Después del coronavirus

Por qué debemos cambiar nuestra relación con la naturaleza

Manuel Núñez y Claudina Navarro

Expertos y organizaciones como WWF España advierten de que la destrucción de los ecosistemas favorece la aparición de nuevos virus y la transmisión de enfermedades.

Ahora estamos inmersos en la lucha inmediata contra la pandemia COVID-19, causada por el virus SARS-CoV-2. Nos urge evitar el contagio y tratar la infección. Pero en algún momento tendremos que detenernos a pensar en por qué cada vez son más frecuentes las transmisiones de virus de animales a personas para evitar futuras pandemias.

Juan Carlos del Olmo, secretario general de la organización conservacionista WWF España, advierte de que la actual pandemia del COVID-19 está relacionada con la salud del planeta. Así lo explica WWF en un informe de lectura imprescindible en estos días de confinamiento. Puedes descarlo aquí:

Luis Suárez, uno de los autores del informe y coordinador de conservación en WWF España, resume en este vídeo las principales ideas del informe:

Las pandemias de coronavirus tienen que ver con la destrucción de los ecosistemas

"Más del 70% de las enfermedades humanas en los últimos 40 años han sido transmitidas por animales salvajes. Los casos más conocidos son los de la gripe aviar, el ébola, el sida y la del coronavirus COVID-19", explica Juan Carlos del Olmo en una entrevista en La Vanguardia.

Esta transmisión de enfermedades tiene que ver con la destrucción de los ecosistemas naturales.

  • El VIH (virus de la inmunodeficiencia humana que causa el sida) procede de chimpancés y pasó a los humanos que los cazaban y comían.
  • El virus de la fiebre Lassa se contagió a través de roedores que huyeron de bosques destruidos y acudieron a zonas habitadas del oeste de África.
  • El ébola, el SARS, el MERS y ahora el coronavirus SARS-CoV-2 proceden de murciélagos, animales que cobijan 500 coronavirus y el conjunto de animales podría hospedar 1,7 millones de virus desconocidos que podrían infectarnos.

La pandemia actual era muy previsible

Lo explica el ecólogo de enfermedades Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance. Hace dos años, él y otros especialistas advirtieron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que un virus desconocido de origen animal podría extenderse como la gripe y con una mortalidad mayor. La COVID-19 ha cumplido la profecía.

"En hábitats bien conservados y con variedad de especies los virus se distribuyen, hay especies que bloquean su dispersión y predadores que eliminan a los enfermos. En cambio, la destrucción de los ecosistemas, y sobre todo de los bosques tropicales, facilita la propagación de patógenos", explica Del Olmo.

Por otra parte, el cambio climático también está favoreciendo la expansión de las enfermedades infecciosas. Al derretirse los glaciares, por ejemplo, pueden liberarse virus potencialmente infecciosos para los seres humanos. Otro riesgo son los mosquitos que pueden ser vectores, que llegan ahora a latitudes más amplias. En España, el mosquito tigre ya puede transmitir el dengue, una enfermedad tropical.

La invasión de la agricultura y la ganadería insostenibles

La principal causa de destrucción de los ecosistemas es la extensión de cultivos como la palma, la soja y otras plantas que se utilizan para alimentar a los animales que proporcionan carne. Por tanto, para revertir la situación es necesario reducir el consumo de carne en el planeta y organizar un sistema alimentario basado en la agricultura sostenible.

La destrucción de los hábitats naturales, el crecimiento de las ciudades, el cambio climático y la globalización del transporte han contribuido al número creciente de brotes epidémicos desde 1980, según el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Puedes descargarte su informe al respecto:

Es necesario transformar el modelo económico

"Hay que darle la vuelta a este modelo de desarrollo en el que vivimos basado en una relación muy depredadora de la naturaleza", advierte Del Olmo.

"Gracias a la Covid-19 -añade- nos hemos dado cuenta de que no tenemos capacidad para abordar una crisis global, nos faltan organizaciones internacionales fuertes y con políticas claras, y no gobiernos cortoplacistas que no están dispuestos a tomar las medidas necesarias".

El nuevo plan Marshall europeo del que habla el presidente Pedro Sánchez debe apoyar las industrias que están por el cambio. "El gran negocio de futuro de la humanidad es proteger la naturaleza. El gran desafío de la sociedad mundial es darle la vuelta al sistema económico, y le toca a nuestra generación", asegura Del Olmo.

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