Integrarse en el entorno

3 ejemplos de arquitectura sana y comprometida

Anna Tiessler

Cada vez más personas, conscientes de que la arquitectura convencional tiene un impacto muy negativo sobre el medio ambiente y su propia salud, emprenden una nueva vida en casas que les acercan a la naturaleza.

1. Casas en los árboles

Hace millones de años nuestros ancestros abandonaron los árboles y pasaron a explorar la sabana africana. Ahora existe una tendencia de recuperarlos para vivir en armonía con el entorno bajo criterios sostenibles.

"¿Quién no ha soñado de pequeño con levantar una cabaña en un árbol una tarde de verano?", se pregunta Andreas Wenning, conocido diseñador alemán de casas-árbol y experto en hacer realidad ese recurrente sueño infantil.

"Desde siempre tuve la idea de construirme una casa entre las ramas de un árbol donde evadirme escuchando el susurro de las hojas en un espacio de libertad. Los dos juntos, el árbol y yo, somos una familia en armonía con la naturaleza, y la vida lejos del asfalto es más plácida y serena".

No hay duda de que para Andreas y otros muchos disfrutar de esta experiencia se ha convertido en una filosofía que les ha llevado a respetar el entorno. La familia Engelhart, de Düsseldorf, en Alemania, lo sabe muy bien: "Andreas nos construyó un refugio silencioso en el que jugamos y vivimos, rodeados de naturaleza; un buena amiga a la que molestamos lo menos posible".

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Tu casa en el árbol: una opción sencilla y ecológica

Existen miles de casas-árbol en el mundo que conforman un movimiento para reivindicar el bosque como un nuevo hogar. Algunas de ellas, en Centroamérica, están unidas entre sí, formando comunidades que persiguen reducir la huella de carbono.

Con el paso de los años las casas-árbol también se han convertido en improvisados lugares de trabajo. En Extremadura, en la finca Riofrío, Fernando Laguna pasa temporadas en un refugio camuflado entre las ramas de un árbol. "Es una atalaya perfecta para dominar el horizonte, avistar aves o contemplar la berrea de los ciervos". Este tipo de construcciones, explica su diseñador Miguel Ángel González, son autosuficientes, aunque lo más importante, según él, es poder despegar los pies del suelo y tener el cielo y el horizonte como compañeros.

La pasión de Miguel Ángel González Mestres y Jacobo Ruiz por las casas-árbol surgió después de trabajar en estrecho contacto con la naturaleza. Esta trayectoria les llevó a la aventura de un proyecto único, Casas en los árboles, dedicado a la construcción artesanal de casas en los árboles hechas con materiales ecosaludables y de kilómetro cero.

Existen numerosas soluciones bioconstructivas para crear y personalizar este tipo de viviendas. El creador de Baumraum, Andreas Wenning, ofrece la posibilidad que cada cual cree su propio diseño sostenible. Se puede elegir entre casas independientes o interconectadas a través de redes o pasarelas.

De fabricación ecológica con madera de alerce, pino o roble, disponen de acabados ecosaludables como el aceite de linaza. Uno de los mayores atractivos de una casa-árbol es montarla con nuestras propias manos.

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2. Proyectos móviles

Las energías renovables y los sistemas de prefabricación permiten montar y desmontar una casa para trasladarla a cualquier lugar. La arquitectura móvil sin materiales contaminantes es un modo de vivir en plena naturaleza.

En nuestro país no se suelen ver enormes camiones transportando casas enteras prefabricadas, algo habitual en Estados Unidos. Sin embargo, la construcción de este tipo de viviendas va ganando adeptos, ya que cuentan con un óptimo aislamiento térmico y acústico, y poco consumo energético, que las convierte en viviendas sanas, sostenibles...¡y móviles!

"No podía imaginarme que la arquitectura móvil cambiaría mi vida", se sorprende Javier Tomeo, un joven ingeniero agrónomo. "En casa siempre hemos tenido tierras y rebaños. Eso me obligaba a desplazarme a menudo durante el verano para controlar la explotación agrícola. Era agotador subir y bajar de los pastos y eso me impedía vivir en plena naturaleza.

El estudio Ábaton me dio la solución instalándome una casa prefabricada junto a zonas de pastoreo. Mi nueva vivienda llegó entera sobre ruedas en un gran camión y el montaje se hizo en un día. Y aquí está, en medio de la nada: Ella y yo solos, acompañados por campos de trigo. Tiene de todo, incluso agua caliente y electrodomésticos".

Mientras la fabricaban, cuenta Javier, se instalaron la energía solar y el sistema de aguas pluviales para la lavadora y el inodoro. "Nos gusta hacer feliz a la gente y también nos interesa la arquitectura sana", comentan desde el estudio Ábaton, arquitectos de la casa de Javier.

Así que decidimos proyectar esta casa con materiales reciclables, como la madera hipoalergénica que ayuda a disminuir el riesgo de alergias, procedente de explotaciones reguladas que evitan la deforestación de los bosques".

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Menos soledad y más comunidad: el poder sanador del grupo

Autosuficiente, nómada y fácilmente transportable por carretera, tiene salón, cocina, dormitorio y baño en unos 30 m 2, un techo a dos aguas de 3,5 metros de altura que proporciona luz natural y una fachada ventilada y saludable con aislamiento térmico.

Esta misma experiencia positiva la comparte Beatriz G. Casares del estudio MYCC. "Un cliente nos planteó hacer una casa en una ladera muy pronunciada, con vistas al mar y bosques de eucalipto. El reto fue posible gracias a la construcción modular, que permitió llevar la casa por piezas y con ayuda de una grúa montarla y ensamblarla rápidamente. Evidentemente se diseñó con materiales ecológicos como el acero cortén y viroc, un prefabricado de cemento y virutas de madera".

Aunque las casas móviles prefabricadas son saludables, es importante estudiar el terreno donde se instalen, subraya Marc Folch, del estudio CalderonFolch-Sarsanedas. "La geobiología estudia las corrientes electromagnéticas del terreno, que en muchos casos pueden ser perjudiciales, puesto que actúan a modo de grandes wifis telúricas. Las casas se deben situar en las zonas del terreno más alejadas de estas corrientes para evitar problemas".

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Un hogar en todas partes

Existen colectivos de arquitectos especializados en casas prefabricadas transportables, como el estudio madrileño MYCC, que ejerce la arquitectura modular con parámetros sostenibles.

Tiny life es un blog inspirador orientado a ecohabitantes, que informa sobre el movimiento de miniviviendas prefabricadas y autoconstruidas que existe en Estados unidos. Mientras que Green Building Advisor, como su nombre indica, es una página de asesoramiento de construcción sostenible, que también incluye información sobre casas prefabricadas móviles y desmontables. Aunque su contexto es anglosajón es interesante su enfoque práctico.

Cabin Porn muestra cientos de cabañitas de todo el mundo, que pueden ser una útil fuente de inspiración para construir viviendas prefabricadas. Y Ceroco2 es una web zaragozana que ofrece información y herramientas que ayudan a calcular la huella de carbono, un dato interesante en las casas prefabricadas.

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3. Ecoaldeas autosuficientes

La arquitectura unplugged o desconectada hace posible que distintos colectivos autogestionados se organicen en aldeas autosuficientes a nivel energético que viven de acuerdo a una cultura ecológica.

Un grupo de amigos con intereses e ideales parecidos que se unen para fundar comunidades rurales o pueblos que parecen surgidos del azar o del capricho. Nada más lejos de la realidad, ya que se trata de colectivos que tienen un objetivo claro: ser autosuficientes para crear una sociedad igualitaria que funcione de acuerdo a una cultura ecológica.

En realidad, no se trata de simples colectivos que viven de fuentes de energía renovables o que se dedican a subsistir con la agricultura orgánica. Se trata de algo más: sus miembros sienten que son el embrión de un modelo de sociedad, una nueva forma de pensar y actuar. Esa filosofía les empuja hacia un mundo mejor basado en la autogestión, que no sería posible sin una arquitectura autosuficiente.

Proyectos como el de Isla Lopez, en el noroeste de Estados Unidos, son solo un ejemplo de una nueva forma de vida que admite multitud de matices: comunidades de carbono cero, pueblos autogestionados con viviendas eficientes, ecoaldeas nacidas de pueblos abandonados que hoy funcionan con energía solar, asentamientos rurales autosuficientes o dedicados a la agricultura orgánica...

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Todos son únicos, pero comparten un mismo principio: "vivir en libertad y desconectados, en mayor o menor medida, sin depender de nada o de nadie", según cuenta José Luis Alcázar, de la ecoaldea de Aguinaliu, en Huesca. "En España, las ecoaldeas no han llegado al grado de sofisticación de proyectos como el de Isla Lopez –advierte José Luis Alcazar–. Allí todo se ha pensado para que la comunidad esté totalmente desconectada y no dependa del exterior. Se trata de una aventura planificada por unos pioneros avanzados en su tiempo".

Efectivamente la comunidad de Isla Lopez es un ejemplo de autosuficiencia. En este pueblo las casas son pequeñas para que tengan un menor requerimiento energético y disponen de muchos elementos propios de la arquitectura bioclimática, como el aislamiento con balas de paja, cubiertas vegetales, energía solar para agua caliente y calefacción y captación de aguas pluviales que abastecen casas y huertos.

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