Después del coronavirus

La OMS llama a cuidar la naturaleza para evitar nuevas pandemias

La Organización Mundial de la Salud se suma al llamamiento de las organizaciones conservacionistas y ecologistas: el futuro de la humanidad depende en primer lugar de la protección de la naturaleza. Cambiar nuestra relación con ella es necesario para prevenir nuevas pandemias, el cambio climático y la contaminación.

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Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

Volver a la normalidad no es suficiente. La Organización Mundial de la Salud hace un llamamiento a los gobiernos nacionales de todos los países del mundo para que destinen las inversiones destinadas a reactivar la actividad económica a transformar nuestra relación con la naturaleza. Esta es la mejor manera de que no se sucedan las pandemias y a la vez luchar contra el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la pobreza y la contaminación.

Los expertos que han trabajado para la OMS en la redacción de un manifiesto aseguran que las enfermedades infecciosas procedentes de la fauna silvestre se suceden cada vez con más frecuencia: la COVID-19 ha seguido el patrón marcado por el VIH/sida, el SARS o el ebola, y los medios sanitarios no han sido suficientes para atajar la enfermedad ni para ofrecer los tratamientos adecuados a la mayoría de los pacientes, víctimas tanto de la enfermedad como de la pobreza.

"Preservar la fuente de la salud humana: la naturaleza"

"El mundo no puede permitirse nuevas catástrofes de la dimensión de la COVID-19, ya sea a causa de la próxima pandemia o por los daños medioambientales y el cambio climático, cada vez más devastadores", se afirma en el manifiesto dado a conocer por la OMS. Su primera recomendación es proteger y preservar la fuente de la salud humana: la naturaleza.

Las economías y las sociedades humanas dependen del entorno natural: la fuente original de todo el aire puro, el agua y los alimentos. Estos bienes están amenazado por la deforestación, las prácticas agrícolas intensivas y contaminantes o el consumo de especies silvestres.

Los planes de recuperación tras la COVID-19 y los destinados a reducir el riesgo de futuras epidemias no deben quedarse en la detección precoz, ni en el control de los brotes, sino que deben minimizar el impacto de la actividad humana en el medio ambiente.

Abandonar los combustibles fósiles

Para reducir este impacto es necesaria una transición energética hacia las energías renovables y seguras. Es la única manera de evitar que el 90 por ciento de las personas respiran aire en el exterior con niveles de contaminación que superan los valores de referencia establecidos en las directrices de la OMS sobre la calidad del aire, lo que produce más de siete millones de fallecimientos al año.

Los expertos de la OMS pide a los gobierno que dejen de subvencionar los combustibles fósiles y que apuesten definitivamente por las energías renovables limpias.

El manifiesto de la OMS pide otras medidas, como promover sistemas alimentarios sanos y sostenibles, construir ciudades sanas y habitables, con más zonas peatonales y restringidas a las bicicletas, e invertir en servicios esenciales, como el suministro de agua.

WWF España pide "dar la vuelta al sistema económico"

Las conclusiones de la OMS coinciden básicamente con los informes de organizaciones conservacionistas como WWF. Juan Carlos del Olmo, secretario general WWF España, advierte de que la actual pandemia del COVID-19 está relacionada con la salud del planeta. Así lo explica WWF en el informe Pérdida de naturaleza y pandemias. Un planeta sano por la salud de la humanidad.

Luis Suárez, uno de los autores del informe y coordinador de conservación en WWF España, resume en este vídeo las principales ideas:

Las pandemias de coronavirus tienen que ver con la destrucción de los ecosistemas

"Más del 70% de las enfermedades humanas en los últimos 40 años han sido transmitidas por animales salvajes. Los casos más conocidos son los de la gripe aviar, el ébola, el sida y la del coronavirus COVID-19", explica Juan Carlos del Olmo en una entrevista en La Vanguardia.

Esta transmisión de enfermedades tiene que ver con la destrucción de los ecosistemas naturales.

  • El VIH (virus de la inmunodeficiencia humana que causa el sida) procede de chimpancés y pasó a los humanos que los cazaban y comían.
  • El virus de la fiebre Lassa se contagió a través de roedores que huyeron de bosques destruidos y acudieron a zonas habitadas del oeste de África.
  • El ébola, el SARS, el MERS y ahora el coronavirus SARS-CoV-2 proceden de murciélagos, animales que cobijan 500 coronavirus y el conjunto de animales podría hospedar 1,7 millones de virus desconocidos que podrían infectarnos.

La pandemia actual era muy previsible

Lo explica el ecólogo de enfermedades Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance. Hace tres años, él y otros especialistas advirtieron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que un virus desconocido de origen animal podría extenderse como la gripe y con una mortalidad mayor. La COVID-19 ha cumplido la profecía.

"En hábitats bien conservados y con variedad de especies los virus se distribuyen, hay especies que bloquean su dispersión y predadores que eliminan a los enfermos. En cambio, la destrucción de los ecosistemas, y sobre todo de los bosques tropicales, facilita la propagación de patógenos", explica Del Olmo.

Por otra parte, el cambio climático también está favoreciendo la expansión de las enfermedades infecciosas. Al derretirse los glaciares, por ejemplo, pueden liberarse virus potencialmente infecciosos para los seres humanos. Otro riesgo son los mosquitos que pueden ser vectores, que llegan ahora a latitudes más amplias. En España, el mosquito tigre ya puede transmitir el dengue, una enfermedad tropical.

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La invasión de la agricultura y la ganadería insostenibles

La principal causa de destrucción de los ecosistemas es la extensión de cultivos como la palma, la soja y otras plantas que se utilizan para alimentar a los animales que proporcionan carne. Por tanto, para revertir la situación es necesario reducir el consumo de carne en el planeta y organizar un sistema alimentario basado en la agricultura sostenible.

La destrucción de los hábitats naturales, el crecimiento de las ciudades, el cambio climático y la globalización del transporte han contribuido al número creciente de brotes epidémicos desde 1980, según el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Puedes descargarte su informe al respecto:

Es necesario transformar el modelo económico

"Hay que darle la vuelta a este modelo de desarrollo en el que vivimos basado en una relación muy depredadora de la naturaleza", advierte Del Olmo.

"Gracias a la COVID-19 –añade– nos hemos dado cuenta de que no tenemos capacidad para abordar una crisis global, nos faltan organizaciones internacionales fuertes y con políticas claras, y no gobiernos cortoplacistas que no están dispuestos a tomar las medidas necesarias". "El gran negocio de futuro de la humanidad es proteger la naturaleza. El gran desafío de la sociedad mundial es darle la vuelta al sistema económico, y le toca a nuestra generación", asegura Del Olmo.

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