coches inundan la carretera de salida, se circula bien por el carril de entrada. Otras veces resulta agradable caminar de cara al viento.

Es un sentimiento de libertad, como de haberse librado de la esclavitud de las falsas promesas.

Se necesita para ir contra corriente alma de guerrillero, aun cuando se libra una lucha no violenta.

Hay que saber tocar el corazón del adversario, sentir su centro y su fuerza, unirse a ella para salir airoso sin perder el equilibrio ni caer, como quien sortea grandes olas sobre una tabla de surf.

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El camino menos fácil

Navegar contra corriente precisa tener ideas claras, un corazón sano y fuerte, respeto por quienes van con la corriente y la convicción de que nuestra dirección es la correcta y la mejor para nosotros.

De forma natural nos apartamos para no chocar: hacia un lado y otro, a veces retrocedemos y otras avanzamos, tal vez nos atrapen remolinos…

Pero lo importante es recuperar el equilibrio y saber cuál es nuestra meta o dirección. Manteniendo la cabeza alta y la visión clara, comprendiendo cómo se mueven las fuerzas naturales del agua evitamos hacernos daño, dejar que nos lo hagan o hacérselo a los demás.

Apuntarse a favor de la corriente exige menos energía que ir a la contra. Enfrentarse a la masa pide entrenamiento, conocer la corriente y saber nadar en las dos direcciones a fin de poder dominar la situación.

Y este entrenamiento ha de ser tanto físico como psicológico.

Tomar decisiones que afectan a nuestra educación, salud o incluso vida puede llevarnos a estar en contra de la opinión general. Es esencial tener clara nuestra postura. Nadie mejor que uno puede decidir lo que más le conviene y esto implica también respetar las decisiones que los demás toman sobre su propia salud y su propia vida.

Recomendaciones

  • No son muchos los que nadan contra corriente, pero siempre hay personas que están en tu misma dirección. Es bueno darse cuenta, ya que la ayuda mutua es la mayor de las ayudas a la hora de superar obstáculos.
  • Tan importante es entrenarse para correr contra el viento y nadar contra corriente como reaccionar ante el pesimismo, la pereza, la ignorancia, la discordia o la injusticia generalizados.

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