Encuentros con Max

El momento oportuno

Ferran Ramon-Cortés

Hay un momento oportuno para abordar el conflicto, y nunca es el inmediato posterior a cuando ha sucedido. Tampoco hay que esperar demasiado porque no es cierto que el tiempo lo cure todo: en muchos conflictos, el tiempo simplemente los pudre.

En el hall del campus universitario, un joven cabizbajo andaba deambulando sin dirección. Se le notaba tenso, preocupado. Tras unos instantes de titubeo, se sentó en un banco. Nervioso, movía compulsivamente una pierna mientras meditaba algo. De repente, oyó una voz que le interpeló diciendo:

–Algo te preocupa.

Levantó la cabeza y se encontró sentado a su lado un hombre mayor, con aspecto de profesor jubilado. En su desesperación, y sin pensarlo dos veces, se lanzó a contarle:

–Sí, sin duda. Acabo de tener un encontronazo con una compañera y me siento fatal. Por todo lo que me ha dicho ella a mí, que me va a costar digerirlo, y por todo lo que le he dicho yo a ella, que seguro que le ha dolido. No se cómo arreglarlo y necesito hacerlo cuanto antes.

–Mi nombre es Max. Me encantará ayudarte.

–Pues yo soy Nacho y me encantará que me ayudes. Dime, ¿qué hago?

Artículo relacionado

elogio-conflicto

Elogio del conflicto

Max percibió su ansia por recibir un buen consejo, así que se apresuró a contestar:

–Espera, espera, que mi intención no es resolvértelo, sino ayudarte a que tú lo resuelvas. Así que me temo que vamos a tener que hacer un pequeño camino… Cuéntame, ¿qué ha pasado exactamente?

El joven respondió entre titubeos:

–Pues te lo puedes imaginar: le he dicho que me había dejado tirado con el trabajo que estamos haciendo y se ha puesto hecha una fiera. Entonces yo me he encendido y nos hemos dicho de todo.

Max escuchaba, atento, y tras dejar unos instantes de silencio preguntó:

–¿Y cómo estás ahora?

–Pues sigo indignado, porque es cierto: ¡me ha dejado tirado! Pero, por otro lado, no soporto estar así, necesito resolverlo. Creo que voy a hablar con ella ahora mismo.

Artículo relacionado

silencio inspirador

Un silencio inspirador

Max intuía cómo acabaría aquella conversación si lo dejaba marchar en ese estado, así que le hizo una propuesta.

–Mira, Nacho, harás lo que consideres oportuno pero no sin antes compartir un buen café con leche conmigo.

Nacho accedió resignadamente y juntos se dirigieron a la cafetería.

Se sentaron en una mesa y Max tomó la iniciativa:

–Espérame un minuto que voy a por los cafés con leche.

Se dirigió a la barra e hizo una petición algo extraña: un café con leche con la leche hirviendo, y un segundo café con leche, corto de café y con la leche fría, directamente de la nevera.

Con sus dos tazas, y ante la extrañada mirada del camarero, se dirigió a la mesa. Le entregó el café hirviendo a Nacho, sin advertirle de nada, y dejó que lo sorbiera.

–¡Ahhhhg! Está quemando. Me he abrasado…

Artículo relacionado

/encuentros-con-max-debate-acuerdo-extremos-escuchar

¿Por qué no nos ponemos de acuerdo?

Max, absolutamente consciente de lo que hacía, intercambió las tazas.

–Disculpa, prueba con este.

Nacho cogió la otra taza y, tras comprobar la temperatura con las manos para cerciorarse de que esta no quemaba tanto como la anterior, tomó un buen sorbo:

–No quema, pero, ¡está horroroso! Está frío y sabe a leche de nevera.

Y dándose cuenta de que aquello no podía ser accidental, le preguntó:

–¿Cuál es el juego?

Divertido, Max se quiso explicar enseguida.

–Verás, Nacho, los conflictos son como el café con leche. Si está demasiado caliente, te abrasas. Si, por el contrario, está demasiado frío, deja mal sabor.

–No estoy seguro de estarlo entendiendo.

–Hay un momento oportuno para resolver un conflicto, que no es ni justo cuando ha sucedido (es el café con leche hirviendo, que abrasa) ni pasado mucho tiempo (es el café con leche demasiado frío, que deja mal sabor). Y tu sabiduría consiste en detectar cuándo es ese momento. Porque las ganas y las prisas por resolverlo pueden hacer que lo intentes resolver con tus emociones aún a flor de piel, y no funcionará. Y por el contrario, si dejas esperar demasiado tiempo, la otra persona ya se habrá formado sus juicios, ya habrá sacado sus conclusiones, y puede ser muy difícil resolverlo.

–O sea, que tengo que dejar que el café con leche se enfríe un poco…

–… pero no demasiado.

Artículo relacionado

como hacer una critica sin hacer daño

"Que no te sepa mal, pero..."

–Pero es que el tema me remueve por dentro.

–Y es bueno que sea así. Aprovecha para contactar con esos sentimientos que te vienen. Piensa en lo que ha ocurrido, pero tú solo. Sin hablar aún con ella. Ordena tus ideas y tus sentimientos. Solo cuando sientas serenidad será el momento oportuno.

–¿Y si no la siento nunca?

–Significa que no estás trabajando dentro de ti el conflicto. Que no estás sabiendo ver más allá de tu supuesta razón. Es decir, que estás recalentando el café con leche una y otra vez y cada vez sabe peor…

Nacho sintió que aquello tenía todo el sentido del mundo. De hecho, podía rememorar conflictos que había intentado resolver demasiado pronto, y ciertamente se había quemado. También podía recordar los que había intentado resolver tarde, cuando las cosas estaban ya frías.

Inmerso en sus pensamientos, volvió a tomar la taza de café con leche caliente.

Había pasado un tiempo y ya no quemaba, de hecho estaba riquísimo y pudo terminárselo entero. Fue al levantar la vista cuando se dio cuenta de que frente a él no había nadie. El tal Max había desaparecido. Era como si nunca hubiera estado allí. Dos tazas (una de ellas vacía) eran el único testigo de aquel supuesto encuentro.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?