Elephant nature park santuario elefantes tailandia

Turismo consciente

Un santuario para elefantes rescatados

Al norte de Chiang Mai, en Tailandia, los elefantes maltratados por la industria turística encuentran refugio en un santuario especializado.

Lidia Infante

Elephant Nature Park rescata y acoge a los elefantes maltratados por la industria turística. Hacer trekking encima de un elefante o pagar por verlos jugar a fútbol es de lo más común entre los turistas que visitan Tailandia. Por supuesto, deben ser sometidos a auténticas torturas para prestarse a ello.

Turismo consciente y respetuoso

El santuario se encuentra a una hora y media en coche al norte de la ciudad de Chiang Mai. Nos llevan en una furgoneta, donde podemos ver un documental sobre el trato que reciben los elefantes en la industria turística, la historia del santuario y algunas normas básicas de conducta en el parque.

Llegamos a una construcción de madera que acoge a perros, gatos, algunas arañas de más y las decenas de voluntarios que hacen posible el funcionamiento del santuario.

Tras una breve explicación, nos preparamos para dar de comer a los elefantes. Les ofrecemos trozos de calabaza, sandía y plátanos con nuestras manos, que toman con su trompa para llevárselos a la boca. Los más pequeños son los más entusiastas, ¡aún tienen que crecer mucho!

Según nos cuenta nuestro guía, el embarazo de un elefante dura dos años y no es raro que alguna de las elefantas que rescatan venga con sorpresa.

Dando un paseo, visitamos a los elefantes que caminan libres por el parque. La mayoría son amistosos y se dejan tocar, pero no todos han dejado atrás sus experiencias de maltrato a manos de los seres humanos y prefieren guardar las distancias.

Cuando volvemos al edificio para comer, nos ofrecen un buffet vegano delicioso y abundante. De postre tomamos unos polos de frutas locales que no reconocemos.

Para despedirnos del santuario, volvemos a salir a pasear con los elefantes. Es la hora del baño y nuestro guía acompaña a una familia a remojarse en el río.

Pasados por agua, descubrimos que los elefantes no son rojos, sino de un color gris oscuro. Si los vemos de color rojo es porque se lanzan arena sobre sí mismos con su trompa para protegerse del sol y de los insectos.

El turismo responsable no está reñido con el ocio. No necesitamos privarnos de la experiencia de conocer a los maravillosos elefantes asiáticos, basta con escoger una opción más respetuosa con los animales y la cultura local como la que ofrece este santuario.

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