Lecciones del coronavirus

11 cosas que nos ha enseñado el coronavirus sobre sostenibilidad

Claudina Navarro

La pandemia del coronavirus nos ha mostrado que podemos enfrentarnos a otros retos que amenazan nuestra salud y bienestar, como el cambio climático, la contaminación o la extinción de especies..

Restricciones de salida, invitación a usar la mascarilla, oficina en el hogar: el coronavirus ha puesto patas arriba nuestra vida cotidiana. Esta crisis sanitaria ha hecho que la emergencia del cambio climático y los problemas ambientales pasen a un segundo plano, sin embargo, el coronavirus nos está enseñando mucho sobre cómo mejorar la sostenibilidad de nuestra sociedad.

Las víctimas y el miedo no se pueden compensar, pero durante el confinamiento se están produciendo algunas noticias positivas: la contaminación del aire está disminuyendo significativamente debido a los numerosos cierres y cancelaciones de vuelos; muchas personas tienen tiempo para respirar profundamente y hacer una pausa; y nuestros escasos contactos sociales se están volviendo más importantes para nosotros que nunca a pesar de la distancia social.

La sostenibilidad debe seguir siendo una prioridad

Pero, ¿dónde se queda la sostenibilidad y la protección del clima y los ecosistemas en esta crisis? Hay que pensar que hechos como la deforestación masiva de la selva tropical son razones que pueden causar pandemias como la actual.

Sea como fuere todos podemos hacer algo por la protección del clima, a pesar de o especialmente en tiempos del coronavirus. Podemos, por ejemplo, aplicar estas 11 lecciones.

1. Una respuesta tardía a las crisis puede costar vidas

Si respondemos a las crisis demasiado tarde, el daño es enorme. La larga falta de transparencia por parte del gobierno chino, por ejemplo, con respecto a los peligros y la propagación del coronavirus, dificultó que los gobiernos del resto del mundo tomaran medidas rápidas y específicas.

No obstante, en la mayoría de países se actuó asimismo con parsimonia, atendiendo a los mensajes tranquilizadores y despreciando los signos de alarma. Por ejemplo, no se limitaron los vuelos, no se adquirieron tests y otras medidas de contención y no se recomendaron a tiempo las medidas de higiene y distancia social.

Por ahora, ante el cambio climático y la contaminación estamos actuando de la misma manera: no reducimos el consumo, no transformamos la producción, exportamos la contaminación, etc.

Los datos están ahí, pero no les hacemos suficiente caso. Por ejemplo, según un informe de la organización de ayuda británica Tearful, entre 400.000 y un millón de personas en todo el mundo mueren cada año debido a los desechos exportados.

Si no actuamos con decisión ahora y tomamos las medidas necesarias para cumplir con los objetivos climáticos del Acuerdo de París, las temperaturas globales y, por lo tanto, el nivel del mar continuarán aumentando. Como resultado, las personas perderán sus hogares, se verán obligadas a huir o morirán.

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2. Los viajes aéreos a menudo no son necesarios

Muchos de nosotros actualmente trabajamos en nuestra oficina en casa. Y, a pesar de que no lo creíamos, funciona. Por supuesto, no debemos renunciar permanentemente a los contactos interpersonales con colegas, pero las videoconferencias pueden reemplazar en muchos casos las reuniones cara a cara.

Los viajes de negocios, citas o reuniones con clientes a las que hay que acudir en avión, automóvil o tren a menudo ya no tienen razón de ser. Menos viajes aéreos y en automóvil tienen dos ventajas: el clima se beneficia de menos emisiones de CO2 y ahorramos mucho tiempo. Otra ventaja: se ahorra dinero.

3. Cocina tú misma (fresco y de temporada)

Las comidas preparadas del supermercado generalmente son menos saludables y más dañinas para el clima que los productos frescos. Y cocinar con producto fresco y estacional no solo es saludable, también es divertido. Si te inspiran los blogs de comida o nuestras recetas, automáticamente querrás cocinar.

Con nuestro calendario estacional,sabrás exactamente cuándo hay qué frutas y verduras regionales para comprar frescas. Los productos regionales de temporada a menudo son los más baratos.

4. Compra pequeñas cantidades frescas

Puedes ahorrar dinero no solo con alimentos frescos, sino también comprando pequeñas cantidades: las compras grandes de vegetales generalmente solo son útiles para las familias o para las compras semanales.

Esto también se aplica durante esta crisis: si vas a comprar con más frecuencia debes comprar cantidades más pequeñas y menos artículos. Con demasiada frecuencia, la comida se echa a perder y termina en la basura. Comprar para la despensa no tiene sentido, no necesitamos toneladas de pasta, harina o papel higiénico.

Nuestro consejo: haz un plan de comidas para cada semana o dos semnas como máximo, junto a tu pareja o familia. Como resultado, comprarás de manera selectiva y tirarás menos comida que no se haya comido a tiempo. Cocinar y comer juntos suele ser el doble de agradable durante el confinamiento.

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5. Pequeñas tiendas en lugar de supermercados

Comprar en la pequeña tienda a la vuelta de la esquina es a menudo más divertido que en el gran supermercado, donde tienes que buscar el producto deseado durante mucho tiempo.

Apoya a los minoristas regionales también tiene más sentido por razones de sostenibilidad: muchas veces hay, por ejemplo, en la verdulería, muchos productos sin envases de plástico. Por el contrario, la compra online suele generar muchos residuos de envases y las rutas de transporte son largas.

Para apoyar a los comerciantes de tu área, puedes encargar libros en librerías locales, por ejemplo. Muchos libreros ofrecen ahora un servicio de entrega. También puedes ayudar a las tiendas locales, restaurantes y bares con la compra de un cupón o una pequeña donación.

6. Tiempo para pensar en las verdaderas necesidades

Debido a las restricciones actuales de contacto y salida, pasamos mucho tiempo en casa. Esto finalmente nos da la oportunidad de pensar acerca de nuestro comportamiento como consumidores. Muchos ahora se sorprenden al descubrir que realmente no necesitan tanto.

El comercio minorista en línea, por ejemplo, en moda y electrónica, actualmente también está experimentando una caída en las ventas, en contra de muchas expectativas.

Por lo tanto, todos deberíamos pensar si realmente necesitamos esa prenda de vestir o si podemos prescindir fácilmente de ella. Cuando se trata de ropa, es bueno comenzar a limitar el propio consumo, porque casi todos tenemos un armario repleto en casa. Y en lugar de comprar un top o tejano nuevos, puedes elegir moda de segunda mano o intercambiar ropa con tus amigos (cuando esto sea posible).

La pandemia también te da tiempo para obtener más información sobre los productos que has comprado: ¿De dónde proceden? ¿De qué materiales están hechos? ¿Se paga justamente a los productores?

La ropa de comercio justo a menudo cuesta un poco más, esta diferencia de precio vale la pena, ya que no solo los productores se benefician, sino también el medio ambiente. Cualquiera que haya comprado un producto costoso simplemente espera más tiempo para comprarse otro. Como resultado, el desembolso inicial se equilibria.

7. Haz las cosas tú mismo

Otra cosa que aprendemos de la pandemia es a hacer y a arreglar las cosas por nosotros mismos. Actualmente, hacer una mascarilla está muy de moda. Podemos usar este entusiasmo y producir muchas más cosas nosotros mismos.

Por ejemplo, ahora podemos elaborar mermelada, cultivar nuestro propio jardín de plantas aromáticas o un pequeño huerto, o producir nuestros propios productos de limpieza.

Pero no solo hacerlo uno mismo reduce la cantidad de lo que se consume, la reparación también es útil. Con un poco de práctica, por ejemplo, puedes pegar la suela de tu zapato o poner parches a tus tejanos, incluso reparar el teléfono móvil. Los tutoriales en vídeo suelen ser una muy buena ayuda.

8. Menos coche

Por el momento, el automóvil se está usando menos porque mucha gente trabaja desde su casa. ¡Deberíamos continuar haciéndolo incluso después de esta crisis! A menudo, los recados y las compras también se pueden hacer a pie o en bicicleta. Puede llevar más tiempo, pero es mucho más saludable.

El clima también está contento con esto: preferir el transporte público a los automóviles reduce las emisiones en transporte de CO2 en un 40 por ciento. Por supuesto, la bicicleta sigue siendo la forma de transporte más respetuosa con el clima.

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9. Más ejercicio

Los gimnasios están actualmente cerrados. Muchos, de momento hacen ejercicio en sus casas y pronto podrán salir para hacerlo fuera. Por lo tanto, se beneficiarán del buen clima caminando o corriendo al aire libre. Eso supone un beneficio para el cuerpo y el alma, y un cambio bienvenido después de tanto tiempo en casa.

Como ves, los gimnasios a gran escala que realizan un consumo intensivo de electricidad ya no parecen tan indispensables como antes de la pandemia.

10. Un día de oficina en casa a la semana

El coronavirus nos ha demostrado que trabajar desde casa es muy factible en muchos sitios. Si cada uno de nosotros trabajara en la oficina en casa por lo menos un día a la semana? S supondría un ahorro de CO2 que ayudaría a proteger el clima.

El Instituto de Ciencias del Trabajo Aplicado de Düsseldorf hace el siguiente cálculo: si una de cada 10 personas viaja con un automóvil (aproximadamente 3.03 millones de personas) trabajara desde casa un día a la semana, podríamos ahorrarnos 4.532 millones de kilómetros entre el hogar y el trabajo en Alemania. Esto representa aproximadamente 850 millones de kilogramos de ahorro de CO2 por año.

11. Electricidad verde y banco ecológico

Para hacer una contribución decisiva a la protección del clima durante esta crisis, aún hay dos recomendaciones más:

  • Cambia el proveedor de electricidad si no estás seguro de que el tuyo se abastece solo con energía renovable y limpia. Si te preocupa principalmente el precio, puede usar comparadores para encontrar el proveedor más barato en tu área.
  • También puede ser un buen momento para cambiar de banco, por ejemplo, a un banco ético y sostenible. El cambio tiene sentido por muchas razones: estos bancos no especulan con alimentos, no invierten en negocios de armas, no retrasan la transición energética y trabajan de manera transparente.

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¿Vuelta a la normalidad?

Para que las pandemias no se conviertan en nuestra nueva normalidad en el futuro, no podemos volver a nuestra antigua vida para cometer los mismos errores e imprudencias. Piensa que de las crisis surgen las oportunidades.

Si el coronavirus nos sirve para hacerlo mejor con el cambio climático y la contaminación, para vivir de manera más consciente y responsable, todo el sufrimiento que ha conllevado no habrá sido en vano.

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