Menos luz artifical, más salud

"Necesitamos oscuridad para recuperarnos"

Elisabet Riera

Entrevista a Ariadna García Sáenz, investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio que relaciona la exposición nocturna a la luz artificial con el riesgo de cáncer.

Recientemente, investigadores de ISG han querido descubrir los efectos de la iluminación artificial nocturna sobre los habitantes de las ciudades.

La pregunta que se formulaban era si la iluminación artificial incidía en la alteración de los ritmos circadianos, las hormonas y el riesgo de desarrollar cánceres hormono-dependientes, como los de mama y próstata, en personas que respetaban los ciclos naturales de sueño y vigilia. La respuesta es un rotundo sí.

En los resultados obtenidos en las ciudades de Madrid y Barcelona se observó que los participantes expuestos a niveles más altos de "luz azul" tuvieron entre 1,5 y 2 veces mayor riesgo de padecer cáncer de mama y de próstata, respectivamente, comparados con la población menos expuesta.

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–Se había estudiado la relación entre trabajos nocturnos y una mayor incidencia de ciertos tipos de cáncer, y los resultados se vinculaban con la interrupción de los ciclos de sueño y vigilia, luz y oscuridad. Pero su estudio va más allá e identifica la iluminación artificial como posible causa de este mayor riesgo…
–Hay diferentes factores que influyen en la regularización de las funciones fisiológicas. La exposición a luz artificial unas tres horas antes de acostarse está asociada a una disminución en la producción de melatonina y peor calidad del sueño.

La luz es el principal agente encargado de poner en hora nuestro reloj biológico, de acuerdo con el día solar, aunque también son importantes otros factores como los horarios de las comidas.

En el estudio hemos analizado la exposición a la luz artificial nocturna en el exterior de las residencias de los participantes y hemos encontrado una asociación positiva con cáncer de mama y próstata. Nos interesaba saber qué ocurre en la población general y por eso excluimos a las personas que habían trabajado en turnos de noche.

–¿Por qué son tan importantes los ciclos circadianos?
–El sistema circadiano está formado por un reloj central situado en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, que se sincroniza con el entorno mediante la alternancia de luz y oscuridad. El reloj central controla la ritmicidad de funciones biológicas como el sueño y la vigilia, la temperatura corporal, la ingesta de alimentos, la presión arterial o la secreción hormonal.

Además del reloj central, existen relojes periféricos en la práctica totalidad de las células del organismo. Estos relojes controlan funciones tan importantes como el ciclo celular y están subordinados al reloj central.

–¿La oscuridad nocturna es una garantía para la salud?
–La investigación científica apoya que el sueño debe considerarse el cuarto pilar de una vida saludable junto con una dieta equilibrada, actividad física moderada y bienestar emocional.

Debería existir una mayor conciencia entre la población de la importancia de poder gozar de una oscuridad nocturna, permitiendo que el cuerpo y la mente se recuperen y funcionen de manera óptima.

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