Dieta y virus

La dieta vegetal podría protegernos frente a futuras pandemias

Cristina Rodrigo

Una buena protección frente a futuras pandemias sería adoptar una dieta vegetal. Adoptar este estilo de vida evitaría la presión sobre los ecosistemas que aumenta las probabilidades de que los virus de los animales pasen a los seres humanos.

"Si no cambiamos la forma de hacer las cosas, estamos acabados. […] Necesitamos avanzar hacia una alimentación basada en plantas." Esta es la sentencia de Jane Goodall, conocida primatóloga, sobre la necesidad de transformar nuestro sistema alimentario actual. Nuestra dependencia del consumo de animales está destrozando el planeta y convirtiendo nuestros platos en bombas de relojería para futuras pandemias.

  • Por hacinamiento. Por un lado, las condiciones de hacinamiento de los animales destinados a consumo son el caldo de cultivo perfecto para la propagación de patógenos.
  • Por su impacto ecológico. Por otro lado, la ganadería es una de las principales culpables de la destrucción de ecosistemas, nuestros mejores escudos ante las pandemias. Es necesario reducir al máximo el consumo de animales para proteger nuestra vida en la Tierra.

La proteína vegetal ofrece un futuro más seguro frente a los virus

Por suerte, los consumidores apostamos cada vez más por la proteína vegetal. Solo en Estados Unidos las ventas de alternativas a la carne aumentaron un 264% en las primeras 9 semanas de la pandemia, y el mercado de la carne vegetal se prevé que crezca un 17% para 2021.

Pero no podemos hacer este cambio de paradigma alimentario solos. Necesitamos una transformación impulsada por instituciones políticas. La estrategia "De la granja a la mesa", presentada en mayo por la Comisión Europea, incluye propuestas esperanzadoras. Por primera vez se recoge la necesidad de apostar por una dieta más vegetal para reducir el riesgo de ciertas enfermedades y el impacto medioambiental.

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Además, se plantea implementar sistemas fiscales que reflejen lo que contamina producir cada alimento. Esto implicaría subir el IVA de los productos cárnicos y reducir el de las alternativas vegetales, una petición que llevan tiempo haciendo ProVeg o la Unión Vegetariana Europea.

Con todo, la propuesta "De la granja a la mesa" podría haber sido más ambiciosa. La Unión Europea no debería promover la producción y el consumo de carne, ni financiar campañas como la de "Pork Lovers". La Unión debería invertir en el desarrollo de la proteína alternativa y fomentar una alimentación basada en plantas, acabar con las subvenciones a las macrogranjas y ayudar a los ganaderos a transformar su producción. Incluso se podría prohibir la ganadería intensiva, que tanto daño está causando.

Si de algo puede servir esta pandemia es para darnos cuenta de que la salud planetaria, humana y animal están conectadas. Dejemos de actuar como si fuéramos los únicos habitantes de la Tierra y exijamos medidas políticas que favorezcan una (re)evolución del sistema alimentario. Nuestra supervivencia está en juego.

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