El futuro de la Europa Verde

Reconstruir en verde después del coronavirus

Montse Cano

La Unión Europea propone en el Acuerdo Verde Europeo políticas ambientales para superar el gran reto económico que afrontamos. Necesitamos impulsar las energías renovables, proteger la naturaleza, limpiar nuestro entorno... ¿Hasta dónde llegará su compromiso?

Un acontecimiento tan importante como fue para Estados Unidos enviar a la primera persona a la Luna. Así será para la Unión Europea (UE) el gran Acuerdo Verde Europeo (European Green Deal) que empezó a dibujarse a finales de 2019. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lo anunciaba a bombo y platillo: "La transformación que tenemos por delante no tiene precedentes".

Trece ejecutivos europeos, entre ellos el de España, han reclamado a la Comisión que la salida de la crisis económica causada por el coronavirus vaya de la mano de la lucha contra el cambio climático.

¿Un nuevo modelo económico para Europa?

En el mismo sentido se ha creado una Alianza Europea para una Recuperación Verde, formada por 180 responsables políticos, directivos de multinacionales, sindicatos, expertos y ONG como World Wild Fund (WWF) y Birdlife, que piden "inversiones masivas" para crear un nuevo modelo económico que se alinee con los "principios ecológicos".

Los firmantes dejan claro que Europa debe dar "una respuesta económica coordinada fuerte" para superar un golpe más duro que la crisis de 2008.

El gran objetivo es convertir Europa en el primer continente "neutral" para el clima en el año 2050. Para limitar el calentamiento mundial a solo 1,5ºC, umbral que el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) considera seguro, la neutralidad de carbono (carbon neutral en inglés) es indispensable.

Este compromiso implica que los países de la UE no emitirán más gases de efecto invernadero (GEI) que los que puedan ser absorbidos. Es un paso decidido hacia la "descarbonización" de la economía, el adiós definitivo al sistema energético cimentado en los combustibles fósiles y la bienvenida a la economía de la sostenibilidad. Europa tendrá que destinar entre el 1 y el 2% del PIB a este nuevo reto.

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La cuenta atrás ha comenzado

Para 2030 la Comisión pide una reducción del 40% de las emisiones de GEI respecto a los niveles de 1990, lo que implica un aumento de las energías renovables hasta llegar al 32% en el consumo de energía final y el 32,5% en ahorro energético. Parece ambicioso, pero las ONG ambientalistas lo ven insuficiente y consideran que en 2030 deberíamos alcanzar una reducción del 65%.

A partir de ahora, la niña mimada será la eólica, que ya genera el 15% de la electricidad de Europa y es hoy tres veces más barata que hace 10 años.

Además se revisarán los impuestos y se harán más estrictos los límites de emisiones de CO2 para automóviles y camionetas. La fecha de inicio será 2021. Por otro lado, se terminará con la exención fiscal a la aviación y se asegurará que el envío de mercancías pague por sus emisiones.

Más medidas del Acuerdo Verde Europeo

  • Vehículos eléctricos. La Comisión Europea proyecta 1 millón de cargadores públicos para 2025, aunque un informe del grupo Transport & Environment calcula que harán falta 1,2-1,3 millones en 2025 y 3 millones en 2030. Se prevé que en cinco años haya 13 millones de vehículos eléctricos en las carreteras europeas.
  • Energía eólica marina. Se apoyará esta renovable, muy solicitada por Alemania. El Acuerdo Verde establece que puede expandirse hasta alcanzar una producción de 450 GW en 2050 (hoy se producen 22 GW en aguas europeas).
  • Economía circular. Este es uno de los puntos estrella, porque los valiosos recursos y materiales no pueden seguir perdiéndose en incineradoras y vertederos. Supone, por ejemplo, obligar a que todos los envases de la UE sean reutilizables o reciclables para 2030. Otro ejemplo: se promueve una vida útil más larga de los productos gracias a la reutilización y reparabilidad, y se introduce el «derecho a reparar» en ordenadores y móviles para 2021. También se habla de exigir un cargador universal para los teléfonos (algo a lo que Apple se resiste). En cuanto a la ropa, en 2025 toda la UE debe garantizar la recogida selectiva de residuos textiles.
  • Plástico bajo lupa. Introducir plástico nuevo en los mercados se va a penalizar: empresas de embalajes, materiales de construcción y vehículos deberán usar plástico reciclado, y habrá restricciones a los microplásticos. El negocio de la construcción también deberá adaptarse y seguir los principios de circularidad en todo el ciclo de vida de los edificios y los criterios ecológicos para la contratación pública.
  • Biodiversidad. La idea es aumentar las zonas protegidas por la red Natura 2000, restaurar bosques degradados, aumentar las plantaciones forestales sostenibles y ecologizar las ciudades europeas.

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Voces discrepantes

"El Acuerdo Verde de la UE es bueno para el clima, pero malo para la biodiversidad", advierten desde Birdlife International, y creen que ese lenguaje vago puede esconder concesiones al lobby forestal. También alertan de que los cambios en agricultura son tímidos y, aunque menciona la reducción de pesticidas, evita abordar la reforma a fondo de la Política Agrícola Común (PAC).

El temor de las ONG ecologistas es que se disfrace de "verde" un acuerdo que prima de nuevo el crecimiento económico continuo, algo que choca frontalmente con los límites del planeta. ¿Hay de verdad un cambio de sistema? Dependerá de nuestra presión ciudadana... Y este año es clave.

De la granja a la mesa

Con este llamativo nombre (Farm to Fork, en inglés), la UE inaugura su nueva política alimentaria. La música suena bien, pero falta conocer la "letra final". La idea es que los alimentos europeos, que ya son los más seguros del mundo, se conviertan también en los más sostenibles. Será la primera estrategia de la UE que englobe todo el proceso, desde las semillas hasta el contenedor de basura.

  • Dieta sana. Se fomentará el consumo de alimentos sanos, sostenibles y asequibles para todos.
  • Menos pesticidas. Se reducirá significativamente el uso de pesticidas y fertilizantes químicos en la agricultura, así como el de antibióticos en la ganadería.
  • Tóxicos. El marco regulador de la Comisión deberá reflejar la evidencia científica sobre el riesgo de sustancias químicas como los disruptores endocrinos.
  • Para elegir mejor. Los alimentos deberán informar de su origen, su valor nutricional y, por primera vez, su huella ambiental.
  • Freno al desperdicio. Se obligará a reducir el impacto ambiental con medidas sobre transporte, almacenamiento y embalaje. También se propone reducir el desperdicio de alimentos.

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