Huipiles Vegan Expedition

Artesanía hecha con conciencia

Veganizar corazones con los huipiles mayas

Las telas y los colores de los vestidos tradicionales mayas, los huipiles, cobran una nueva vida al usarlos en bolsos, monederos y fundas. En Vegan Expedition se comercializan como parte de mi proyecto personal vegano y ético.

Lili Olivares

Con 13 años, dejé de comer animales, pero aún utilizaba zapatos de piel y suéteres de lana. Fue con 23 años cuando empezó mi expedición hacia un estilo de vida ético, saludable y sostenible.

Terminé la universidad y me fui tres meses de voluntariado a Santiniketan (India), donde enseñaba inglés a niños de la tribu santhal. La simplicidad con la que vivía esta tribu me impactó y empecé a replantearme cosas…

Poco después de volver a Barcelona, conocí el trabajo de la ONG AnimaNaturalis y gracias a ellos empecé a informarme sobre la explotación animal en la vestimenta, la cosmética y el entretenimiento. Después de años siendo vegetariana, decidí que tenía que ampliar mi compromiso con la vida.

Adopté el veganismo como mi estilo de vida y el de mi familia.

Adoptar el veganismo cambió mi vida

La información me dio poder y abrió mi mente, pero sobre todo abrió mi corazón. En pocos meses y de una forma natural, empecé a adoptar un estilo de vida vegano.

El veganismo dio sentido a mi vida y desde entonces me convertí en una activista. Sentía la necesidad de explicarle a los demás todo lo que había descubierto para ayudarles así a hacer la conexión.

El veganismo es una filosofía de vida que te acerca a la esencia, a lo natural y a reducir en lo posible tu impacto en la naturaleza. Comparto este estilo de vida con Igor, y ahora se lo inculcamos a nuestra pequeña Iris, una bebé de un año que también es vegana.

Somos, además, una familia numerosa, ya que tenemos tres preciosos perros adoptados que nos llenan de felicidad. Ellos me recuerdan a diario por qué hace ya diez años abracé este estilo de vida que aboga por la no violencia, la salud y el respeto por los demás seres vivos que cohabitan con nosotros en la Tierra.

En búsqueda de mi equilibrio personal

Hace tres años, mi vida dio un giro de 180°. Dejé mi trabajo corporativo en Google para adentrarme en el mundo del emprendimiento y acercarme más a mi sueño de llevar una vida más tranquila y en contacto con la naturaleza. Dejamos la ciudad y nos mudamos a vivir a la montaña, al Parque Natural de Collserolla, en las afueras de Barcelona. Compramos fruta y verdura orgánica local, evitamos el plástico, optamos por el granel y no usamos químicos.

Vivir en contacto con la naturaleza, rodeada de árboles y pájaros, ha tenido un impacto muy positivo en mi vida. He aprendido a desacelerar, respirar, conectar y vivir en armonía. Sigo buscando mi equilibrio, pero gracias a lo aprendido empecé a sentir la necesidad de compartir para ayudar a otras mujeres que buscan lo mismo.

Mi proyecto con los huipiles, coherente con mis principios

Así fue como nació Vegan Expedition, un proyecto que comenzó siendo un blog de vida sostenible y recetas veganas y que ha ido evolucionando hasta convertirse en una tienda online de accesorios artesanales y veganos. Dicen que lo bueno debe ser compartido y eso intento hacer yo a través de este proyecto personal.

A través de Vegan Expedition, quiero inspirar a otras mujeres a llevar una vida más sostenible, ética y slow. Si cambiamos pequeños hábitos en nuestra vida, obtendremos más armonía y paz.

Guatelama, fuente de inspiración

Pasé la mayor parte de mi infancia en Guatemala, el país de la eterna primavera. Allí me enamoré de su gente y artesanía. Crecí rodeada de huipiles mayas y desde muy pequeña mi madre me enseñó a valorar estas preciosas obras de arte tejidas a mano durante meses, cargadas de significado e historia.

Siempre quise dar a conocer estos tejidos tan valiosos y, en lo posible, convertirlos en una moda sostenible y ética. Todo lo que está hecho a mano tiene un valor especial, ya que se hace con amor y cariño. Las tejedoras mayas quieren que la ONU proteja el valor histórico y cultural de su trabajo.

Por eso, cuando decidí emprender quise aportar mi granito de arena a un mundo más justo. Me adentré en el upcycling (supra-reciclaje), para dar una segunda vida a preciosos huipiles mayas y reducir la producción de nuevos textiles para hacer bolsos.

Los accesorios que vendemos se confeccionan en talleres de comercio justo, son cien por ciento veganos y tienen el sello PETA.

Es parte de nuestra filosofía: todo lo que compramos y comemos tiene un impacto en nosotros y en el planeta. La clave es consumir con conciencia y de forma responsable.

Lili Olivares es amante de los animales, la comida orgánica y lo hecho a mano. En su tienda online de productos artesanales y veganos, hechos de forma ética en un taller-cooperativa de Antigua, Guatemala, se fomenta el comercio justo, el upcycling. También se ayuda a muchos trabajadores con microcréditos para desarrollar sus proyectos.

Lili es, además, cofundadora de Vegans of Spain, una comunidad que tiene como objetivo «veganizar corazones» a través de la empatía y compartiendo ricos platos veganos.

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