Hogares colaborativos

Cohousing: otras viviendas son posibles

Vivir en un espacio privado compartiendo espacios comunes con los vecinos. Esta es la esencia del cohousing, para personas que viven solas y para familias.

Al coger el metro en la ciudad en la que vivo, Barcelona, me encuentro con el anuncio de una entidad de ayuda a las personas mayores. Aparece la imagen de una anciana con cara triste y una frase: "Nunca hubiese imaginado que lo peor de hacerse mayor sería la soledad".

La reciente pandemia COVID-19 ha puesto de manifiesto la gran vulnerabilidad de las personas mayores y los déficits de cuidados en muchas de ellas. Para estas personas está pensado el cohousing. Pero no solo para ellas, hay muchas modalidades de esta nueva forma de vivir.

¿Qué es el cohousing y cuáles son sus ventajas?

Se pueden encontrar muchas definiciones de este concepto.

Escojo la que dan Irati Mogollón y Ana Fernández en su libro Arquitecturas del cuidado (Icaria editorial), que dice: "Apartamentos privados completos que cuentan con espacios o servicios comunes compartidos por las persones residentes. Viviendas que, además, están basadas en sistemas de organización interna horizontales, que fomentan la colaboración interna para la construcción de sus objetivos. Esto supone la existencia de una personalidad jurídica o formal para el colectivo, unos modos de gestión específicos y soberanía vecinal en la toma de decisiones".

En los tres meses que hemos vivido de confinamiento en el domicilio, además de las actividades habituales se han tenido que desarrollar otras que no estaban previstas: realizar trabajo en casa a la vez que se ha de cuidar a los niños pequeños que no pueden ir a la escuela y no ver a sus amistades, con adolescentes impacientes por socializarse...

El estar las 24 horas del día encerrados en una vivienda, que en muchos casos no tiene la superficie ni los espacios flexibles para acoger estas actividades imprevistas, ha supuesto muchos quebraderos de cabeza.

Las publicaciones incipientes recogen como carencias principales de las viviendas la falta de espacios exteriores –balcones, patios y terrazas–, la falta de flexibilidad de los espacios interiores y una superficie escasa, además de otras que si bien ya existían, el confinamiento ha puesto de relevancia.

Para estos casos también el cohousing es una solución.

Artículo relacionado

ciudades-slow-vivir

Las claves para el buen vivir (y las "ciudades Slow")

¿Qué tiene de novedoso el cohousing?

El objetivo primordial del cohousing es crear comunidad, inspirarse en los objetivos de ayuda mutua y socialización.

Podemos encontrar:

  • Propiedad común con cesión de uso
  • Autogestión comunitaria de todas las labores
  • Procesos participativos
  • Diseño participativo o intencional
  • Trabajos obligatorios
  • Comidas comunitarias, etc.

Además de las características básicas, cada proyecto puede incluir un amplio abanico de otras que son típicas en la mayoría, pero que pueden no estar en ciertos colectivos.

En algunos casos pueden llegar incluso a plantear objetivos ambiciosos como la economía compartida, la autogestión total de las necesidades o la reducción del impacto ecológico. Todo ello, siempre desde la proximidad en la residencia y las prácticas cotidianas para la construcción de realidades transformadoras.

Los espacios comunes

En el libro Arquitecturas del cuidado se proporciona un listado de los distintos espacios comunes posibles en un conjunto de cohousing en Dinamarca:

  • cocina común y sala comedor multiusos
  • cuarto de bricolaje
  • zonas y salas de gimnasia
  • cuarto de lavadoras y secado
  • cuarto de basuras, composteras
  • sala de café
  • sofás, bibliotecas, o incluso cine
  • oficina con un ordenador
  • sala de bicicletas
  • cámaras frigoríficas y despensa
  • cuartos de limpieza
  • habitaciones para invitados
  • zonas de juegos en el caso de las intergeneracionales

En la misma obra se dan los datos de la proporción de espacios comunes respecto a los privados. La cifra oscila entre los 14 y los 30 metros cuadrados comunes por cada 100 metros cuadrados de uso privado.

Artículo relacionado

casas-árboles

3 ejemplos de arquitectura sana y comprometida

Edificios pioneros, sostenibles y mucho más saludables

Entre los objetivos de transformación social que busca el cohousing se encuentran la voluntad de construir con criterios de sostenibilidad y salud.

Por ejemplo, los edificios de La Borda y Entrepatios tienen la estructura de soporte construida con madera. Esto significa una reducción de emisiones de CO2 muy considerable.

Al no necesitarse aparcamiento no se han tenido que construir plantas sótano, que requieren el uso de grandes cantidades de hormigón armado. Este material es el causante directo del orden del 8% de las emisiones de CO2.

A su vez La Borda ha conseguido licencia municipal sin el habitual garaje para los coches; sus habitantes, comprometidos con la movilidad sostenible, han firmado el compromiso de ir a pie, en bicicleta o transporte público.

Hay que promover la rehabilitación de edificios para crear viviendas de tipo cohousing.

A todo ello se le puede añadir la vinculación del edificio y sus habitantes con el barrio, bien sea cediendo un espacio al municipio, bien sea creando zonas comunes que son compartidas con el vecindario, o con propuestas de actividades abiertas al barrio.

De esta manera, se fortalece la cohesión social y se amplían los objetivos iniciales al resto de la comunidad.

Compromiso social sin lucro: modo de acceso y tenencia en las cooperativas de vivienda

Además de la sostenibilidad ambiental y social, hay que considerar también la económica, y una cuarta, que algunos autores citan: la cultural o democrática.

La sostenibilidad democrática se sustenta en procesos participativos, profundizando en la convivencia, como en Cal Cases, en Santa Maria d’Oló, donde los vínculos comunitarios son más intensos. Desde el año 2007, treinta y una personas, activistas por el cambio del modelo social individualista y competitivo, construyen un nuevo modelo de convivencia en comunidad, desde la diversidad y el afecto.

La sostenibilidad económica se centra en buscar una alternativa al modelo especulativo de mercado, que no satisface el derecho a la vivienda.

Entre colectivos preocupados por lo común es frecuente encontrar también un compromiso social por conseguir desmercantilizar la vivienda, sacarla de un mercado que cada vez exige más esfuerzo económico para pagar el precio del alquiler o satisfacer la cuotas de la hipoteca. En estos casos quien promueve el cohousing acostumbra a ser una cooperativa o una entidad sin ánimo de lucro.

Los usuarios de la vivienda no pueden especular con ella; no pueden porque, previamente, se ha fijado en los Estatutos que esta capacidad no la tiene cada usuario sino la cooperativa. A esta modalidad se le llama "cesión de uso". El cooperativista satisface una cuota inicial de acceso, en general reducida, y luego paga cuotas mensuales para hacer frente a la hipoteca y los gastos de comunidad. Pero incluso dentro de esta modalidad hay sistemas distintos.

Si por algún motivo alguien debe abandonar la cooperativa y cambiarse de casa, esta le devuelve la aportación inicial, y en algunos casos también devuelve la porción de la cuota pagada hasta entonces destinada a pagar los costes de la hipoteca. En estos casos puede existir la dificultad de que las entidades financieras tradicionales no concedan la hipoteca a una cooperativa. Por suerte, existen todavía algunas cajas cooperativas o entidades financieras como Fiare o Coop-57 que apoyan estas iniciativas.

Artículo relacionado

Bancos éticos por el bienestar común

Banca ética: dinero para un mundo mejor

La evolución del cohousing: de las iniciativas pioneras a las actuales

Esta modalidad de viviendas nace en Dinamarca en los años 70, aunque hay experiencias similares en Uruguay en los años 60.

Se extiende principalmente por los países nórdicos, Alemania y Norteamérica, aunque hay ejemplos en otros países. Entre las primeras en Europa encontramos las de Saetterdammen en Dinamarca, Grande Censa en Bélgica o Springhill en el Reino Unido.

En Catalunya hay ejemplos pioneros en segundas residencias en los años 70: en Saurí, obra del arquitecto Manuel Ribas Piera, en las que los espacios comunitarios representan el 50% del total construido, las viviendas en Alella de quien suscribe, o las de Emili Donato en Begur, con una interpretación muy peculiar e imaginativa de las normativas.

Hoy diversas iniciativas impulsan este tipo de viviendas colaborativas:

  • Trabensol (Trabajadores en Solidaridad) y Entrepatios en Madrid
  • La Borda, Pomaret y Princesa 49, en Barcelona; las dos últimas son obras de rehabilitación, lo que las hace mucho más sostenibles.
  • La Muralleta en Tarragona
  • Convivir en Cuenca
  • Los Milagros en Málaga
  • Brisas del Cantábrico
  • En el entorno rural destaca Cal Cases, en Santa María de Oló. Cuenta con 12 viviendas rehabilitadas con criterios de biocontrucción.

Ideas en marcha: Qué se necesita para llevar a cabo un proyecto de cohousing

Hacer grupo

Cuando un grupo de personas decide tomar la iniciativa para constituir y construir un cohousing suele suceder que no se dispone de los conocimientos técnicos necesarios para conducir hasta buen puerto una operación de esta envergadura.

Asesoría e información

Hoy existen profesionales especializados en la asesoría de cohousing.

También bibliografía como: Habitar en comunidad. La cooperativa en cesión de uso, un manual breve de La Col y La Ciutat Invisible sobre esta modalidad de acceso a la vivienda, editado por ARQUIA. Respecto a la vida en comunidad, dentro de la colección Gaia educación, es aconsejable el volumen Más allá de ti y de mí. Inspiración y sabiduría para crear comunidad, edición a cargo de Kosha Anja Joubert y Robin Alfred.

Estudio de viabilidad

Se necesita el soporte de uno o varios equipos para aconsejar al equipo promotor. Por una parte personas expertas en temas jurídicos y económicos, para garantizar la viabilidad de la operación.

La parte financiera es importante y, además de la conocida hipoteca, se pueden emitir títulos participativos, bien entre los componentes de la entidad o también entre personas ajenas, interesadas en que estas iniciativas prosperen. Estos títulos tienen el atractivo de que acostumbran a estar dotados con algún interés, y los plazos varían de una iniciativa a otra.

Artículo relacionado

ciudades

7 ciudades más humanas y con grandes iniciativas

Encontrar un solar y financiación

Un problema fundamental al que se enfrentan este tipo de iniciativas es el de encontrar el solar y la financiación adecuados.

La especulación del suelo en España se disparó a partir de los años noventa, cuando se desregularizó el urbanismo. Ello ha traído como consecuencia las sucesivas burbujas del ladrillo que han conducido a una situación actual de desalojos inaceptable.

Los poderes públicos destinan pocos recursos a políticas de vivienda, que se destinan bien a construir y gestionar directamente el parque inmobiliario necesario para cubrir las necesidades de las clases más vulnerables, bien regular el mercado inmobiliario. También se conceden ayudas a la rehabilitación.

Son casi inexistentes las ayudas para el cohousing. Hay que destacar en este aspecto la iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona, que en el año 2016 adjudicó seis solares en cesión de uso, tras un concurso público, y en este momento está en fase de concurso la adjudicación de tres más. Se fija un alquiler muy bajo, a 75 o 99 años, y al final del periodo el edificio pasa a ser propiedad municipal.

Resolución de conflictos

También se necesitan personas expertas en procesos de participación y de dinamización, que acompañen al grupo en la gestión de la operación, en particular en la resolución de conflictos, que también los hay.

Los gustos y las preferencias de las personas que componen los proyectos no tienen que coincidir siempre. Puede haber tensiones y es bueno saber que existen y tener preparados los mecanismos para resolver las diferencias.

Equipo de arquitectura

Por último, y no menos importante, se necesita un equipo de arquitectura capaz de recoger las distintas aspiraciones y deseos de las distintas unidades de convivencia y englobarlas en el proyecto común. Un equipo que sepa integrar voluntades distintas sin mermar la calidad del proyecto conjunto.

Proceso participativo

El grupo promotor debe poder seguir sus trabajos a pesar de la existencia de estos asesores; para ello se acostumbran a crear grupos de trabajo especializados en los diversos temas, por ejemplo: el de finanzas, el jurídico.

En cambio, para el seguimiento del trabajo arquitectónico, deben participar todos los integrantes, pues cada unidad ha de participar en el proyecto de su parte individual y en el de la colectiva.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?